
Waymo está creciendo más rápido que nunca, al mismo ritmo que sus fallas.
SAN FRANCISCO -- El 4 de julio, más de 100.000 personas se amontonaron en la costa de San Francisco para ver un espectáculo de fuegos artificiales entre la niebla sobre el Puente Golden Gate.
Cuando intentaron regresar a casa, Waymo se interpuso en el camino.
Con la multitud deambulando por los alrededores, los autos sin conductor de Waymo bloquearon las intersecciones y colapsaron el tráfico. Algunos conductores quedaron atrapados atrás de los robotaxis eléctricos por más de tres horas. Varios Waymos tuvieron que ser remolcados después de que se les agotara la batería en medio del embotellamiento. Al menos dos pasaron por encima de fuegos artificiales que explotaban y uno de ellos se incendió.
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Rose Peterson estaba dentro del otro. Ella y su prometido habían pedido un Waymo para regresar al hotel. Cuando el auto se detuvo en una intersección, un hombre corrió hacia la calle, colocó un fuego artificial en la avenida y lo encendió. El Waymo siguió adelante, pasando por encima del fuego artificial mientras este explotaba debajo del auto.
"Estábamos conmocionados", dijo Peterson de 30 años, que trabaja en el sector de seguros en Walnut Creek, California. El auto olía como si estuviera en llamas, dijo, pero el Waymo siguió avanzando hasta que se detuvo en otro cruce. Ella y su prometido se bajaron y caminaron el resto del trayecto hasta su hotel; lo que se suponía sería un viaje de cinco minutos se convirtió en un recorrido de una hora.
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Lo que Peterson vivió es lo que la industria de los autos sin conductor denomina como "caso extremo"; es una de esas situaciones imprevistas donde nadie entrenó a los robotaxis cómo manejarla. El problema es que los casos extremos parecen estarse acumulando a medida que Waymo, el servicio líder de autos autónomos, se expande rápidamente.
Waymo, propiedad de Alphabet, la empresa matriz de Google, ha más que quintuplicado el número de autos autónomos que tiene en las calles hasta alcanzar casi 4000 en la actualidad, frente a los cerca de 700 que tenía a principios del año pasado. Sus vehículos operan ahora en 15 áreas metropolitanas y solo en el último mes, han empezado a funcionar de manera totalmente autónoma en Denver, Las Vegas, San Diego y Tampa. Cada semana, los pasajeros pagan alrededor de 500.000 viajes.
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En medio de ese crecimiento, Waymo ha emitido tres retiradas del mercado a nivel federal desde diciembre por problemas de software --incluido uno en el que los autos se metieron en calles inundadas--, en comparación con tres retiradas en los 22 meses anteriores. Algunos casos extremos han acaparado los titulares, como un corte de energía ocurrido en diciembre en San Francisco que dejó a casi 1600 Waymos paralizados durante al menos dos minutos.
Más autos en más ciudades crean más posibilidades de encontrarse con algo que la tecnología nunca había visto. Eso es difícil de solucionar porque los autos a menudo no reconocen que están en problemas y, por lo tanto, no solicitan ayuda, comentó Philip Koopman, profesor emérito de la Universidad Carnegie Mellon especializado en vehículos autónomos.
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"A esta tecnología le cuesta trabajo identificar cuándo está en una situación nueva", dijo Koopman. "Cuando se encuentra en una situación nueva, tiende a confiar demasiado en sí misma y fallar de manera muy estúpida". La respuesta de Waymo no ha sido resolver los problemas subyacentes, señaló, sino entregar el control del auto a un operador humano remoto.
Sandy Karp, portavoz de Waymo, señaló que las recientes retiradas del mercado fueron medidas proactivas y que la tasa de casos extremos está disminuyendo a medida que la empresa se expande y agregó: "Los que sí ocurren sirven de base para las mejoras continuas".
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El ritmo de implementación de los autos sin conductor se ha acelerado, reconoció Franklin Trujillo, que dirige el equipo de Waymo a cargo de la coordinación de la expansión a nuevas ciudades. La empresa puede avanzar más rápido en las ciudades porque el software que desarrolló en cierto lugar funciona cada vez mejor en el siguiente, sin tener la necesidad de volver a entrenarlo para cada localidad, explicó.
El objetivo de Waymo es que su tecnología pueda manejar casos extremos "sin importar si se hayan visto antes", dijo Trujillo. Destacó el historial de seguridad de la empresa, que muestra un 94 por ciento menos de accidentes con lesiones graves que los causados por conductores humanos y agregó: "Estamos constantemente aprendiendo y mejorando nuestro producto".
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Por ahora, los incidentes de Waymo han puesto a la empresa en la mira de las autoridades y los reguladores.
Bilal Mahmood, miembro de la Junta de supervisores de San Francisco, que caminó una hora para llegar a casa después de los fuegos artificiales del 4 de julio, exigió el mes pasado que los departamentos de gestión de emergencias, bomberos y transporte de la ciudad explicaran qué salió mal en el evento. El alcalde Daniel Lurie también escribió al secretario de transporte de California pidiéndole al estado que estableciera normas operativas para los autos sin conductor durante eventos importantes y emergencias, afirmando que "ya no basta con regular las condiciones habituales".
