
El próximo año la Carta Democrática Interamericana debería cumplir 25 años. Su supervivencia va a depender de como el Consejo Permanente de la OEA aplica sus preceptos al caso de Venezuela. Porque la situación de ese país se ha convertido en una suerte de nudo gordiano para las instituciones encargadas de defender el orden democrático en las Américas.
Creada el 11 de Septiembre del 2001, la Carta Democrática Interamericana forma parte de un edificio institucional concebido por la brillante mente de George H W Bush con la idea de llevar la prosperidad y la estabilidad política a América Latina. Se trataba de contar con un instrumento de carácter regional para defender la democracia de cualquier amenaza.
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Las amenazas, sin embargo, tal y como se concibieron en esa época emanaban de la toma del poder por grupos armados o estamentos militares recurriendo a medios violentos. En síntesis por la ocurrencia de un golpe de estado. Lejos estaban los creadores de la Carta Democrática Inter Americana de imaginar que en el siglo XXI las amenazas a la democracia no se originan en las Fuerzas Armadas o en grupos armados sino en la ejecución de estrategias de debilitamiento interno que tienen como protagonistas agrupaciones políticas con visión totalitaria.

En el pensamiento de estos grupos se trata de permanecer en el poder más allá del mandato popular y para ello es necesario crear mecanismos de debilitamiento de las instituciones y de aislamiento del resultado electoral del ejercicio del derecho a la autodeterminación. Así los grupos identificados en las ciencias políticas contemporáneas como pertenecientes al socialismo del siglo XXI logran ser elegidos por el voto popular y desde el momento que inicia su gestión se despliega una estrategia de debilitamiento del poder judicial y de penetración del poder electoral.
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Se vacía así la democracia de contenido porque el poder electoral se dedica a desarrollar algoritmos creativos que son capaces de otorgar la victoria solo a los ocupantes del poder ejecutivo. El poder judicial, mientras tanto, se usa como arma para abatir a la oposición. Así se logra fagocitar las instituciones democráticas. Nace un ente que tiene fachada democrática pero que realmente es un poder totalitario.
Esta ha sido la historia de Venezuela de los últimos 26 años. Un debilitamiento continuo del marco institucional democrático y una destrucción permanente del aparato productivo independiente para crear una nación de esclavos del poder. Y para este tipo de estrategia de debilitamiento de la democracia la Carta Democrática Interamericana carece de armas específicas.
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De manera que para hacerla valer en el caso de Venezuela donde una oposición legitima ha logrado la hazaña de ganar un proceso electoral sin poder colocar avisos sobre sus tesis y candidatos; sin poder desplazarse en aviones comerciales y sin contar con un minuto de publicidad en los medios de comunicación habrá que aplicar la tesis del auto golpe. Porque gracias al liderazgo opositor hubo una concurrencia a votardel 66% de la población y un voto masivo por el candidato de la oposición Edmundo Gonzalez Urrutia. La diferencia según lo atestiguan las actas colocadas en una pagina web por la oposición es de 37 puntos de ventaja sobre Nicolas Maduro el actual presidente.
La negativa de Nicolás Maduro de aceptar la victoria opositora por lo tanto tipifica las cualidades de un auto golpe. El régimen se aferra así a la mentira de que el Señor González Urrutia había sacado el 44% de los Votos mientras Nicolás Maduro había logrado el 57% de los votos. Estamos por lo tanto en presencia de un auto golpe por parte del gobierno. La definición de auto golpe según los tratados internacionales es “acto de ruptura del hilo constitucional por medios ilegítimos ejecutado por un líder que ha llegado al poder por medios legítimos para permanecer en el poder”.
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Y esta es precisamente la situación que hoy vive Venezuela. De allí que sea el momento de incluir la noción del auto golpe como categoría que justifica la acción colectiva de la región en defensa de la democracia. De no hacerlo así la OEA tendrá que colocar la Carta Democrática Inter Americana en la sala de objetos sin ninguna aplicación práctica.
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