(Barcelona, enviada especial) Liku es un robot ideado para hacer compañía. Reconoce las emociones de su dueño mirando sus expresiones faciales. Y también es capaz de expresar cómo se siente a través del tono de voz y movimientos en los ojos.
Es lo que algunos describen como "robot emocional". El término se popularizó en el último tiempo y de hecho fue uno de los grandes temas en la feria CES, en Las Vegas. Allí, todo el mundo habló de Lovot, un robot que, al igual que Liku, está pensado para interactuar de manera "cuasi humana" con las personas.
Liku fue desarrollado por la empresa surcoreana Torooc y se lanzará oficialmente a fin de año a un valor estimado en los 2.000 euros. En el Congreso de Barcelona, la compañía montó un stand para dar a conocer los primeros prototipos e Infobae tuvo oportunidad de ver cómo funcionan.

El robot mide medio metro y pesa 2,5 kilos. Se destaca por tener ojos grandes y varias articulaciones en sus extremidades que le permiten moverse con facilidad.
Liku responde a comandos de voz: se le puede pedir que baile, que salude y que pose para una foto. Eso sí: puede negarse a hacerlo, moviendo la cabeza de un lado a otro como haciendo "no". Aunque es posible que al rato cambie de opinión. Los "vaivenes emocionales" son parte de su naturaleza.
Cuando está "cansado" se le cierran los ojos y para despertarlo hay que frotarle suavemente la cabeza. Sus desarrolladores explican que se puede personalizar al robot para que aprenda a responder a otros comandos de voz. Es decir que Liku es programable.
El nombre "Liku" busca condensar dos conceptos. Por un lado, que el robot es como uno: "Like you", que en inglés significa "como vos". Y también alude a la idea de el robot "Likes you" o "te quiere". Un juego de palabras para dejar en claro que el amor y la empatía son clave en este desarrollo.

La tecnología detrás de Liku
El robot cuenta con un sensor en la cabeza que es sensible al tacto. En la frente tiene una cámara con resolución Full HD y un micrófono en un lateral. En el centro del cuerpo hay una cámara con sensor de profundidad 3D y en la cintura un sensor de distancia.
El robot toma decisiones de manera autónoma basándose en la información proporcionada por esos sensores. En síntesis: los datos son recogidos, luego pasan a ser analizados por un algoritmo y en función de eso se genera una respuesta, según explican sus desarrolladores a Infobae.
La respuesta puede ser física: como bailar o saludar y también emocional. Ocurre que esta inteligencia artificial tiene la capacidad de interpretar las emociones de su entorno y también reaccionar ante esos estímulos. De hecho muestra sus emociones a través del tono de su voz, gestos con el rostro y el cuerpo.
MÁS SOBRE ESTE TEMA:
Rachel, el robot que sirve tragos y baila
Invento argentino: cómo funcionan las notificaciones inteligentes basadas en ultrasonido
Últimas Noticias
Juan José Ebenezer, mecánico: “El ABS del coche no está diseñado para que el coche frene antes”
A través de redes sociales, el mecánico divulga sobre distintos conceptos en relación con los automóviles, desde la gasolina que emplear hasta el funcionamiento de los testigos

Miguel Ángel Mejías, abogado: “Estas tres indemnizaciones sí o sí deben pagarlas las aerolíneas”
El letrado, quien divulga a través de TikTok sobre los derechos de los pasajeros, advierte cuáles son los motivos de indemnización

Olvídate del caos: la guía sueca para ordenar la vida y la muerte a la par que el hogar con el ‘döstädning’
La reconocida artista y autora Margareta Magnusson inspira a miles con su método práctico para simplificar el hogar y aliviar el futuro de los seres queridos a partir de los 40 años

El día que Brian Sarmiento coqueteó con el Real Madrid: “Fue un click muy grande, me mató”
El ex futbolista, hoy figura de Gran Hermano, tuvo un sondeo de la Casa Blanca luego de brillar en el Xerez de España: “Si se me hubiera dado, no dormía por diez años”

El drama de Natalia en Leganés tras veinte días sin agua ni luz: “Me han dado dos días para irme”
La mujer, madre de dos menores de tres y ocho años, denuncia el hostigamiento constante de la empresa Desokupa tras la compra de su piso por un nuevo propietario que le triplica el alquiler




