El multifacético empresario Elon Musk tiene hijos mellizos (Xavier y Griffin, de 15 años) y trillizos (Kai, Saxon y Damian, de 13). Cinco años atrás, tomó una importante decisión vinculada a su educación. Resolvió que no asistan más a la escuela privada donde estudiaban, para brindarles otro tipo de enseñanza, rompiendo todo tipo de formalidades.

Un año después, en 2015, Musk creaba su propia escuela, denominada Ad Astra. Y eligió la que, tal vez, podría resultar la mejor locación para un niño. Está ubicada en las oficinas Space X, su compañía de cohetes comerciales y misiones espaciales (impensadas), en Hawthorne, California.

Elon Musk, con algunos de sus hijos
Elon Musk, con algunos de sus hijos

¿Por qué eligió ese nombre? En latín, Ad Astra significa "hacia las estrellas". El objetivo de la escuela es educar a niños de entre 8 y 13 años. No tiene grados ni divisiones, los alumnos cursan juntos. Allí, se alienta la creatividad y el emprendedurismo.

Musk, en una entrevista brindada a Beijing Television, en China, en 2015, habló sobre su escuela que comenzó como una forma de educación en el hogar (en este caso, en las "oficinas de papá"). Explicó que en Ad Astra que no hay calificaciones.

El empresario dijo que se trabaja en las habilidades particulares de cada niño, sabiendo que habrá quienes reflejen sus fortalezas en los idiomas, y otros en las matemáticas o la música. Precisamente, Ad Astra propone trabajar estas capacidades vinculadas a las preferencias personales.

Elon Musk (AFP)
Elon Musk (AFP)

Musk dijo que cree que el principal problema de la educación es enseñar el problema y no las herramientas para resolverlo. Asimismo, ha admitido que es imprescindible considerar las implicaciones éticas del avance de la tecnología.

Cómo es la admisión

En el sitio de Ad Astra (la home tiene una foto del planeta Marte, adonde Musk quiere llegar en 2022) es posible completar el formulario de admisión a la escuela (para 2019/2020 cerró el pasado 15 de marzo).

Tiene preguntas que el estudiante pueden responder en el formato que prefiera (escrito, audio, audiovisual, formato artístico -podría ser una canción-, entre otros). El proceso de admisión se centra en el estudiante, y también en las familias (indispensables para contribuir significativamente a la creatividad del niño, entre varios aspectos a tener en cuenta).

Una de las consignas es tratar dilemas morales. Proponen imaginar que en un lugar en el que viven los niños, hay un lago y una compañía en donde trabajan todos los habitantes del pueblo. Pero esa empresa contamina el lago. Entonces, ¿tiene que cerrar esa compañía? ¿O tiene que cambiar? ¿Qué harían los niños?

La escuela admite estudiantes entre 8 y 13 años, preferentemente que vivan en Los Ángeles, aunque también están considerando incorporar niños de otras ciudades. Una de las consignas de la emisión es enviar un proyecto o esfuerzo significativo para su estudiante.

Ad Astra busca ejemplos que muestren el compromiso, ambición y originalidad del niño. Desde la escuela manifiestan, en su sitio, que los adultos pueden alentar al niños y ayudarlo a organizar sus pensamientos, pero piden que no influyan en sus ideas o respuestas del formulario.

"Si sospechamos la manipulación de los padres, no consideraremos la presentación de su hijo", expresan desde la escuela.

Si los niños son aceptados en este proceso inicial, luego serán invitados a Ad Astra para visitar la escuela y participar en eventos de admisión adicionales. En el caso de los estudiantes que no avanzan en el proceso, la escuela envía comentarios generales y actividades de código abierto usadas en la escuela para desarrollar el razonamiento y el pensamiento creativo.

¿Cuál es el valor de esta educación exclusiva? Es un gran secreto que aun no fue revelado. Sin embargo ha trascendido que Ad Astra está financiada casi en su totalidad por Musk, quien brindó a la escuela USD475.000 por año entre 2014 y 2015.

¿Por qué Musk toma el compromiso?

"Este proyecto no es un compromiso de Elon Musk con la educación, sino algo que está probando para sus propios hijos. Él estaba con el deseo de que puedan tener la mejor educación posible, con una mirada muy crítica hacia el sistema educativo tradicional y desde ahí la pensó", señala a Infobae Melina Furman, doctora en educación.

Continúa: "Y es una escuela chiquita. Comenzó en una sala vidriada en Space X y fue creciendo un poco más, entiendo que son cerca de 60 chicos, tal vez más. Pero no es algo que piensa para poder hacerlo crecer, por lo menos hasta ahora no viene hablando de innovar en educación".

Furman dice que Ad Astra es una escuela bastante secreta. Musk se ha referido en pocas conferencias a su proyecto educativo. Ha hablado del "para qué" del conocimiento. "Es algo que se piensa mucho en los grandes proyectos de transformación educativa", asegura.

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