
La Unión Europea (UE) está considerando implementar un programa de subvenciones paneuropeas para impulsar la venta de vehículos eléctricos y apoyar a la industria automotriz del bloque, que enfrenta una creciente competencia de los fabricantes chinos. La medida, que aún se encuentra en fase de diseño, busca contrarrestar la expansión de las marcas asiáticas en el mercado europeo, las cuales se han beneficiado de subsidios estatales que, según Bruselas, distorsionan la competencia.
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, confirmó al Financial Times durante el Foro Económico Mundial en Davos que las autoridades están “perfilando” las opciones para un programa de incentivos. “Tiene sentido ver cómo podemos, desde una perspectiva paneuropea, facilitar las medidas en lugar de recurrir a subvenciones nacionales”, declaró Ribera. La funcionaria advirtió contra una “carrera” entre países europeos que podría resultar en un modelo de subsidios fragmentado y menos efectivo.
El anuncio se produce en un momento crítico para la industria automotriz europea, que enfrenta una caída en las ventas de vehículos eléctricos tras la eliminación abrupta de los subsidios nacionales en países como Alemania.
El canciller alemán, Olaf Scholz, reveló esta semana que la Comisión Europea está estudiando un programa de subvenciones a nivel de la UE, una propuesta que él mismo había planteado anteriormente.
Aranceles a los vehículos eléctricos chinos

La UE ya había anunciado en junio la imposición de aranceles provisionales de hasta el 38,1% a los vehículos eléctricos importados desde China, acusando a los fabricantes asiáticos de beneficiarse de “subsidios injustos” que representan una “amenaza económica” para los productores europeos. La medida afectó a empresas como BYD, Geely y SAIC, esta última con el arancel más alto.
La decisión ha generado tensiones comerciales entre la UE y China, con Beijing respondiendo con aranceles adicionales del 10% sobre productos europeos y demandando a la UE ante el mecanismo de disputas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Desafíos para la industria europea

Ribera admitió que la UE enfrenta un “equilibrio complicado” entre acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica y garantizar que los fabricantes europeos puedan competir en términos de cantidad y calidad. “Es importante asegurar que esta legislación se aplica de forma que facilite el objetivo principal”, dijo, refiriéndose a la eliminación progresiva de los motores de combustión interna para 2035.
La funcionaria también se mostró abierta a flexibilizar los objetivos anuales de ventas de vehículos eléctricos y las multas por incumplimiento, tras las quejas de los fabricantes de que estas sanciones obstaculizan sus planes de inversión. “Hay una conversación abierta con los fabricantes sobre los compromisos alternativos que podrían asumir en términos de inversión”, señaló.
Además, Ribera sugirió la posibilidad de ampliar los requisitos de transferencia de tecnología para los fabricantes extranjeros que deseen establecer fábricas en la UE, tomando como ejemplo las estrictas condiciones impuestas por China hace décadas. “Se puede extraer una buena lección de China”, afirmó.
Apoyo a otros sectores industriales
Más allá del sector automotriz, Ribera indicó que la Comisión Europea está considerando medidas adicionales para proteger a la industria europea, incluidos requisitos de contenido local para fabricantes de aerogeneradores, que enfrentan una feroz competencia de las empresas chinas. Estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia para fortalecer la competitividad industrial de la UE en un contexto global cada vez más desafiante.
La vicepresidenta también defendió el compromiso de la UE con la descarbonización, pese a las políticas contrarias de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, quien prometió eliminar las “subvenciones injustas” a los vehículos eléctricos y abandonó el Acuerdo de París sobre cambio climático.
“El mundo es mucho más grande que Estados Unidos”, afirmó Ribera, destacando la importancia de mantener la unidad internacional frente a la crisis climática.
Bloque dividido
La decisión de la UE de imponer aranceles a los vehículos eléctricos chinos ha dividido a los Estados miembros. Mientras países como Francia y España apoyan la medida, Alemania y Suecia expresaron preocupación por las posibles represalias de China y el impacto en sus economías. Scholz, cuyo partido socialdemócrata enfrenta elecciones clave el próximo mes, ha abogado por una solución europea que evite una guerra comercial abierta.
“La compra de coches eléctricos no puede decretarse sin más”, dijo Scholz el martes en una entrevista con el diario Freie Presse. “Es necesario un apoyo para que los fabricantes de automóviles puedan ofrecer una gama cada vez mayor de vehículos más desarrollados y baratos”.
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