Estados Unidos condenó este lunes en el Consejo de Seguridad de la ONU el uso por parte de Rusia de un misil balístico Oreshnik con capacidad nuclear en el conflicto en Ucrania, calificando el hecho como una escalada peligrosa e inexplicable. El misil, de alcance intermedio y sin ojiva nuclear, impactó la madrugada del viernes 9 en una zona cercana a la frontera con Polonia, en un contexto de intensificación de los ataques en el país.
La embajadora adjunta de Estados Unidos ante la ONU, Tammy Bruce, expresó que este lanzamiento “constituye otra escalada peligrosa e inexplicable de esta guerra, inclusive mientras Estados Unidos trabaja con Kiev, otros socios y Moscú para poner fin al conflicto mediante una solución negociada”, según declaró ante el Consejo de Seguridad. Bruce añadió que “Estados Unidos condena los continuos y cada vez más intensos ataques de Rusia contra las instalaciones energéticas de Ucrania y otras infraestructuras civiles”. En una sesión de urgencia convocada por el mismo órgano, la diplomática calificó el ataque ruso de “muy negativo” e instó a Moscú a pasar “de la palabra a la acción” para “acabar con esta pesadilla”, señalando que las acciones rusas “solo prolongan la guerra y aumentan el sufrimiento de los civiles”.
De acuerdo con el embajador interino del Reino Unido ante Naciones Unidas, James Kariuki, los ataques son “imprudentes” y representan una amenaza para la seguridad regional e internacional, implicando “un riesgo significativo de escalada y de errores de cálculo”. Kariuki aseguró que el misil hipersónico cayó “a 50 kilómetros de la frontera polaca”. El representante de Polonia, Krzysztof Szczerski, denunció “desinformación” por parte rusa en momentos en los que se intentaba abrir un diálogo mediado por EEUU, y solicitó la imposición de nuevas sanciones contra Rusia.
Según la versión de Moscú, el misil impactó en una fábrica de mantenimiento de aviones en la región de Leópolis, al oeste de Ucrania, y fue disparado en respuesta a lo que califican como un intento ucraniano de atacar una de las residencias del presidente ruso, Vladímir Putin, afirmación que Kiev niega. El embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, reiteró que los objetivos rusos no incluyen a la población civil y defendió que la acción fue “una respuesta de Kiev contra una de las residencias del presidente ruso”. Nebenzia criticó las posturas del secretario general de la ONU, afirmando que “es una ceguera típica de Naciones Unidas” y enfatizó que Moscú “nunca ha rechazado el diálogo” y continuará dando “respuestas firmes a los ataques ucranianos”.
El alcalde de Leópolis, Andrí Sadovi, indicó que, según la Fuerza Aérea, el misil se desplazaba a una velocidad aproximada de 13.000 kilómetros por hora. Ucrania confirmó el ataque en la región, aunque no precisó si la planta había sido alcanzada. El representante ucraniano ante la ONU, Andrii Melnyk, calificó las acciones de Moscú como “actividades criminales”, acusando a Rusia de esperar las bajas temperaturas para atacar infraestructura energética y “congelar a millones de personas”. Melnyk afirmó que “esta nueva ola de terror refleja la determinación del presidente ruso, Vladímir Putin, de abofetear a los mediadores estadounidenses”, y solicitó a los aliados de Ucrania más sistemas de defensa aéreos para “hacer frente a futuros ataques”.
De acuerdo con la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Rosemary DiCarlo, los primeros días de 2026 han estado marcados por una intensificación de los combates y los ataques a gran escala contra civiles e infraestructuras críticas, en particular contra el sistema energético, lo que ha dejado a millones de personas sin electricidad, calefacción ni agua durante periodos prolongados.
Representantes de países europeos también manifestaron su rechazo. La representante de Dinamarca, Christina Markus Lassen, calificó los ataques como “execrables” y denunció que incluso médicos que atendían a víctimas resultaron agredidos. Lassen subrayó que la falta de calefacción en Kiev constituye una violación del derecho humanitario y reclamó un “alto el fuego incondicional” y “mayor presión internacional sobre Rusia para forzar la búsqueda de la paz”. El representante chino, Sun Lei, insistió en la necesidad de abordar las preocupaciones de seguridad de ambas partes para evitar una escalada, criticó el uso de sanciones unilaterales y reiteró que la “coexistencia pacífica entre Rusia y Ucrania es la única posibilidad viable”.
Además del lanzamiento del misil Oreshnik, Rusia bombardeó Kiev la madrugada del viernes, dejando al menos cuatro muertos y reduciendo a la mitad la calefacción en los edificios residenciales de la ciudad, mientras las temperaturas descendían entre -7 y -15 °C.
(Con información de AFP y EFE)
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