La Unión Europea, Estados Unidos y varios países aliados solicitaron el cese inmediato de la ofensiva de Ruanda y el grupo armado M23 en el este de la República Democrática del Congo (RDC), pocos días después de que los presidentes de RDC y Ruanda, Félix Tshisekedi y Paul Kagame, firmaran un acuerdo en Washington dirigido a contener la violencia en la región.
Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Suecia, Suiza y Reino Unido expresaron preocupación por el aumento de la violencia vinculado al avance del M23 cerca de Uvira, en Kivu del Sur, con potencial para afectar la estabilidad regional.
El comunicado conjunto reclama la retirada inmediata de tropas ruandesas del territorio congoleño, insta al M23 a regresar a posiciones previas y a cumplir los compromisos de acuerdos recientes.

Además, los gobiernos advirtieron sobre el incremento en el uso de drones de ataque y drones suicidas, lo que implica una escalada en las confrontaciones y un riesgo elevado para la población civil.
El conflicto actual se relaciona con la ofensiva lanzada por el M23, integrado principalmente por tutsis congoleños. Este grupo capturó las capitales provinciales de Kivu Norte y Kivu Sur, lo que motivó acusaciones de Kinshasa contra Kigali por presunto apoyo a la rebelión.
Por su parte, Ruanda sostiene que la RDC actúa contra la población tutsi, con el respaldo de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), milicia fundada por hutus tras el genocidio de 1994, y otros grupos armados.
El comunicado advierte que la escalada representa una amenaza grave para la población civil, que enfrenta consecuencias directas por el aumento de la violencia.
Los países firmantes exigen respeto a la resolución 2773 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a los “Acuerdos de Washington”, en los que se pactó un alto el fuego permanente, desarme de fuerzas no estatales, posibilidad de retorno para los refugiados y garantías para la justicia en crímenes de guerra.
Esta exigencia internacional surge en medio de una crisis prolongada en el este de la RDC, región de abundantes recursos naturales donde la confrontación armada se ha intensificado durante décadas.
Según Estados Unidos, la violencia se agravó en enero por la expansión territorial del M23, que ocupó extensas zonas e incluso capturó Goma y Bukavu, lo que provocó desplazamientos masivos y profundizó la crisis humanitaria. Cientos de miles de personas han muerto en más de 30 años de conflicto.
Los países firmantes piden evitar cualquier discurso o acción que pueda elevar la tensión o amenazar la integridad de los civiles, alertando sobre el riesgo de perder los avances diplomáticos recientes. Insisten en un compromiso claro y urgente con el cese del fuego y demandan acceso humanitario, pleno y seguro para todas las poblaciones afectadas.
(Con información de Europa Press)
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