
Más de 17 millones de personas en Afganistán se enfrentarán a una situación crítica de hambre durante los próximos meses de invierno, según alertaron la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas. Esta cifra representa un aumento de aproximadamente 3 millones de personas en comparación con el año pasado, lo que evidencia un deterioro acelerado de la seguridad alimentaria en el país.
La crisis afecta de manera particular a la población infantil. “Hay casi 4 millones de niños en situación de desnutrición aguda”, declaró Jean-Martin Bauer, director de PMA. “Aproximadamente un millón padecen desnutrición aguda grave, y estos niños requieren tratamiento hospitalario”.
Según la IPC, organismo que monitorea las crisis de hambre a nivel mundial, la situación responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre ellos se destacan el colapso económico, las sequías recurrentes, la reducción significativa de la ayuda internacional y el retorno masivo de ciudadanos afganos desde países vecinos como Irán y Pakistán, lo que ha intensificado la presión sobre recursos ya limitados.

En este contexto, el informe del IPC advierte que la asistencia alimentaria apenas alcanza al 2,7% de la población, una cobertura claramente insuficiente frente a la magnitud de la crisis. Esta limitación se agrava por el elevado desempleo, la fragilidad de la economía nacional y la caída de las remesas del exterior, mientras más de 2,5 millones de personas han regresado al país solo en el último año, aumentando la demanda de alimentos y servicios básicos.
Según las proyecciones, más de un tercio de la población —alrededor de 17 millones de personas— enfrentará niveles críticos de inseguridad alimentaria durante el período de cuatro meses que se extiende hasta marzo de 2026. Dentro de este grupo, se estima que 4,7 millones podrían experimentar condiciones de emergencia alimentaria. No obstante, el IPC anticipa una posible mejora a partir de la temporada de cosecha de primavera, que comienza en abril.
La semana pasada Naciones Unidas describió la situación como “severa” y “precaria”, en un contexto en el que Afganistán afronta su primer invierno en años sin apoyo exterior de Estados Unidos y con una distribución internacional de alimentos casi inexistente.

El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, advirtió ante el Consejo de Seguridad que la crisis se ha intensificado debido a una serie de “choques superpuestos”, entre ellos los recientes terremotos mortales y las crecientes restricciones al acceso humanitario y al trabajo del personal de ayuda.
Aunque Fletcher indicó que cerca de 22 millones de afganos necesitarán asistencia de la ONU en 2026, reconoció que, ante la reducción de los aportes de los donantes, la organización priorizará a los 3,9 millones de personas que enfrentan las necesidades más urgentes y vitales.
(Con información de AP)
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