Llena tu alacena de manera inteligente

Julia Gartland para The New York Times / Estilista: Kristine Trevino.
Julia Gartland para The New York Times / Estilista: Kristine Trevino.

Siempre es buena idea tener una alacena bien abastecida, ya sea que quieras hacer una pasta con anchoas cuando no hay nada en el refrigerador o no quieras ir de compras por las inclemencias del clima.

También es cierto que una alacena con bastantes provisiones te brinda una sensación de seguridad y control cuando las noticias provocan miedo y el futuro es incierto. Las repisas llenas de bolsas de arroz, latas de frijoles y botes con ajo no solo nos dan una sensación de orden, sino que también son el inicio de muchas comidas excelentes.

La pregunta es qué debes comprar. A continuación, comparto algunas de mis estrategias para comprar con sabiduría y comer bien.

Pasta: Es bueno tener pasta tanto larga y delgada (por ejemplo, espagueti o linguine) como corta con textura (fusilli u orecchiette) a la mano, así evitas que tus platillos sean muy repetitivos. Si eres fanático de las cajas de macarrones con eso, tener un par guardadas nunca es mala idea.

Arroz: Integral, blanco, de grano largo o corto, siempre tengo de todos, además de arborio para hacer risotto y arroz con leche.

Caldos y consomés: Ya sea a base de alguna carne o de verduras, los caldos en tetra-pak son esenciales para sopas y estofados, y son la base de las salsas cocidas, además de que no te quitan espacioso valioso en el congelador.

Frijoles: Los frijoles secos cocinados en casa saben mejor que los enlatados, pero estos últimos son más prácticos y rápidos de preparar que los secos. Siempre es buena idea tener de los dos.

Carnes frías: En refrigeración las carnes frías se mantienen durante semanas, y añadir un trozo de jamón ahumado o salami a tu olla de frijoles le da muchísimo sabor. Pero no olvides el tocino.

Huevos: Quedan muy bien con muchísimos platillos y, desde luego, son buenos por sí solos. Además de que se mantienen frescos mucho tiempo en el refrigerador.

Frutas y verduras congeladas: Usa la fruta en licuados y las verduras en sopas, para saltear al estilo asiático y en guisados. Soy partidaria de las espinacas, alcachofas, col rizada, elote, habas y chícharos congelados. En cuanto a la fruta, me gustan los arándanos azules, las frutas del bosque mixtas, el durazno, el mango y las cerezas. (También me gusta meter plátanos maduros al congelador, para alargar un poco su vida).

Pescado enlatado: Anchoas, sardinas, atún y salmón son los componentes básicos de muchas de mis comidas favoritas. El pan tostado con anchoas es un alimento esencial en mi casa.

Tahini y mantequilla de cacahuate: Para hummus, para salsas, para aderezo de ensalada, para galletas, para emparedados, para picar. Para darle un poco de variedad al asunto, prueba usar mantequilla de cacahuate en tus aderezos para ensaladas y tahini en tus emparedados de mermelada. Las mantequillas de almendras y nuez de la India también son excelentes opciones para agregar a la despensa, si te gustan más.

Parmesano y otros quesos duros: Este tipo de quesos duran meses en el refrigerador si los compras en bloque en lugar de rallados, o puedes guardar los rallados en el congelador. También puedes comprar un poco de queso sellado en cera, lo que aumenta el tiempo que pueden almacenarse. El queso crema también es importante para bagels y otros.

Aceite de oliva, vinagre y limones: No puedo cocinar sin ellos.

Nueces y frutas secas: Para botanear y hornear.

Harina, azúcar, levadura: Para proyectos pasteleros.

Mantequilla: Dura semanas en el refrigerador y más si la metes al congelador.

Ajo, cebollas y chalotes: Ninguna alacena está completa sin esto.

Tubérculos: Papas, camote (o batatas), betabel, zanahorias, chirivías, nabos, rábanos. Los rábanos y los nabos son excelentes en ensaladas y duran semanas en el cajón de verduras del refrigerador. Si se ablandan, sumérgelos en un recipiente con agua helada hasta que se endurezcan. Considera el jengibre para platillos fritos asiáticos y para hacer infusión.

Apio: Usa las hojas como hierba y los tallos en ensaladas. O úntalos con mantequilla de cacahuate o tahini para picar.

Cebolletas: Si dejas las raíces y pones las cebolletas en un recipiente con agua en la barra de la cocina, puedes cortar la parte verde y esta volverá a crecer unas tres o cuatro veces. Es un truco que me enseñó mi mamá.

Especias: Si no te acuerdas cuándo fue la última vez que compraste especias nuevas, considera comprar otras la próxima vez que vayas a la tienda. Las especias frescas tienen mucho más sabor que las viejas.

*Copyright: c.2020 The New York Times Company}

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