Hidroxicloroquina, azitromicina y zinc: por qué es la combinación que más esperanza genera para frenar al COVID-19

Mientras la pandemia del coronavirus continúa su avance a nivel global, la ciencia busca alternativas para ponerle un freno. Estudios en pacientes tratados con esos tres compuestos son los que mayores expectativas despiertan entre las más de 70 sustancias que se encuentran en análisis. Investigaciones en los EEUU muestran el éxito del tratamiento y el presidente Donald Trump anunció que está siendo usado en 1.100 personas

La hidroxicloroquina es un principio activo antimalárico, utilizado también en patologías autoinmunes como la artritis reumatoidea y el lupus (Shutterstock)
La hidroxicloroquina es un principio activo antimalárico, utilizado también en patologías autoinmunes como la artritis reumatoidea y el lupus (Shutterstock)

El avance del coronavirus a nivel global parece no tener fin. Mientras en el mundo ya se contabilizan más de 735 mil casos y 35 mil muertes, una droga disponible desde hace años y relativamente económica podría ser la solución a la pandemia que tiene en vilo a la humanidad.

Alrededor del mundo, los países ampliaron el acceso a la hidroxicloroquina (HCQ) y la cloroquina (CQ), dos compuestos sintéticos de la quinina, que a su vez proviene de los árboles de quina y que de usa para tratar la malaria.

La HCQ es la menos tóxica de las dos y también se usa como un antiinflamatorio para tratar condiciones como artritis reumatoide y lupus.

Ambas dieron resultados aparentemente prometedores contra la COVID-19 en estudios preliminares en China y Francia, lo que llevó al presidente norteamericano, Donald Trump, a considerarlas un “regalo divino”, incluso cuando expertos llaman a ser cautelosos mientras se realizan investigaciones más amplias.

Son más de 70 las sustancias que se encuentran en análisis por su potencialidad contra el SARS-CoV-2, y entre ellas las que mayores expectativas despertaron, a raíz de algunos estudios preliminares, fue la combinación de la hidroxicloroquina junto al zinc, dos sustancias conocidas y relativamente económicas.

La hidroxicloroquina es un principio activo antimalárico, utilizado también en patologías autoinmunes como la artritis reumatoidea y el lupus.

Trump también dijo que espera que su país “esté bien encaminado hacia la recuperación” para el 1 de junio y adelantó que esta semana su Gobierno hará un anuncio “importante”sobre los planes y la estrategia del gobierno en el futuro. También resaltó la importancia de los test rápidos que laboratorios Abbott comenzará a distribuir la semana próxima y respecto al testeo aseguró que tienen más casos porque hacen "más pruebas”.

Y anunció que están administrando hidroxicloroquina y azitromicina (ZPAC) a 1.100 pacientes en Nueva York desde hace dos días. Según el presidente norteamericano, la hidroxicloroquina está siendo efectiva para tratar el COVID-19.

De acuerdo al médico máster en Nutrición Milton Dan, “la hidroxicloroquina es una droga de consumo bajo prescripción médica, no está exenta de contraindicaciones y efectos adversos, si bien suele ser bien tolerada, de ninguna manera puede ser automedicada”.

Diversos estudios mostraron la capacidad del zinc como inhibidor de la replicación viral (Shutterstock)
Diversos estudios mostraron la capacidad del zinc como inhibidor de la replicación viral (Shutterstock)

Ante las primeras afirmaciones de Trump, rápidamente uno de los asesores científicos del gobierno americano, el reconocido infectólogo Anthony Fauci, remarcó que “los estudios al respecto eran escasos y por lo tanto no era posible hacer ningún tipo de afirmación respecto al efecto beneficiosos de este tratamiento”.

Finalmente, los Estados Unidos liberó el uso de la hidroxicloroquina “out of label” (prescripción fuera de la indicación) para ser utilizado en pacientes con COVID-19.

¿Cuál es el rol del zinc y el fundamento de la combinación?

Respecto al uso de zinc como parte del tratamiento, Dan aclaró que “diversos estudios mostraron la capacidad del zinc como inhibidor de la replicación viral, incluso se encontraron trabajos como el desarrollado por la Universidad de Oklahoma, que confirman este efecto sobre la familia de los coronavirus”.

El doctor Roger Seheult, profesor de la Universidad de California y especialista en neumología explicó en un video que se viralizó en YouTube que “para poder lograr el bloqueo de la replicación viral en el organismo, el zinc encuentra su gran barrera, no puede acceder al nivel intracelular que requiere para poder actuar sobre la replicación viral. Necesitaría contar un transportador, algo que le permita el paso, al interior celular”.

“Es allí donde la hidroxicloroquina desempeña su papel principal, actuando como un ionóforo, permitiendo el ingreso del zinc a la célula infectada”, según estudios realizados. Además de esta acción, la hidroxicloroquina alteraría el PH celular, dificultando aún más la supervivencia del virus a nivel celular.

La forma de aportar zinc

Para Dan, la alimentación desempeña un papel fundamental y "cuanto más completa y variada sea mayor será su calidad nutricional, y con ello el aporte de diversos nutrientes esenciales, como el zinc alcanzará niveles óptimos".

