Militares franceses abordaron este miércoles un barco petrolero identificado como parte de la “flota fantasma” rusa, frente a las costas del occidente de Francia, en el marco de una investigación por su posible implicación en misteriosos vuelos de drones detectados en Dinamarca.
El buque, de 244 metros de eslora y bajo bandera de Benín, fue señalado en febrero por la Unión Europea (UE) en su lista negra de buques utilizados por Rusia para eludir sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania en 2022.
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El abordaje fue confirmado por el personal de la marina francesa este miércoles, según relataron periodistas de AFP presentes en la zona, y tuvo lugar después de que el buque, bajo el nombre actual de Boracay —anteriormente conocido como Pushpa y Kiwala—, permaneciera varios días anclado cerca de un parque eólico marino en la región francesa de Saint-Nazaire.
Dos tripulantes fueron detenidos, según informó el fiscal de Brest, Stéphane Kellenberger, que señaló que ambos “se presentaron como el capitán del barco y su primer oficial”.
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Un portavoz militar, que pidió no ser identificado, explicó a AFP que la operación se llevó a cabo este sábado y que desde ese momento el barco se encuentra bajo vigilancia de una fragata francesa.
La intervención militar ocurre en un contexto de sospechas sobre la participación del Boracay en una serie de vuelos de drones que sobrevolaron Dinamarca desde el 22 de septiembre, según información de la página especializada The Maritime Executive citada por AFP. Los drones llegaron a detener temporalmente el tráfico aéreo en varias áreas y motivaron la prohibición de vuelos civiles de drones hasta el viernes por parte de las autoridades danesas.
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Datos de rastreo marítimo muestran que el petrolero ruso, vinculado con la elusión de sanciones, estuvo fondeado frente a las costas danesas precisamente en los días de los incidentes con drones. El Boracay zarpó del puerto ruso de Primorsk, próximo a San Petersburgo, el 20 de septiembre, y su trayectoria lo llevó frente a las costas de Polonia, Suecia y posteriormente a aguas danesas, donde estuvo estacionado del 22 al 25 de septiembre, pasando por la isla de Lolland y el estrecho de Grand Belt, antes de poner rumbo al Canal de la Mancha.
A raíz de estas coincidencias, la justicia francesa abrió una investigación el mismo miércoles, como informó el fiscal Stéphane Kellenberger de la ciudad de Brest sobre la base de un reporte de la marina. La investigación evalúa la “falta de justificación sobre la nacionalidad del buque” y la “negativa a cooperar” de la tripulación, aspectos considerados graves por las autoridades galas y que originaron también el procedimiento judicial citado por el presidente francés Emmanuel Macron durante su participación en la cumbre europea de Copenhague. Macron señaló: “Hay irregularidades muy importantes cometidas por esta tripulación que justifican la apertura de un procedimiento judicial”, aunque pidió cautela antes de establecer una relación directa con los incidentes de drones en Dinamarca.
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El propio Macron destacó ante la prensa que “la ‘flota sombra’, estimada en entre 600 y 1.000 buques, podría representar decenas de miles de millones de euros para el presupuesto ruso y constituir hasta el 40 por ciento del esfuerzo de guerra” del Kremlin. El mandatario francés subrayó la importancia de las acciones coordinadas de la UE para frenar este sistema de transporte que permite a Rusia esquivar las restricciones a la exportación de petróleo.
En paralelo, fuentes del gobierno francés que hablaron con AFP bajo anonimato, señalaron que la vigilancia sobre el Boracay también responde a las maniobras de cambio rápido de nombre y pabellón —llegando a enarbolar incluso la bandera de Gabón— para ocultar su verdadera identidad y nacionalidad, lo que es una práctica frecuente dentro de la flota rusa destinada a sortear las sanciones internacionales.
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La situación del Boracay-Pushpa, amarrado desde el pasado sábado frente a la costa atlántica francesa, forma parte de un fenómeno más amplio en el que la UE ha identificado al menos 99 petroleros dedicados a burlar las sanciones impuestas tras la invasión a Ucrania. El buque tenía programado llegar a Vadinar, en el noroeste de la India, el 20 de octubre, de acuerdo con datos de Marine Traffic.
La investigación judicial francesa continúa en desarrollo, mientras París insiste en la necesidad de mantener la prudencia hasta que se confirme la existencia de un vínculo entre el Boracay y las operaciones de drones sobre Dinamarca, que siguen siendo un motivo de preocupación en materia de seguridad regional.
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(Con información de AFP y EFE)
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