Reinauguran el mercado Zando, uno de los más emblemáticos de África

Tras una remodelación que duró cinco años, ahora contará con una infraestructura avanzada, priorizando la comodidad, la sostenibilidad y nuevas oportunidades para el comercio en la ciudad de Kinshasa

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El mercado Zando de Kinshasa
El mercado Zando de Kinshasa reabre tras cinco años de remodelación, ofreciendo infraestructura moderna y mejores condiciones (Holcim Foundation/YouTube)

El emblemático mercado Zando, uno de los más antiguos y representativos de África, reabre en febrero en Kinshasa, República Democrática del Congo, luego de permanecer cerrado durante cinco años por una ambiciosa remodelación. Este proyecto, que ha transformado por completo el corazón comercial de la capital congoleña, busca ofrecer un espacio moderno y sostenible para cerca de un millón de compradores diarios, marcando un antes y un después en la vida urbana y económica de la ciudad.

Una renovación esperada

El mercado Zando —fundado en enero de 1944 bajo dominio belga y reconstruido en 1968— se había convertido en un símbolo tanto de la vitalidad comercial de Kinshasa como de sus desafíos. Antes de su cierre en enero de 2021, el espacio albergaba a cerca de 20.000 vendedores y recibía hasta un millón de visitantes cada día. Sin embargo, las condiciones eran extremadamente precarias: escasa infraestructura sanitaria, hacinamiento, problemas de basura y temperaturas sofocantes. “No estaba limpio; estaba superpoblado. Había nueve baños para todo el mercado”, explicó Dieudonné Bakarani, empresario congoleño y responsable de la actual remodelación.

Bakarani conoce el mercado desde sus inicios profesionales: “Empecé trayendo verduras de Goma y vendiéndolas en este mercado. Jamás imaginé que décadas después sería yo quien lo reconstruiría”, relató. El empresario hizo especial énfasis en la importancia de pensar en la población local al diseñar el nuevo espacio.

“Construimos un mercado con la gente en mente, sobre todo nuestras madres y hermanas. Conservamos el concepto original, pero lo ampliamos y ahora es mucho más funcional”, señaló Bakarani.

La remodelación ha priorizado la comodidad y la funcionalidad. El mercado, que en su versión anterior producía hasta nueve toneladas de residuos diarios, ahora cuenta con 272 baños, sistemas de ventilación natural y espacios sombreados que mejoran las condiciones laborales y sanitarias para vendedores y visitantes. “Trabajar allí durante el día era una pesadilla. Hacía muchísimo calor. Solo se puede imaginar lo que era para nuestras madres y hermanas, expuestas al sol desde la mañana hasta la noche”, recordó Bakarani.

La remodelación priorizó la sostenibilidad
La remodelación priorizó la sostenibilidad y la comodidad, con múltiples baños, sistemas de ventilación natural y espacios sombreados (Holcim Foundation/YouTube)

Diseño sostenible y visión internacional

El nuevo Zando se extiende por 92.000 metros cuadrados y está equipado con 10.000 puestos, 630 tiendas, 40 cámaras frigoríficas y 22 módulos bancarios. Además, incorpora dos patios de comidas, una estación de bomberos, vigilancia con cámaras, wifi de alta velocidad y pantallas para anuncios. La accesibilidad ha sido un eje clave, al igual que el aprovechamiento de aguas pluviales y la creación de patios ajardinados para aumentar la biodiversidad y la seguridad.

El diseño, a cargo del estudio francés Think Tank Architecture Paysage Urbanisme, ha recibido un premio de la Fundación Holcim por su enfoque sostenible. “Realmente quisimos mantener la calidad y los rasgos del mercado africano”, explicó Marine de la Guerrande, integrante del equipo arquitectónico. “El mercado ha sido construido con concreto y ladrillos de terracota producidos localmente, apoyando el trabajo artesanal y las economías regionales”, agregó.

Para Tosin Oshinowo, arquitecta nigeriana y jurado de los premios Holcim, el proyecto destaca por su capacidad de fusionar tradición y modernidad. “El diseño es fascinante porque ha recreado un mercado tradicional africano y su modo de vida, pero modernizándolo”, afirmó.

Oshinowo subrayó el papel central que juegan estos mercados en el continente: “La mayoría de la población en África sigue acudiendo al mercado porque es más económico y forma parte de la cultura. Económica, social y políticamente, estos espacios son muy sostenibles”.

El financiamiento —unos USD 71 millones— provino de un préstamo de SofiBanque, con la participación de la compañía local Sogema, liderada por Bakarani, y colaboración de empresas. El contrato de operación otorga a Sogema la gestión del mercado durante 25 años, tras lo cual la administración pasará al Estado.

La repaertura del mercado simboliza
La repaertura del mercado simboliza una nueva etapa económica, social y cultural para Kinshasa, pese a los desafíos nacionales (REUTERS)

Controversias, expectativas y futuro

La modernización del mercado no estuvo exenta de críticas. Durante el proceso, surgieron protestas de los comerciantes desplazados y cuestionamientos sobre la transparencia del contrato. En mayo de 2024, dos organizaciones congoleñas —el Observatorio del Gasto Público (Odep) y la Liga Congoleña contra la Corrupción (Licoco)— denunciaron irregularidades y falta de transparencia, atribuyéndolas tanto a la “incompetencia de las autoridades públicas” como a “una cultura de corrupción y enriquecimiento fácil que se ha arraigado en la clase política congoleña”.

Ante las acusaciones, Bakarani respondió: “No digo que no habrá problemas en el futuro. Pero al menos la infraestructura está lista”. El empresario defiende el proyecto y niega cualquier irregularidad. Su objetivo es que el nuevo mercado se convierta en un modelo para otras ciudades africanas. “Ha sido construido a los más altos estándares y reconocido internacionalmente. Hemos respetado el entorno y mejorado lo que ya existía”, aseguró.

“Espero que podamos atraer socios internacionales para demostrar que, pese a la situación en el este, existen oportunidades que pueden explorarse. La gente sigue soñando aquí y, como empresarios, estamos motivados. No es que seamos insensibles a lo que sucede, pero este es nuestro país. Es nuestro deber construirlo”, concluyó Bakarani.