
Una mayoría de estandounidenses cree que los judíos estadounidenses son más leales a Israel que a Estados Unidos.
Una tercera parte de los estadounidenses cree que los judíos siguen hablando demasiado de lo que les ocurrió en el Holocausto.
Una quinta parte de los estadounidenses cree que los judíos son responsables de la mayoría de las guerras del mundo.
Desde 1964, la Liga Antidifamación (ADL) ha realizado periódicamente estudios exhaustivos sobre las actitudes antisemitas en Estados Unidos. En nuestra nueva encuesta en los países del grupo de trabajo J7 —países con la mayor población judía fuera de Israel, inclyendo Argentina— descubrimos que casi el 40% de los encuestados en Europa, América Latina, Norteamérica y Australia respaldaban al menos seis tropos antisemitas como los mencionados anteriormente.
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Como sociedad, ¿por qué debería preocuparnos esto?
Porque estas creencias son algunas de las formas más antiguas e insidiosas de antisemitismo, ponen activamente en peligro al pueblo judío y amenazan la salud de la democracia en su conjunto.
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El tropo de la doble lealtad, por ejemplo, se remonta a los tiempos de Judas en el Nuevo Testamento, cuando los antisemitas solían acusar a los judíos de ser leales solo a otros judíos y a una agenda claramente judía. Esto llevó a que los judíos fueran percibidos como poco confiables, intrínsecamente desleales o que poseen una doble lealtad.
Tras la fundación del Estado de Israel, surgió una iteración moderna de este antiguo prejuicio que persiste en la actualidad. Lo ilustra crudamente la expulsión masiva de judíos de sus hogares en los países árabes bajo sospecha de doble lealtad, como supuestos agentes dobles. Esta sospecha llevó al arresto, asesinato o expulsión forzosa de muchos judíos. La Unión Soviética fue particularmente hábil en la promoción de esta falsa acusación, habiendo concebido un movimiento antisionista global en los años 50 y 60 del siglo pasado como forma de atacar a su propia población judía y al Estado de Israel.
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Muchas de esas tácticas y retórica antisionistas soviéticas han sido adoptadas por los antisionistas actuales para acosar a los universitarios judíos estadounidenses. Ellos han enfrentado continuas protestas, campamentos y acoso como judíos que se dirigen a sus clases.
Esta antigua acusación antisemita recibió el mayor acuerdo entre las 12 creencias antisemitas presentadas en la encuesta. Fue respaldada por un asombroso 56% de todos los encuestados en los países del J7: Argentina, Australia, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.
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Aunque el antisemitismo se mantuvo al margen en estas sociedades durante años, aumentando de forma lenta y constante, la masacre de Hamas el 7 de octubre en Israel provocó un fuerte repunte del odio global contra los judíos. Estas atrocidades rápidamente insuflaron nueva vida a antiguos tropos antisemitas, demonizando cada vez más a Israel y normalizando lentamente el apoyo a Hamás.
Para ilustrar esto, registramos que más del 15% de los encuestados en los países del J7 ven a la organización terrorista Hamás “muy” o “algo” favorablemente, una cifra macabra e indignante. Aún más preocupante es que el 26% de estos encuestados pertenecen a la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), la próxima generación encargada de dar forma a nuestro futuro.
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De la mano de estos inquietantes hallazgos, nuestra encuesta reveló que el tropo según el cual “los judíos son responsables de la mayoría de las guerras del mundo” ha alcanzado un máximo histórico, aumentando al 23% en Argentina (frente al 13% en 2019); 19% en Estados Unidos (frente al 5% en 2015); 17% en Francia, (frente al 3% en 2023); y 17% en Alemania, (frente al 4% en 2023).
Seamos claros: estos tropos no son pensamientos aislados; representan ideas profundamente peligrosas sobre los judíos e incitan a la violencia real.
Por ejemplo, la creencia en el control judío del gobierno alimentó mortales ataques antisemitas en las sinagogas de Pittsburgh y Poway, así como la crisis de los rehenes de Colleyville. La retórica incendiaria en torno al conflicto palestino-israelí también ha contribuido a un aumento de los incidentes antisemitas a lo largo de los años.
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Más concretamente, todos hemos sido testigos del repunte global del odio antijudío que invadió nuestras comunidades inmediatamente después del ataque de Hamás a Israel. Desde el 7 de octubre hasta finales de 2023, la ADL documentó 5.204 incidentes antisemitas solamente en Estados Unidos, superando el total de todo el año 2022.
A medida que afrontamos este tsunami de odio antisemita, especialmente en las naciones con grandes poblaciones judías, es evidente que esta amenaza a nuestras comunidades no tiene límites. Ya sea en Estados Unidos o en Francia, desde las calles de Australia hasta Argentina, este odio se extiende por todos los continentes y cruza las fronteras sin encontrar trabas.
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Escuchen lo que nos dicen los datos. Estamos en un estado de emergencia mundial.
Para combatir el antisemitismo, debemos ir más allá de los debates teóricos y abordarlo de frente, dondequiera que se manifieste. Las actitudes antisemitas y el apoyo a los tropos antisemitas tienen profundas consecuencias en la vida real, ya que conducen a la discriminación, incitan a la violencia y marginan a las comunidades judías. Tanto si lo propaga la extrema derecha como la extrema izquierda, tanto si va dirigido a un londinense como a un neoyorquino, hay que hacer frente al antisemitismo con valentía y sin vacilaciones.
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*Marina Rosenberg es la Vicepresidenta Sénior de Asuntos Internacionales de la Liga Antidifamación (ADL). @_MarinaRos
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