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El 28 de julio, Lurie respaldó una legislación federal que obliga a las empresas de autos sin conductor a contar con una línea directa para los servicios de emergencia y ordena a los reguladores redactar un estándar mínimo de calidad sobre cómo los trabajadores médicos de emergencia pueden mover un robotaxi.
Jonathan Morrison, administrador de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA), también señaló en una carta el 8 de julio que la agencia había identificado "un patrón claro" de vehículos autónomos que interfieren con la policía, los bomberos y los paramédicos. "Las situaciones de emergencia no son casos excepcionales ni extremos", escribió.
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Morrison ha convocado a las empresas de autos sin conductor a asistir a reuniones para que presenten soluciones. La agencia ha comenzado a desarrollar normas federales de seguridad para los autos sin conductor. Sean Rushton, portavoz de la NHTSA, dijo que ya se habían reunido con varios desarrolladores de autos sin conductor.
Los fallos de Waymo eran previsibles, señaló Matthew Raifman, quien dirige la investigación sobre políticas y vehículos autónomos en la Universidad de California, Berkeley. Decenas de miles de personas reunidas en un maratón o un festival es un fin de semana común y corriente en una gran ciudad, expresó.
"Algunas de las situaciones que llamamos 'casos extremos' son casos extremos para los vehículos autónomos, pero no necesariamente para el transporte en general", dijo.
Elliot Slade de 31 años, residente de San Francisco, se vio involucrado hace poco en un caso de este tipo. En mayo, él y su prometida viajaban en un Waymo de regreso a la ciudad, venían de un evento en la cercana San Mateo, California, cuando el auto entró en una zona de obras que había bloqueado el carril derecho de la autopista.
El auto comenzó a conducir como un "animal asustado", contó Slade, esquivando los conos de tráfico y acelerando hasta alcanzar la velocidad de la autopista permitida en el carril bloqueado. Después se abrió paso entre un camión y los trabajadores mientras los oficiales de la Patrulla de carreteras de California hacían sonar las sirenas y gritaban: "¡Alto, Waymo!".
"Entramos en pánico", dijo Slade y agregó que puso el brazo sobre el pecho de su prometida "por si chocábamos". Dijo que presionó un botón en el auto para pedir ayuda, pero nadie respondió hasta que el vehículo salió de la autopista por su cuenta. La pareja se bajó del Waymo y luego tomó un Uber para el resto del camino a casa.
Semanas más tarde, Waymo retiró el software de algunos autos por ingresar a zonas de construcción en las autopistas y retiró sus vehículos de las carreteras mientras pensaba en una solución. La empresa reanudó las rutas por autopista a finales del mes pasado en Los Ángeles, Miami, Phoenix y el área de la Bahía de San Francisco.
Waymo parecía estar preparada para los fuegos artificiales del 4 de julio en San Francisco. La empresa envió a un empleado al Centro de operaciones de emergencia de la ciudad esa noche y acordó restringir los lugares donde los pasajeros podían solicitar los autos. Waymo también contaba con un equipo capaz de tomar el control manual de los vehículos atascados, dijo Dean Crispen, jefe de bomberos de San Francisco.
Sin embargo, más de dos horas antes de que comenzara el espectáculo de fuegos artificiales a las 21 horas, llegaron informes de Waymos atascados al centro. Varios de esos autos se quedaron sin batería, pero las grúas no pudieron llegar hasta ellos debido al tráfico. Los Waymos no fueron retirados hasta dos horas después, según una carta del departamento de gestión de emergencias de San Francisco.
Karp, de Waymo, dijo que los atascos del 4 de julio "los causaron varios factores" y que los Waymo "contribuyeron a la congestión" en el barrio del Presidio en San Francisco y agregó que el equipo de asistencia en carretera de la empresa colaboró con las autoridades locales para retirar los vehículos.
La próxima prueba importante de Waymo en San Francisco será en octubre, cuando los Blue Angels de la Marina de los EE. UU. se adueñen del cielo para el espectáculo aéreo anual de la Semana de la Flota, que se espera vuelva a atraer multitudes a la costa.
Stephen Sherrill, miembro de la Junta de Supervisores de la ciudad, ha convocado una audiencia para el 3 de septiembre con el fin de coordinar mejor a las agencias municipales para abordar de manera preventiva posibles fallas de Waymo.
"Waymo es muy malo para manejar la congestión del tráfico en condiciones inusuales durante estos eventos de gran escala", afirmó en un comunicado.
Karp señaló que la empresa "estará en estrecho contacto y coordinación" con las autoridades municipales con respecto a la Semana de la Flota.
Un vehículo de Waymo en San Francisco el 6 de agosto de 2026. (Jason Henry/The New York Times)
Waymo cuenta con casi 4000 autos autónomos en las calles, incluido este en Las Vegas el 3 de agosto de 2026. (Tag Christof/The New York Times)
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