Adalberto Álvarez, maestro de la música bailable latina, muere a los 72 años

Especial para Infobae de The New York Times.

Adalberto Álvarez, uno de los músicos más célebres de Cuba, quien fue el líder de una banda que contribuyó a revivir y reformar el son cubano, una fusión de estilos e instrumentos europeos y africanos que fue vital para la música bailable latina, murió el 1 de septiembre en un hospital de La Habana. Tenía 72 años.

El fallecimiento se debió a complicaciones por la COVID-19, según mencionó el periódico oficial cubano Granma.

Un compositor y arreglista galardonado, Álvarez era conocido como “el Caballero del Son” debido a su pasión por el género y el entusiasmo contagioso con que lo popularizó. El son es la raíz de la salsa, entre otros géneros bailables latinos, y es considerado como la base del sonido cubano.

“No creo que haya un compositor más importante para la música popular cubana que Adalberto”, dijo Isaac Delgado, uno de los cantantes de salsa más conocidos de Cuba. “Creó un sonido que era muy individual para él”. Delgado y Álvarez grabaron un álbum juntos, “El Chévere de la Salsa-El Caballero del Son,” lanzado en 1994.

Álvarez fue uno de los soneros, como se les conoce a los cantantes de son, de quien se hicieron más versiones en los últimos 35 años. Bandas de salsa y merengue e intérpretes como Juan Luis Guerra, El Gran Combo y Oscar D' Leon han grabado sus composiciones. Su estilo también influyó a la salsa de la ciudad de Nueva York en las décadas de los setenta y ochenta.

Con sus dos agrupaciones más famosas, Son 14 y Adalberto Álvarez y Su Son, obtuvo numerosos honores, entre ellos un Premio Nacional de Música en Cuba en 2018 y varios Premios Cubadisco. Su primer éxito, en 1979, fue “A Bayamo en coche”, seguido de “El Regreso de María” y, posteriormente, “¿Y qué tú quieres que te den?”, entre otros.

En el escenario, emocionaba al público al presumir su cegadora sonrisa. Sin embargo, era más que un espectáculo; influyó en la evolución de la música cubana al regresar a sus raíces musicales.

“Mi principal objetivo siempre es hacer que los bailarines bailen”, dijo en una entrevista en 2014. “Esta es nuestra misión, darle alegría a la gente”.

Tras la Revolución cubana de 1959, disminuyó la popularidad del son. Sin embargo, en la década de los setenta, Álvarez vio una oportunidad y comenzó a componer música que combinaba los elementos tradicionales del son con música bailable latina más moderna, como salsa y timba. Dio énfasis a los instrumentos del son, como el tres, una guitarra cubana típica con tres órdenes de cuerdas dobles. Después, agregó las improvisaciones vocales del son y su famoso patrón de llamada y respuesta; además, incorporó las letras de doble sentido que se encuentran en la trova, un género musical basado en los trovadores.

Este ajiaco, una mezcla de música tradicional y moderna, hizo único a Álvarez entre los líderes cubanos de las bandas de la época, dijo Marysol Quevedo, una experta en música cubana y profesora asistente de Musicología en la Universidad de Miami. “Lo que él representa era el híbrido perfecto de lo tradicional e influencias del extranjero”, comentó.

A diferencia de muchos artistas cubanos de esa época, el gobierno comunista cubano le permitió viajar al extranjero y su primera gira fue a Venezuela en 1980. (El actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, expresó sus condolencias por su fallecimiento). Esa libertad de movimiento le dio acceso a música latina fuera de Cuba y lo mantuvo en contacto con tendencias musicales contemporáneas. En 1999, después de que él y su banda se presentaron en Nueva York, Peter Watrous de The New York Times calificó su sonido como “moderno e imparable”.

Álvarez fue pionero en otras áreas. Como era sacerdote en la religión yoruba La Regla de Ocha-Ifá, fue uno de los primeros cubanos en llevar canciones enfocadas en sus creencias al escenario y al estudio de grabación. Las religiones como la Ifá (una mezcla de catolicismo romano y creencias espirituales de África del oeste) fueron prohibidas y practicadas de manera clandestina en la Cuba atea hasta 1992, cuando el gobierno se autoproclamó secular y prohibió la discriminación religiosa. La Ifá y otras religiones de santería ahora son comunes y practicadas de manera abierta.

La prohibición no evitó que Álvarez grabara, en 1991, uno de sus más grandes éxitos, “¿Y qué tú quieres que te den?”, que se enfoca en Ifá y les pide a los escuchas que piensen sobre qué desean de los orishas, o deidades. La canción sirvió como un tributo a la religión, pero también como un reconocimiento público de su popularidad.

Adalberto Cecilio Álvarez Zayas nació el 22 de noviembre de 1948 en La Habana y creció en Camagüey, una ciudad en el centro de Cuba. Su padre, Enrique Álvarez, era un músico y su madre, Rosa Zayas, era una música y cantante.

Asistió a la Escuela Nacional de Arte en Cuba, donde estudió Composición y Orquestación. Después, fue maestro durante un tiempo hasta que consiguió trabajo como compositor para el grupo Conjunto Rumbavana en 1972 tras impresionar al líder de la banda, Joseíto González. Fue González quien le sugirió a Álvarez la idea de revivir la tradición del baile de Cuba.

La información sobre quienes le sobreviven no estaba disponible de inmediato.

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