Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días informó el jueves que a partir de ahora permitirá bautizar a los niños de parejas del mismo sexo, un cambio significativo por parte de uno de los grupos religiosos que hasta el momento había sido un baluarte contra los derechos de los homosexuales.

La decisión tira por tierra con una reglamentación implementada en 2015 que había declarado apostatados a quienes se declaraban homosexuales, y sujetos de excomunión. Esa normativa también excluía a los hijos de parejas del mismo sexo de ceremonias religiosas como el bautismo o la comunión.

Tres años después de que la iglesia mormona haya llevado adelante numerosas expulsiones y haya sufrido múltiples defecciones, esta decisión refleja la voluntad de recuperar a dichos fieles y forma parte de un esfuerzo más amplio de su nuevo presidente por acercar a la congregación a las opiniones más populares entre los estadounidenses.

"Si bien aún consideramos que este tipo de matrimonios (gays) son una transgresión grave, no serán tratado como una apostasía a los fines de la disciplina de la Iglesia", dijo el jueves la Primera Presidencia, máximo órgano de gobierno de la iglesia, en una declaración.

La decisión de Dallin H. Oaks, miembro de la Primera Presidencia, detiene o bien revierte completamente la idea de que la atracción entre dos personas del mismo sexo es pecaminosa. Llega además en momentos en que la Iglesia se prepara para una conferencia de la que participarán todos sus miembros el próximo fin de semana.

Entre los fieles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días la noticia fue recibida con emoción. Meredith Marshall Nelson se encontraba en la clase de violín de su hijo cuando su hermano le envió un mensaje con la noticia. Lloró de alivio y recordó aquel fin de semana en 2015 como la primera vez en su vida que sintió que no quería volver a la iglesia.

El anuncio de entonces "se sintió tan lejano a las enseñanzas de Jesús", dijo Marshall Nelson, de 33 años, quien edita la revista Proyecto de Mujeres Mormonas. "Él (Jesús) dijo: 'Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan'", agregó.

En Rexburg, Idaho, Kristine Anderson contó al New York Times que ella y sus amigos estaban conmocionados cuando se difundió la noticia, tres años atrás. "Todo el mundo se está volviendo locos", dijo. "Hay enojo, frustración, felicidad; todo mezclado".

"Todo se rompió" en 2015, dijo Anderson, que tiene tres hijos pequeños. "No pude levantarme de la cama durante tres días. Lloré y lloré. No pude volver a mirar el edificio de la iglesia, me dolió mucho", agregó.

A pesar de que esa decisión pasó a la historia desde esta semana, ella todavía siente la frustración. "Hay tantas personas que no están de acuerdo nunca con las políticas todo el tiempo, y nosotros hemos sido mirados como apóstatas y herejes porque se supone que estabamos en desacuerdo con el profeta".

Todo el arco de iglesias de tradición cristiana han estado atravesadas durante mucho tiempo por las luchas en torno a los derechos religiosos de los fieles LGBT, y en los últimos meses la tensión ha ido en aumento. La Iglesia Metodista Unida votó en febrero para reforzar su prohibición al clero de gays y lesbianas y al matrimonio entre personas del mismo sexo, una decisión pensada para dividir a la confesión. Los católicos romanos, por caso, han debatido el papel de la homosexualidad después de que estallara el escándalo de abusos sexuales en el clero, expulsando a los sacerdotes homosexuales.

En Springville, Utah, Alma Loveland dejó de ir a la iglesia cuando se anunció la primera política, en 2015. "En el ex-mundo mormón, siempre es una mezcla entre felicidad y enojo lo que sentimos cuando la iglesia hace algo positivo", explicó. "Siempre pienso 'esto está bien, pero antes habían hecho este daño'".

Es demasiado pronto para decir si esta decisión será suficiente para sanar a aquellos miembros de la iglesia que se enojaron y se sintieron heridos por la decisión de 2015, o lo suficiente como para quienes han abandonado la fe den marcha atrás. Pero se trata de otra señal de que la iglesia se encuentra bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Russell M. Nelson, quien fue elegido el año pasado y está reconsiderando seriamente la relación de la congregación con la cultura estadounidense en términos más generales.

La decisión se produce casi seis meses después de que el presidente Nelson dijera que recibió una revelación de que la iglesia ya no debería ser mencionada como "mormona", sino por su nombre completo. Muchos observadores interpretaron entonces el mensaje como una señal de que la iglesia pretendía alinearse con el cristianismo estadounidense mayoritario y no quedar marginada.

"Por un lado, la iglesia está tratando de descifrar cómo retener a sus miembros más jóvenes y cómo ser una iglesia masiva en el siglo XXI", dijo Amanda Hendrix-Komoto, profesora de Historia en la Universidad Estatal de Montana, quien estudia a iglesia pero no es miembro. "Pero del otro lado, también está tratando de conservar una identidad distintiva", explicó. 

*Copyright: c.2019 New York Times News Service