Guinea-Bissau, un pequeño país de África Occidental, anunció este domingo la incautación de 2,6 toneladas de cocaína a bordo de un avión privado proveniente de Venezuela y la detención de cinco ciudadanos latinoamericanos.
Según el comunicado de prensa de la Policía Judicial, la operación, denominada “Operación Aterrizaje”, se llevó a cabo el pasado sábado en el aeropuerto internacional Osvaldo Vieira de Bissau.
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El avión, un Gulfstream IV con matrícula XA-SBT, provenía de Venezuela. Por el momento se desconoce su propietario.
“El avión transportaba 78 fardos de cocaína y toda la tripulación fue detenida, incluidos cinco ciudadanos latinoamericanos: dos de nacionalidad mexicana, un colombiano, un ecuatoriano y un brasileño”, informó la Policía.
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Los detenidos iban a ser presentados el lunes a la fiscalía, agrega la nota.
La incautación se realizó en estrecha colaboración con la Agencia Antidroga estadounidense (DEA), la marina nacional, la guardia nacional y agentes de inteligencia.
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“Esta ‘Operación Desembarco’ demuestra una vez más la importancia de esta colaboración para la seguridad y estabilidad de nuestra sociedad”, concluyó el comunicado.
Es la incautación “más grande desde el inicio del año”, había declarado el sábado Quitole Correia, miembro de la unidad antidroga del aeropuerto Osvaldo Vieira.
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Guinea-Bissau, una antigua colonia portuguesa, es considerada por los expertos de seguridad como un punto de tránsito en el oeste de África de la cocaína procedente de Sudamérica hacia Europa.
El suceso se produce en momentos en que las agencias antidrogas temen por un aumento del narcotráfico desde Venezuela en medio de la crisis política y económica que atraviesa el país. Un reciente informe reveló que, tras acabar con la industria petrolera y agrícola de Venezuela, el régimen chavista de Nicolás Maduro recurrió al narcotráfico para su financiamiento.
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El Cartel de los Soles, nombrado así por la insignia que llevan los generales venezolanos, se ha convertido en particular en un actor principal del tráfico de drogas, y es considerado por las autoridades antidroga a la par de los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
En ese contexto, a principios de mes, en Guyana se incautaron más de 3,6 toneladas (3600 kilos) de cocaína hallados en una frondosa selva cerca de la frontera con Venezuela.
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La incautación se considera la mayor de la historia reciente, y el ministro de Seguridad, Robeson Benn, declaró a la prensa que calcula que la droga tenía un valor de al menos 200 millones de dólares.
La droga fue incautada en una zona donde la policía ha encontrado en los últimos años naves sumergibles improvisadas ocultas en la selva. Los funcionarios dijeron que no está claro si alguna de esas embarcaciones se utilizó realmente, pero dijeron que iban a intensificar la vigilancia en esa región.
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