Antonio Rattín, cuya expulsión en un Mundial dio origen al sistema de tarjetas de penalización, muere a los 89 años

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La expulsión del astro del fútbol argentino durante un partido contra Inglaterra en 1966 llevó a la introducción de las tarjetas amarillas y rojas.

Antonio Rattín, un astro del fútbol argentino cuyo apasionado altercado con un árbitro durante un partido contra Inglaterra en la Copa Mundial de 1966 llevó a la creación del sistema de tarjetas de penalización amarillas y rojas que se usa en este deporte, murió el 11 de julio en Vicente López, un suburbio de Buenos Aires. Tenía 89 años.

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La Asociación del Fútbol Argentino anunció su muerte en un comunicado. No proporcionó una causa o lugar específicos.

El sábado, la selección argentina usó brazaletes negros en honor a Rattín durante su partido de cuartos de final de la Copa Mundial contra Suiza. Argentina ganó 3 a 1 y se enfrentará a Inglaterra el miércoles en las semifinales. El encuentro será el episodio más reciente de una rivalidad de décadas entre los dos países que comenzó durante los cuartos de final de la Copa Mundial de 1966, en el cavernoso estadio de Wembley en Londres.

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Con una estatura de 1,90 metros, el imponente y carismático Rattín --un mediocampista que también se desempeñaba como capitán del equipo-- le dijo a sus compañeros que se prepararan para un partido de gran intensidad física. Ambos equipos jugaron rudo, pero Rattín sintió que los árbitros no estaban sancionando suficientes faltas a los ingleses.

A los 35 minutos, un árbitro alemán de nombre Rudolf Kreitlein concedió un tiro penal a Inglaterra. Rattín, que no hablaba alemán, exigió una explicación de por qué Kreitlein no había penalizado también conductas similares de los ingleses.

Kreitlein, que no hablaba español, expulsó a Rattín del partido por lo que llamó "violencia de la lengua".

Después del partido, cuando se le preguntó cómo podía saber lo que Rattín estaba diciendo si no hablaba español, Kreitlein dijo que no lo necesitaba. "Creí ver en su cara" que me estaba "insultando", afirmó en un comunicado.

Rattín se negó a marcharse. Caminó hacia la línea de banda y se sentó durante varios minutos en una alfombra roja reservada para el área de observación de la reina.

Finalmente, dos oficiales de policía lo escoltaron fuera del campo bajo una lluvia de chocolates arrojados por los hinchas ingleses. Él tomó uno, se lo comió y lanzó el envoltorio.

Mientras se acercaba a la salida, tomó un banderín que tenía la bandera del Reino Unido y lo frotó entre sus dedos. Los aficionados empezaron a lanzar latas de cerveza. Se detuvo nuevamente cuando su camino fue bloqueado por un poni de las Shetland que pertenecía a la banda de marcha inglesa.

Más tarde, Rattín explicó que simplemente estaba intentando poner orden en una escena caótica.

"Solo intentaba mostrarle mi insignia de capitán", le dijo a The Los Angeles Times en 1967. "Quería que supiera que yo era con quien debía hablar sobre el penalti contra nuestro equipo. Pero antes de que pudiera hacer que lo entendiera, me echó del partido".

Argentina, con un jugador menos, perdió el partido 0-1. Inglaterra luego venció a Alemania Occidental en el partido de campeonato.

La confusión en torno a la expulsión de Rattín convenció al árbitro principal del partido, Ken Aston, de que hacía falta una reforma. Inspirado en los semáforos, creó el sistema de tarjetas amarillas (advertencia) y rojas (expulsión) que ahora se utilizan en todos los niveles de este deporte.

Rattín dijo que después de que su equipo perdió, se fue a caminar por el centro de Londres, sin saber si sería ignorado o atacado por los hinchas ingleses. En lugar de eso, dijo, fue abrazado por taxistas y dueños de tiendas.

"Descubrí muy rápidamente que el inglés es una persona muy especial", le dijo a The Evening Standard.

En gran parte del mundo del fútbol, a Rattín se le recuerda solo por aquel partido de 1966. Pero en Argentina, es venerado como uno de los mejores jugadores de fútbol del país.

Antonio Ubaldo Rattín nació el 16 de mayo de 1937 en Tigre, una ciudad al norte de Buenos Aires. Su padre, un inmigrante de Italia, era ingeniero naval, y su madre se encargaba del hogar.

Aunque se formó como electricista, para cuando era adolescente, Rattín mostraba suficiente potencial como jugador de fútbol para ser reclutado en el equipo juvenil de Boca Juniors, uno de los principales equipos de Buenos Aires.

Jugó toda su carrera para el Boca, ganando cinco títulos nacionales con el equipo y jugando en dos Mundiales, en 1962 y 1966. Se retiró en 1970 y regresó para un breve periodo como director técnico a principios de la década de 1980.

Más tarde, Rattín trabajó como ejecutivo de seguros. Se desempeñó como diputado de 2001 a 2005, como miembro del partido de derecha Unidad Federalista, y como concejal en Vicente López de 2005 a 2009.

No estuvo disponible de inmediato una lista de los familiares que le sobreviven.

Rattín comentó que incluso décadas después, lo único por lo que la gente le preguntaba era por aquel partido de 1966. El tiempo había templado su enojo y, durante una visita al Reino Unido en 2000, insistió en que todo había quedado atrás.

"Siempre llamé la atención", le dijo a The Evening Standard. "Bueno, así hacía yo las cosas. Siempre había sido una figura apasionada, que nunca tenía miedo de decir lo que pensaba. Sin embargo, lo que pasaba en la cancha y lo que pasaba después siempre estuvo muy separado para mí".

Clay Risen es periodista del Times en la sección de Obituarios.

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