
Si siempre te inyectan en el mismo brazo para todas las dosis de una vacuna en específico, tal vez deberías pensarlo dos veces. Un nuevo estudio indica que alternar brazos podría producir una respuesta inmune más poderosa.Los investigadores estudiaron respuestas a las dos primeras dosis de las vacunas contra la COVID-19. Aquellos que alternaron brazos mostraron un pequeño incremento en inmunidad contra quienes recibieron ambas dosis en el mismo brazo.
Los investigadores afirmaron que para los individuos que tienen una mala respuesta a las vacunas debido a la edad o su estado de salud, incluso un refuerzo pequeño podría resultar ser significativo. En este punto de la pandemia, en el que la mayoría de las personas han recibido múltiples dosis de vacunas o han tenido varias infecciones, es posible que alternar brazos para las vacunas contra la COVID no ofrezca grandes beneficios.
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Aun así, “si se confirma con mayores estudios, los resultados podrían tener implicaciones para todas esas vacunas que se administran con varias dosis, incluyendo las inmunizaciones durante la infancia”.
Marcel E. Curlin, un médico especializado en enfermedades infecciosas en Oregon Health & Science University que encabezó el estudio, comentó: “En este momento, no estoy haciendo recomendaciones, porque necesitamos entender esto mucho mejor”. Curlin agregó que, sin embargo, “en igualdad de condiciones, deberíamos considerar alternar los brazos”.
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Los pocos estudios que comparan ambos enfoques han sido pequeños y han producido resultados mixtos. Además, ninguno de los estudios ha mostrado una gran diferencia en inmunidad.Jennifer Gommerman, directora del Departamento de Inmunología en la Universidad de Toronto y que no estuvo involucrada en la nueva investigación, señaló que un estudio en ratones descubrió que un solo ganglio linfático puede generar una inmunidad fuerte después de la vacunación.
Gommerman declaró: “Esto significa que los nódulos linfáticos son realmente buenos en su trabajo” y la mayoría de las vacunas tendrán una buena respuesta si se inyectan en el mismo brazo. Gommerman precisó que, en la mayoría de la gente, “extender el intervalo entre dosis (entre tres y cuatro meses, como se hizo en Canadá para las inoculaciones; en lugar de entre tres y cuatro semanas, como se recomendó en Estados Unidos) podría brindar un mayor beneficio que el que podría generar el alternar brazos”.Gommerman añadió que, aun así, conviene estudiar todas estas estrategias, porque en las personas inmunocomprometidas “cualquier cosa que contribuya a sus respuestas inmunes vale la pena hacerla”.
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En el estudio nuevo, Curlin y sus colegas tomaron lecturas en repetidas ocasiones de los niveles de anticuerpos en 54 pares de empleados universitarios emparejados por edad, género y el tiempo transcurrido después de la vacunación.
Los participantes, que formaban parte de un proyecto de investigación de mayor envergadura, fueron elegidos al azar para recibir la segunda dosis en el mismo brazo que la primera o bien en el otro. Los investigadores excluyeron a cualquiera que se hubiera infectado con COVID durante el estudio. Los científicos descubrieron que alternar brazos incrementó hasta cuatro veces los niveles de anticuerpos en la sangre.
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Los resultados se publicaron en The Journal of Clinical Investigation.La respuesta inmune fue más fuerte tanto contra el coronavirus original como contra la variante ómicron, la cual surgió alrededor de un año después de la autorización de las primeras vacunas contra la COVID. Curlin manifestó: “Es un efecto consistente y estadísticamente significativo, es bastante grande y parece ser muy duradero”.
Al principio, los resultados parecen contradecir los de un estudio alemán realizado el verano pasado que muestra que inocularse en el mismo brazo cada vez podría generar una mejor respuesta inmune.
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Sin embargo, ese estudio midió los niveles de anticuerpos apenas dos semanas después de la segunda dosis. En ese periodo, el estudio nuevo también halló resultados similares. Sin embargo, el patrón cambió lentamente durante los meses subsecuentes a niveles más altos de anticuerpos en aquellos que alternaron los brazos. Los resultados del estudio nuevo no sorprendieron del todo a los investigadores alemanes.
Martina Sester, una inmunóloga en la Universidad del Sarre en Saarbrücken, Alemania, opinó: “Lo que ven es una opción que tenía en mente como una posibilidad, así que, de alguna manera, es interesante que sí se observen este tipo de cambio en los efectos”.
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Sester concluyó que alternar los brazos en cada dosis podría ser “una de muchas medidas que podrías adoptar fácilmente para quizás conducir a una respuesta inmune exitosa”.
©The New York Times 2024
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