Así como el zinc tiene inconvenientes para ingresar a la célula, sucede lo mismo para ingresar al nivel extracelular, es decir para aprovechar el mayor porcentaje del zinc que estemos consumiendo (Shutterstock)
Así como el zinc tiene inconvenientes para ingresar a la célula, sucede lo mismo para ingresar al nivel extracelular, es decir para aprovechar el mayor porcentaje del zinc que estemos consumiendo (Shutterstock)

Y tras destacar que “diversos estudios indican diversos niveles de déficit de zinc en la población”, sostuvo que “se estima que el 20% de la población mundial tiene niveles bajos de zinc en sangre, y los números se profundizan en los adultos mayores, sobre todo en los países en vías de desarrollo, lamentablemente la situación actual lleva en muchos casos a comer peor y profundizar el déficit de nutrientes esenciales”.

Al respecto, Seheult aclara que “así como el zinc tiene inconvenientes para ingresar a la célula, sucede lo mismo para ingresar al nivel extracelular, es decir para aprovechar el mayor porcentaje del zinc que estemos consumiendo”.

Los alimentos aportan una forma orgánica que es la ideal, la mayoría de los suplementos son a partir de sales inorgánicas, que dificultan su absorción.

Actualmente existen comprimidos de zinc a partir de un proceso denominado quelación (reacción mediante el agregado de un aminoácido), en el que se logra una forma orgánica y biodisponible, idéntica a la que se encuentra en los alimentos, conocida como quelato. Siendo el quelato de zinc, la forma de aporte ideal en suplementación.

Los datos positivos que comienzan a surgir

Fue en Francia donde se conocieron los primeros resultados de un pequeño estudio encabezado por el doctor Didier Raoult, del Instituto Mediterráneo de Infecciones en Marsella. En el ensayo realizado utilizaron la combinación de los fármacos hidroxicloroquina y azitromicina y reportaron que en 80 pacientes tratados tuvieron cambios positivos: al octavo día de iniciado el tratamiento, el 93% había negativizado el virus.

La azitromicina es un antibiótico de amplio espectro, que si bien no tendría acción sobre el virus en sí, su acción es preventiva fundamentalmente sobre infecciones bacterianas agregadas que puedan agravar el cuadro.

Estos datos se suman a reportes previos con resultados positivos realizados en China, Corea y Australia.

Mientras en los Estados Unidos se comienza con la realización de un ensayo clínico a gran escala sobre la aplicación del protocolo hidroxicloroquina, zinc y azitroimicina, aparecieron voces de médicos como el caso del doctor Danny Pulido, neumólogo del Baptist Medical Center, que dijo estar sorprendido por las mejoras presentadas en los pacientes al utilizar la combinación.

Los casos del doctor Vladimir Zelenko

La azitromicina es un antibiótico de amplio espectro, que si bien no tendría acción sobre el virus en sí, su acción es preventiva fundamentalmente sobre infecciones bacterianas agregadas que puedan agravar el cuadro (Shutterstock)
La azitromicina es un antibiótico de amplio espectro, que si bien no tendría acción sobre el virus en sí, su acción es preventiva fundamentalmente sobre infecciones bacterianas agregadas que puedan agravar el cuadro (Shutterstock)

En un video inicialmente publicado en Facebook, el doctor Vladimir Zelenko, un médico familiar certificado por la junta en Nueva York, afirmó que había usado la hidroxicloroquina junto al zinc y azitromicina, para tratar a 350 pacientes con COVID-19 con un éxito total: no tuvo fallecimientos entre sus pacientes, ninguno requirió de asistencia respiratoria, y ni siquiera uno de ellos necesitó ser hospitalizado.

Pero las cifras positivas no tardaron en actualizarse: en una entrevista exclusiva con el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, Zelenko compartió los resultados de su último estudio, que mostró que de sus 699 pacientes tratados, cero pacientes murieron, cero pacientes tuvieron necesidad de asistencia respiratoria y cuatro hospitalizaciones. En su gran mayoría se trata de pacientes mayores de 70 años

Zelenko es médico en la comunidad de Kiryas Joel en el condado de Orange, Nueva York, en el valle de Hudson, a unos 100 kilómetros al norte de la ciudad de Nueva York, donde afirma haber un “brote tremendo”.

Su propuesta luego de dar a conocer sus resultados fue aplicar el tratamiento en pacientes de alto riesgos ante la sospecha de COVID-19 o en aquellos jóvenes sintomáticos con falta de aire.

Al respecto, Dan consideró que “las expectativas son positivas, pero esto recién comienza y durante las próximas semanas se comenzará a disponer de datos bajo la forma de un ensayo clínico controlado y randomizado; a partir de allí será posible sacar verdaderas conclusiones sobre los alcances de esta combinación”.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud (NIH) también confirmó algunos de los hallazgos de Zelenko y mostró que la suplementación con zinc disminuye la morbilidad de la infección del tracto respiratorio inferior en pacientes pediátricos en el mundo en desarrollo.

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