Ucrania y Estados Unidos aceleran la cooperación militar: misiles se producirán en Kiev y drones en Oregón

La administración Trump consolida una nueva arquitectura de defensa compartida con Kiev, que combina la experiencia de combate ucraniana con la capacidad productiva industrial estadounidense

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FOTO ARCHIVO: Componentes del sistema de misiles de crucero SSC-8/9M729 se exhiben durante una sesión informativa, organizada por los ministerios rusos de Defensa y Asuntos Exteriores, en Patriot Expocentre cerca de Moscú, Rusia 23 de enero de 2019
REUTERS/Maxim Shemetov/Foto de archivo
FOTO ARCHIVO: Componentes del sistema de misiles de crucero SSC-8/9M729 se exhiben durante una sesión informativa, organizada por los ministerios rusos de Defensa y Asuntos Exteriores, en Patriot Expocentre cerca de Moscú, Rusia 23 de enero de 2019 REUTERS/Maxim Shemetov/Foto de archivo

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, anunció este jueves un acuerdo con la contratista de defensa estadounidense Raytheon para la coproducción en Ucrania de interceptores para los sistemas de misiles Patriot, la única arma en el arsenal de Kiev capaz de neutralizar misiles balísticos rusos. El anuncio se produjo horas después de que trascendiera un memorando de entendimiento entre la empresa estadounidense ReconCraft y la subsidiaria americana de la firma ucraniana UForce para fabricar en suelo americano, por primera vez, los drones navales Magura que han operado en el Mar Negro. Ambos acuerdos representan un salto cualitativo en la relación industrial de defensa entre Washington y Kiev.

La reunión entre Zelensky y una delegación de Raytheon encabezada por el vicepresidente Joseph DeAntona tuvo lugar en Kiev. Según Reuters, el mandatario ucraniano expresó su gratitud a la empresa por su disposición a llevar la asociación “a un nivel mayor”, con la coproducción de “uno de los activos de defensa aérea más importantes”. Los equipos de ambas partes, a nivel gubernamental y del sector privado, quedan encargados de cerrar los detalles técnicos. Zelensky aclaró que espera obtener las licencias formales antes de que concluya 2026.

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El anuncio es consecuencia directa de la cumbre de la OTAN celebrada a principios de julio en Ankara, donde el presidente Donald Trump comunicó que Washington concedería a Ucrania la licencia para producir interceptores Patriot en su territorio, convirtiéndola en el tercer país autorizado a fabricarlos. Raytheon produce los misiles en sus instalaciones de Tucson, Arizona, desde la década de 1970; la novedad es que la cadena de producción se extenderá ahora a una Ucrania en plena guerra. Según el Instituto de Investigación de Política Exterior de Estados Unidos, fabricar un interceptor requiere hasta 24 meses, y su motor, hasta 30. Rusia ha explotado sistemáticamente la escasez de estos misiles intensificando los ataques balísticos contra ciudades ucranianas, en particular con los modelos Kinzhal e Iskander.

Un dron marino Magura V7 de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Ucrania, en un lugar no divulgado, el 6 de diciembre del 2025
(AP foto/Efrem Lukatsky)
Un dron marino Magura V7 de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Ucrania, en un lugar no divulgado, el 6 de diciembre del 2025 (AP foto/Efrem Lukatsky)

El segundo acuerdo del día abarca otra categoría en la que Ucrania ha acumulado ventaja táctica: los drones de superficie no tripulados. El 21 de julio, en la embajada ucraniana en Washington, ReconCraft —astillero de Oregón con historial de suministro a fuerzas de operaciones especiales estadounidenses— y UForce firmaron un memorando de entendimiento para producir drones de la familia Magura en instalaciones de Oregón y Carolina del Sur, con una capacidad proyectada de cientos de unidades anuales en una primera fase y ambición de escalar a miles. El Magura tiene un alcance de hasta 800 millas náuticas, capacidad de carga de 1.000 kilogramos y un precio unitario de hasta 273.000 dólares, según Army Recognition. Desde su despliegue, la familia Magura ha dañado o hundido al menos 18 buques rusos en 18 meses, según el mando del Grupo 13 de la inteligencia militar ucraniana.

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La producción en suelo estadounidense plantea obstáculos regulatorios de fondo. Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar del think tank Defense Priorities, advirtió a Bloomberg que no está claro si la tecnología ucraniana puede cumplir los estándares de producción de Estados Unidos, que prohíben componentes de origen chino. “Ucrania depende en gran medida de componentes chinos para la mayor parte de su equipamiento de defensa, y ningún componente chino puede estar en tecnología de defensa estadounidense”, señaló Kavanagh. Reconstruir esa cadena de suministro con piezas domésticas o de países aliados encarecerá y ralentizará la producción, erosionando parte de la ventaja de costos del diseño ucraniano.

Ambos acuerdos reflejan un cambio de paradigma en la cooperación defensiva entre Washington y Kiev: ya no se trata únicamente de transferir equipamiento desde almacenes occidentales hacia el frente, sino de integrar la industria bélica ucraniana —forjada en tres años de guerra de alta intensidad— en la base industrial de defensa estadounidense. Si esa integración será suficientemente rápida para alterar el equilibrio sobre el terreno antes de que eventuales negociaciones de paz redefinan las condiciones del conflicto es una pregunta que los propios plazos de producción todavía no permiten responder.

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