
Un estudio observa cómo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la competencia comercial con México provocaron una muerte más temprana de los trabajadores de las fábricas de EE. UU.
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el acuerdo que comenzó a integrar la economía mexicana con Estados Unidos y Canadá en la década de 1990, ha sido un tema con una fuerte carga política durante décadas.
Republicanos y demócratas centristas apoyaron el acuerdo, viéndolo como una forma de fortalecer la economía de América del Norte. Sin embargo, su legado ha sido desigual. En algunas partes de Estados Unidos, el acuerdo provocó el cierre de fábricas y dejó a gente sin trabajo cuando las empresas trasladaron la producción a México, donde la mano de obra era más barata. Como candidato, el presidente Donald Trump se ganó a los sindicatos y a otros trabajadores diciendo que el TLCAN era "el peor acuerdo de la historia" y prometiendo mejorarlo o eliminarlo.
Un nuevo estudio ayuda a comprender mejor los costos del TLCAN. En él, economistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Universidad de Chicago descubrieron que los trabajadores estadounidenses de las comunidades más expuestas a la competencia de las importaciones mexicanas vieron su esperanza de vida reducida significativamente después de la entrada en vigor del acuerdo comercial en 1994.
El nuevo estudio concluye, por ejemplo, que en los primeros 15 años tras la entrada en vigor del TLCAN, alrededor del 3 por ciento de los hombres de 45 años perdieron un año de su esperanza de vida restante como consecuencia del acuerdo comercial. Los investigadores observaron incrementos de la mortalidad en la mayoría de las principales causas de muerte, incluidas las enfermedades, las sobredosis de drogas y los suicidios. Las tendencias generales afectaron especialmente a los hombres en edad laboral, y fueron más pronunciadas en el sureste y en partes del Medio Oeste estadounidense, como Míchigan.
Matthew Notowidigdo, uno de los autores del informe, dijo en una entrevista que el estudio pone de relieve un "costo poco reconocido de la globalización". En las ciudades y pueblos que se enfrentan a la nueva competencia de las fábricas mexicanas, "la esperanza de vida desciende, y afecta mucho a los hombres", dijo.
"Estamos hablando de muchos años de vida perdidos", añadió.
Los cambios, dijo, fueron lo suficientemente grandes como para superar las estimaciones anteriores sobre los beneficios del TLCAN a escala nacional, incluidos los bienes más baratos para los consumidores.
Las conclusiones se producen en un momento en que el gobierno de Trump se prepara para una nueva lucha en torno al TLCAN. Trump no abandonó el acuerdo durante su primer mandato; en lugar de eso, lo renegoció y le cambió el nombre a Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, o T-MEC.
Sin embargo, ahora Trump dice que el T-MEC no funciona, y está previsto que los tres países realicen una "revisión conjunta" del acuerdo este verano. El gobierno de Trump ha dicho que solo renovará el acuerdo si se resuelven ciertas cuestiones, como los déficits comerciales que Estados Unidos mantiene con México y Canadá, y otros comportamientos comerciales que el gobierno considera injustos.
Notowidigdo coincidió en que Trump y sus asesores se habían dado cuenta de los perjuicios que el TLCAN había causado a muchos trabajadores en todo Estados Unidos. "Para darle algo de crédito a Donald Trump y a algunos miembros de su gobierno, creo que los economistas probablemente han tenido una visión demasiado optimista del TLCAN", dijo.
No obstante, Notowidigdo afirmó que no quería que su estudio se interpretara como un llamado a "volver al mundo anterior al TLCAN, con la esperanza de que en ese mundo regresen estos empleos manufactureros".
"Es muy difícil imaginar que eso suceda", dijo.
Notowidigdo también advirtió que el TLCAN podría haber tenido otros beneficios que su estudio no captó; para la innovación, por ejemplo, o para ayudar a América del Norte en su conjunto a seguir siendo competitiva frente a otras partes del mundo.
