¿Debe haber hospitales veterinarios gratuitos?

Los animales de compañía influyen en la salud física y, por supuesto, en la salud emocional de nuestro quehacer cotidiano. La medicina veterinaria pública crece como opción importante en la actualidad

En muchos países los animales de compañía abarcan el 80% de los hogares (Foto: Archivo)
En muchos países los animales de compañía abarcan el 80% de los hogares (Foto: Archivo)

El concepto de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el de una salud, entendiendo por ello que salud es la sumatoria de la física, la mental, la familiar y la social.

Todo ello involucra el concepto de: una salud. En muchos países los animales de compañía abarcan el 80% de los hogares y son por lo tanto integrantes trascendentes de esta afirmación dado el vínculo existente con el ser humano.

Los animales de compañía influyen en la salud física y, por supuesto, en la salud emocional de nuestro quehacer cotidiano.

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Son parte de nuestro entorno inmediato, de nuestros afectos y preocupaciones.

Alguien dijo que donde hay una necesidad, seguidamente surge un derecho y por cierto que aparece como un derecho la atención de nuestro perro o nuestro gato ya que existe la necesidad de atender a su salud física en virtud del resguardo del concepto de salud integral y única.

Esto es, sin duda, un derecho de nuestros animales y, por carácter transitivo, pasa a serlo de los seres humanos que los acompañan: sus tutores o propietarios.

En muchos países latinoamericanos, existe una medicina veterinaria especializada en la atención de perros y gatos de alta idoneidad y especialización, pero no todos los estratos sociales tienen la posibilidad económica de acceder a ella.

El no poder atender adecuadamente al animal de compañía redunda en consecuencias graves para la salud y el bienestar del animal pero también para la salud pública general.

Por lo tanto, tan solo pensar en una medicina veterinaria pública y gratuita deja de ser una cuestión solamente compasiva para pasar a ser un asunto de salud pública y de cambio actitudinal social.

En los últimos años, en la Argentina y en otros países han comenzado a surgir algunos hospitales públicos veterinarios con diferentes alcances y modalidades, intentando suplir estos conceptos relativamente novedosos de la salud comunitaria.

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Por otra parte, no resulta lógico ubicarlos donde hagan un simple y mero impacto político sin mella sanitaria como quizás algún funcionario pudiera verse tentado a ejecutar.

El emplazamiento en el lugar adecuado lo hará visible fácilmente a través de la clara y verdadera utilidad redundante.

Asimismo, es preferible comenzar estas políticas en varios lugares a la vez, con hospitales o centros de salud animal más simples y pequeños que concentrarlos en una gran urbe en un área céntrica a modo de mega hospital que beneficie a quien no lo necesita o determine el incordioso cuando no imposible traslado del animal y su dueño para poder acceder a una atención adecuada.

Los hospitales públicos veterinarios gratuitos deben existir sin lugar a duda pero es prioritaria su instalación en aquellos lugares donde exista mayor demanda insatisfecha por razones de situación social y de carencia económica.

Es importante impulsar desde el Estado la apertura y financiamiento de estos hospitales que deberían estar emplazados en aquellos lugares donde sean necesarios como por ejemplo barrios carecientes, humildes o asentamientos precarios resultando como un verdadero aporte a la salud pública, al bienestar animal y a la tenencia responsable de nuestros animales de compañía y no como un acto compasivo o demagógico que malgaste recursos del Estado.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

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