Esperanza y frustración en Venezuela ante posible amnistía política

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La dirigencia interina del país sudamericano y el presidente Trump dijeron que habría liberaciones de presos políticos, pero están tardando en llegar.

Cuando el gobierno interino de Venezuela anunció la semana pasada que empezaría a liberar presos políticos, Ramón Guanipa Linares, estudiante universitario de psicología, inmediatamente hizo las maletas y voló desde su ciudad natal, en el oeste de Venezuela, hasta la capital, Caracas.

A su llegada, se dirigió directamente a la prisión donde su padre, Juan Pablo Guanipa, un destacado político de la oposición, lleva ocho meses recluido por desafiar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

"Quería ser el primero en abrazar a mi padre", dijo Guanipa Linares, de 28 años, en una entrevista telefónica desde su casa de Maracaibo, la segunda ciudad más grande de Venezuela. "Pero no tenían información sobre su liberación ni nada parecido. Eran solo rumores".

Guanipa Linares, como la mayoría de los venezolanos, intenta comprender el rumbo político de su país desde que Estados Unidos capturó a Maduro y ayudó a instalar a su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, como dirigente interina del país.

La inesperada alianza de Rodríguez con Estados Unidos ha suscitado cautelosas esperanzas de que Venezuela pueda volverse menos represiva, si no democrática. El jueves, el hermano de Rodríguez y presidente del Congreso, Jorge Rodríguez, anunció que el gobierno liberaría a un "número importante" de presos políticos.

El presidente Donald Trump aumentó aún más las expectativas el sábado, al anunciar en redes sociales que "Venezuela ha iniciado el proceso, a LO GRANDE, de liberar a sus presos políticos".

Pero el lento ritmo de las liberaciones posteriores ha suscitado dudas en Venezuela sobre las verdaderas intenciones de Rodríguez, así como sobre su capacidad para imponer su voluntad a las facciones más extremistas de su gobierno que controlan los diversos organismos de seguridad y sus prisiones.

El lunes por la mañana, el gobierno de Venezuela anunció que había liberado a 116 presos "en las últimas horas". Pero los grupos de derechos que vigilan a los presos políticos en el país solo han contabilizado 41 excarcelaciones desde la caída de Maduro.

Alrededor de 800 presos políticos permanecían entre rejas hasta el domingo, según un recuento de Foro Penal, uno de los grupos de derechos.

El domingo por la noche, familiares de presos políticos celebraron una vigilia nocturna frente a la infame prisión de la policía secreta, El Helicoide, en Caracas, una medida que puso de manifiesto tanto la creciente impaciencia ante la lentitud del gobierno como un cauto sentimiento de esperanza.

Durante los últimos años del gobierno de Maduro, las fuerzas de seguridad habrían dispersado una protesta de este tipo en cuestión de minutos.

Desde entonces, Guanipa Linares ha vuelto a casa, donde intenta comprender la nueva dinámica de poder de su país.

"Por lo que sabemos, había un plan para liberar a todos estos presos políticos, pero algo pasó a mitad del camino", dijo. "Así que solo intentamos alzar la voz y mantener la presión".

Su padre, Juan Pablo Guanipa, es posiblemente el político más destacado que permanece detenido en Venezuela. Exdiputado de un partido centrista de la oposición, se postuló con éxito a las elecciones a gobernador del estado venezolano de Zulia, rico en petróleo, en 2017.

Sin embargo, el gobierno de Maduro lo destituyó por negarse a jurar lealtad a un órgano legislativo que el presidente había creado, violando la legislación venezolana, para eludir al Congreso, controlado por la oposición.

En 2023, Guanipa se postuló como candidato presidencial de la principal alianza de la oposición para las elecciones que se celebrarían al año siguiente. Tras quedar segundo en las primarias, apoyó a la candidata ganadora, María Corina Machado, quien obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2025 por su campaña prodemocracia.

La alianza opositora ganó esas elecciones presidenciales por un amplio margen, según muestran los recuentos de las máquinas de votación, pero Maduro le impidió hacerse con el poder, se declaró vencedor y desató una nueva ola de represión contra los opositores.

Guanipa y Machado fueron de los pocos dirigentes destacados de la oposición que decidieron permanecer en Venezuela mientras la represión se intensificaba.

En mayo, las fuerzas de seguridad asaltaron su escondite, derribaron la puerta de su habitación a las 2 a. m. y se lo llevaron a rastras a la cárcel, según Guanipa Linares, su hijo. Como muchos otros presos políticos, ha sido acusado de terrorismo y traición, pero nunca condenado.

Guanipa Linares dijo que había visto a su padre una vez desde entonces y que no había tenido contacto telefónico con él.

Tras la detención de su padre, Guanipa Linares dijo que tuvo que hacerse cargo de cuidar de sus cuatro hermanos y hermanas menores, al tiempo que criaba a su hija de 8 años como padre soltero divorciado y hacía campaña por la liberación de su padre. Su madre murió en 2024.

Dijo que su padre "no quería huir del país y convertirse en otro político exiliado en España o Estados Unidos".

"En sus propias palabras", añadió Guanipa Linares, "quería luchar la buena batalla".

Anatoly Kurmanaev cubre Venezuela y su gobierno interino.