
Juan Pablo Guanipa, uno de los dirigentes de la oposición más conocidos, fue liberado y luego detenido de nuevo, lo que ha suscitado dudas sobre la dirección del gobierno interino del país.
El domingo, Venezuela liberó a un grupo de dirigentes destacados de la oposición, según declaraciones del sindicato de prensa del país, del partido político de la oposición y de familiares de los presos excarcelados. Pero, al parecer, uno de los liberados más conocidos, Juan Pablo Guanipa, fue detenido de nuevo horas después, y el lunes por la mañana se desconocía su paradero.
La confusión ha ensombrecido las esperanzas vacilantes de que el gobierno interino de Venezuela pudiera alejarse de las prácticas más represivas de su presidente despuesto, Nicolás Maduro, y también sugiere divisiones en el seno de las fuerzas de seguridad.
Ramón Guanipa Linares, hijo de Guanipa, escribió en las redes sociales que su padre había sido "secuestrado" por un grupo de unos 10 hombres armados y no identificados. La dirigente de facto de la oposición, María Corina Machado, escribió en otra publicación que "hombres fuertemente armados, vestidos de civil, llegaron en 4 vehículos, y violentamente se lo llevaron".
El Ministerio Público venezolano, que depende de la fiscalía general, dijo poco después en un comunicado que había solicitado a un tribunal que revocara la excarcelación de Guanipa por "incumplimiento" de las condiciones impuestas por el tribunal. No dijo cuáles eran esas condiciones, pero añadió que el gobierno había pedido que se pusiera a Guanipa bajo arresto domiciliario "en resguardo del proceso penal".
Su paradero no estaba claro, y la familia no hizo comentarios sobre la declaración del gobierno. Horas antes, había celebrado en las redes sociales la liberación de Guanipa de la conocida prisión de El Helicoide. "Toda nuestra familia podrá abrazarse de nuevo pronto", escribió su hijo.
Guanipa, exdiputado de un partido centrista de la oposición, fue nombrado gobernador del estado venezolano de Zulia, rico en petróleo, en 2017. Pero el gobierno de Maduro lo destituyó por negarse a jurar lealtad a la Asamblea Nacional Constituyente, un órgano legislativo que el presidente había creado.
Las autoridades habían liberado el domingo al menos a 35 presos políticos, según el grupo de defensa de derechos Foro Penal, que la semana pasada señaló que había más de 650 detenidos.
El gobierno no hizo ninguna declaración oficial sobre las liberaciones, pero la dirigente de facto de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha dicho en los últimos días que cerraría El Helicoide, que los grupos de defensa de derechos humanos han descrito como un centro de tortura. También ha anunciado planes para una ley de amnistía masiva.
Desde que Estados Unidos capturó a Maduro el mes pasado, su exvicepresidenta, Rodríguez, ha actuado con rapidez para realinear a Venezuela con Washington.
Rodríguez ha colaborado de manera estrecha con el gobierno de Trump, reorientando las exportaciones de petróleo hacia Estados Unidos y consolidando el poder en el país mediante el despido de funcionarios considerados leales a Maduro, medidas que han inquietado a las facciones de línea dura del aparato de seguridad.
Otras medidas anteriores habían indicado una cooperación más cercana con Washington, como la breve detención en Caracas de dos empresarios destacados vinculados a Maduro, Raúl Gorrín y Alex Saab, ambos acusados de blanqueo de dinero en Estados Unidos. Su interrogatorio se había interpretado ampliamente como prueba de un giro político, impresión que ahora se complica con la nueva detención de Guanipa.
Ha habido escepticismo sobre si Rodríguez puede ser la persona que desmantele el mismo sistema autoritario del que ella se benefició. La nueva detención de Guanipa también plantea dudas sobre su capacidad para imponer disciplina a los organismos de seguridad que controlan las detenciones y las prisiones.
Los analistas afirman que la verdadera prueba será si se permite a los expresos y a los opositores exiliados protestar, organizarse políticamente y criticar al gobierno sin sufrir represalias. El objetivo a largo plazo son unas elecciones creíbles.
"Casi parece que quieran abrirse lo suficiente para ganar puntos con Washington, pero no lo suficiente para arriesgar su control del poder", dijo Geoff Ramsey, quien estudia a Colombia y Venezuela en el Atlantic Council, un instituto de investigación con sede en Washington.
Pero otros consideraron las excarcelaciones como un cambio genuino del gobierno interino, tras años en los que los miembros de la oposición fueron detenidos, desaparecidos y torturados o se vieron obligados a exiliarse.
"Hay una voluntad política clara de parte del gobierno de Rodríguez de abandonar la postura intransigente e intolerante con respecto a la oposición", dijo Colette Capriles, analista política de la Universidad Simón Bolívar de Caracas.
Otro político conocido que fue puesto en libertad fue Perkins Rocha, quien concedió una entrevista a The New York Times semanas antes de su detención, en agosto de 2024. En ese momento, Rocha expresó su angustia por los compañeros que estaban detenidos.
En las redes sociales, antes de que Guanipa volviera a ser detenido, Machado, la dirigente opositora que permanece en el exilio, celebró la liberación de sus "compañeros de lucha" y el fin de "tantos meses de secuestro e injusticia".
Anhelaban, dijo Machado, "trabajar juntos por esa Venezuela que hemos soñado por años y que ya estamos muy cerca de construir".
Genevieve Glatsky es una reportera del Times radicada en Bogotá.
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