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El jefe del Ejército de Pakistán viaja a Teherán para mediar entre Irán y EEUU

Asim Munir llegará este lunes a la capital iraní al frente de una delegación, en un nuevo intento de destrabar una guerra que está por cumplir seis meses. Mientras, el presidente iraní pidió cerrar filas puertas adentro frente al memorando con Washington

El mariscal Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, en la reunión cuadrilateral con EEUU, Irán y Qatar en Suiza, en junio pasado (FABRICE COFFRINI/Pool via REUTERS)
El mariscal Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, en la reunión cuadrilateral con EEUU, Irán y Qatar en Suiza, en junio pasado (FABRICE COFFRINI/Pool via REUTERS)
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El jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, viajará este lunes a Teherán al frente de una delegación oficial para “proseguir con los esfuerzos de Pakistán para contribuir a promover la paz”, en medio de un estancamiento en las negociaciones para poner fin a la guerra entre Irán y Estados Unidos, que está a punto de cumplir seis meses.

“La visita tiene como objetivo reforzar la cooperación bilateral entre Irán y Pakistán, así como dar continuidad a los esfuerzos de Pakistán por contribuir a promover la paz y la seguridad en la región”, afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, según informó la televisión estatal iraní.

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Munir llegará a la capital iraní acompañado por una amplia delegación y tiene previsto reunirse con altos funcionarios del país. El anuncio se produjo luego de una conversación telefónica entre el jefe militar paquistaní y el canciller iraní, Abbas Araghchi. Pakistán, que ha encabezado varios esfuerzos de mediación en el conflicto, no realizó comentarios adicionales sobre el viaje.

Pakistán se ha consolidado como uno de los principales intermediarios entre Teherán y Washington desde el estallido de la guerra, el 28 de febrero, que la próxima semana alcanzará los seis meses de duración.

Trump anuncia una ofensiva económica e Irán amenaza con represalias

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta semana anunció una nueva ofensiva de sanciones económicas contra Irán (REUTERS/Annabelle Gordon/archivo)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta semana anunció una nueva ofensiva de sanciones económicas contra Irán (REUTERS/Annabelle Gordon/archivo)

Aunque las hostilidades militares permanecen detenidas por el momento, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció “la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”, en lo que calificó como “un Día D económico” contra Irán, con el objetivo de forzar la reapertura del estrecho de Ormuz.

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Washington no ha detallado aún en qué consistirán las nuevas medidas, pero el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que los países que brinden “cualquier tipo de ayuda vital a Irán” sufrirán consecuencias económicas.

En ese contexto de tensión, el nuevo titular de línea dura del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió en una entrevista emitida el sábado por la televisora estatal IRIB —su declaración pública más extensa desde que asumió el cargo este mes— que su país “responderá de manera sísmica” si Trump avanza con la ofensiva económica. Rezaei amenazó además con atacar rutas alternativas de transporte petrolero que salen del golfo Pérsico —además del estrecho de Ormuz— si los países vecinos de Irán se suman a la presión estadounidense, a los que calificó de potenciales enemigos: “atacaremos sus intereses”, dijo.

Divisiones en el régimen

El presidente Masoud Pezeshkian y el asesor del líder supremo Mohsen Rezaei, en la despedida al ayatolá Ali Khamenei, fallecido el 28 de febrero en ataques israelíes y estadounidenses (REUTERS/Mohammed Salem)
El presidente Masoud Pezeshkian y el asesor del líder supremo Mohsen Rezaei, en la despedida al ayatolá Ali Khamenei, fallecido el 28 de febrero en ataques israelíes y estadounidenses (REUTERS/Mohammed Salem)

En medio de esas tensiones, el presidente Masoud Pezeshkian encabezó este domingo una ceremonia en el mausoleo del fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini, donde defendió el memorando de entendimiento con Washington frente a las críticas internas y exigió que todas las autoridades iraníes lo respalden e implementen.

“Una vez que hemos tomado una decisión y llegado a un entendimiento, todos deben respaldarla y actuar en consecuencia”, sostuvo Pezeshkian, en lo que sonó como una respuesta directa a las voces que dentro del propio régimen cuestionan el acuerdo. El presidente argumentó que el pacto refleja un consenso entre los mandos militares y otros funcionarios directamente involucrados en el conflicto, y cuestionó a quienes lo critican sin haber participado de cerca en las negociaciones. “No hay una sola disposición en este acuerdo que equivalga a una capitulación”, remarcó, y subrayó que es el líder supremo, Mojtaba Khamenei, quien fija las políticas del país.

El mandatario, en un discurso difundido por la televisión estatal, respondió también al plan estadounidense de sanciones: “Estamos inmersos en una guerra total en los planos económico, militar y de seguridad. Él [Trump] afirma sin rodeos que impone a Irán las sanciones más contundentes o más temibles”, declaró.

El país atraviesa “muchas dificultades”

Pezeshkian reconoció además las penurias que atraviesa la población: “Soy consciente de que nuestra sociedad atraviesa actualmente numerosas dificultades. Hacemos todo lo posible para evitar que la situación se agrave”, dijo, y agregó: “Nos esforzamos de todo corazón por superar la inflación, los problemas de subsistencia, el desempleo y garantizar el futuro del pueblo, para que pueda vivir con dignidad y orgullo”.

El reconocimiento del mandatario se da en un país que en los últimos años atravesó varias oleadas de protestas, muchas veces detonadas por el deterioro económico, la inflación y la caída del poder adquisitivo. A fines de diciembre, manifestaciones contra el aumento del costo de vida derivaron rápidamente en un amplio movimiento de contestación contra el poder, que las autoridades reprimieron: reportaron más de 3.000 muertos en esas protestas, atribuidas oficialmente a “actos terroristas” orquestados por Estados Unidos e Israel. Organizaciones no gubernamentales con sede en el extranjero denuncian, en cambio, una represión de los manifestantes que habría dejado miles de muertos.

En el mismo discurso pronunciado en el mausoleo de Khomeini —un sitio de fuerte carga simbólica para la República Islámica—, Pezeshkian apeló también a un tono desafiante hacia Washington: “Pensaron que si atacaban Irán, se convertiría en Venezuela. Pero no solo no nos convertimos en Venezuela, sino que el mundo quedó asombrado por nuestro poder”, dijo, en referencia al régimen sancionado de Nicolás Maduro.

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