Según Notowidigdo, es probable que Estados Unidos hubiera experimentado un descenso del trabajo en las fábricas incluso sin el TLCAN, solo que no habría sido tan rápido. La entrada de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001 fue una importante fuente de competencia para las fábricas estadounidenses. Y las tendencias de la automatización, la tecnología y la deslocalización han hecho que la mayoría de las naciones ricas --e incluso algunas más pobres-- estén viendo disminuir las tasas de empleo en el sector manufacturero.
"Lo que hizo el TLCAN fue acelerarlo", dijo Notowidigdo. Mencionó otros países, como Dinamarca, que han establecido sistemas para ayudar a mantener y capacitar a los trabajadores que han perdido su empleo.
Varios de los autores del informe estudiaron anteriormente los efectos de la Gran Recesión que comenzó en 2008 en la esperanza de vida de los estadounidenses. En un hallazgo sorprendente, llegaron a la conclusión de que la recesión prolongó la esperanza de vida de los estadounidenses, en parte porque la gente acabó conduciendo menos y, por tanto, tuvo menos accidentes mortales, y porque menos conducción y actividad económica se tradujeron en menos contaminación atmosférica.
Sin embargo, descubrieron que el TLCAN tuvo el efecto contrario, al igual que el llamado "choque chino", cuando muchas fábricas estadounidenses se trasladaron a China después de que este país se uniera a la OMC.
Los economistas intentaron demostrar la causalidad, no solo la correlación, entre el TLCAN y el aumento de la mortalidad. En primer lugar, para determinar el grupo con alta exposición al TLCAN, identificaron las partes del país que tenían más empleo en las industrias en las que se habían reducido los aranceles de importación. Luego compararon esos lugares con los no expuestos al TLCAN para ver cómo había cambiado el acuerdo comercial en las comunidades.
Gordon Hanson, economista de la Universidad de Harvard que ha estudiado el TLCAN pero no participó en el estudio, elogió el informe y su metodología. Dijo que ponía de relieve que los declives económicos provocados por la industria manufacturera eran diferentes de las recesiones generales, en el sentido de que afectaban a un subconjunto de comunidades altamente especializadas en la industria manufacturera, lo que provocaba problemas como más estrés y drogadicción.
Tras su entrada en vigor en la década de 1990, el TLCAN creó un mercado único para aproximadamente un tercio de la producción económica mundial, y condujo a la eliminación gradual de los aranceles en el continente durante los 15 años siguientes.
Estados Unidos y Canadá ya tenían un acuerdo de libre comercio, por lo que el principal impacto del TLCAN fue la integración de México, donde los salarios eran mucho más bajos. Aunque el acuerdo también respondía en gran medida a razones de política exterior, los economistas pensaban que el TLCAN también beneficiaría a la economía estadounidense, al menos en cierta medida.
Muchos análisis económicos llegaron a la conclusión de que los beneficios derivados del TLCAN para Estados Unidos eran bastante pequeños. Eso se debe a que Estados Unidos es un país muy grande con industrias diversas, y el comercio representa un porcentaje menor de la economía que en el caso de muchas otras naciones.
Pero en ciertas regiones de Estados Unidos donde las fábricas se trasladaron al extranjero, los efectos negativos del TLCAN se concentraron. Dado que los empleos en el sector manufacturero estaban más sindicalizados y solían estar muy bien pagados, especialmente para los hombres con menos estudios, los trabajadores que perdieron sus trabajos en las fábricas en general terminaron en situaciones mucho peores.
Investigaciones académicas anteriores descubrieron que los cierres de fábricas provocaban muertes más tempranas entre los trabajadores locales, ya fuera por enfermedad, sobredosis de drogas u otras causas. Los economistas Anne Case y Angus Deaton han demostrado que el declive de la industria manufacturera estaba relacionado con tasas más elevadas de adicción a los opiáceos y con las llamadas "muertes de desesperación" por alcohol, drogas y suicidio.
Otras investigaciones han demostrado que las zonas más expuestas al TLCAN experimentaron descensos en los salarios y el empleo, así como un cambio en el apoyo político, alejándose del Partido Demócrata y acercándose a los republicanos y a Trump.
Ana Swanson cubre temas de comercio y economía internacional para el Times y radica en Washington. Lleva más de una década trabajando como periodista.
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