La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, criticó la decisión de permitir a Imane Khelif competir en el boxeo femenino de los Juegos Olímpicos después de que Angela Carini abandonara su pelea con la boxeadora argelina, quien fue excluida de la final del Mundial por sus altos niveles de testosterona, pero sí fue admitida en los Juegos.
“Con estos niveles de testosterona, esta no es una competencia equitativa. No se debe autorizar a deportistas con atributos masculinos en competiciones femeninas”, dijo la primera ministra conservadora. “No porque se quiera discriminar a alguien, sino para proteger el derecho de las deportistas a competir en igualdad de condiciones”.
Meloni se pronunció después que varios miembros de su gobierno, incluido el viceprimer ministro Matteo Salvini y la ministra de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades, Eugenia Roccella, además de varios parlamentarios de su coalición de derecha, criticaran la decisión de permitir la participación de Khelif, a quien calificaron erróneamente de “transexual”.
En vísperas de la pelea, el Comité Olímpico Italiano (CONI) también había anunciado que “se ha activado junto con el Comité Olímpico Internacional (COI) para que los derechos de todos los y las atletas se ajusten a la Carta Olímpica y a las regulaciones sanitarias”, en un escueto comunicado.
Este jueves, una angustiada Angela Carini, que mostraba signos de dolor físico, abandonó la pelea a los 46 segundos. Khelif pasó a cuartos de final de la categoría femenina de 66 kilos tras descargar dos fuertes puñetazos sobre Carini, que tenía sangre en los calzoncillos y no pudo continuar por culpa de una herida grave en la nariz.
La italiana rechazó los intentos de Khelif de estrecharle la mano y cayó de rodillas y sollozó incontrolablemente en medio de la pista.
“Me duele mucho la nariz y he dicho ‘basta’. Es mejor no seguir. La nariz me empezó a gotear (de sangre) desde el primer golpe”, declaró Carini, que también rompió a llorar al hablar con los periodistas. La boxeadora de 25 años sollozó: “Peleo muy a menudo en la selección nacional. Me entreno con mi hermano. Siempre he luchado contra hombres, pero hoy he sentido demasiado dolor”.
La polémica amenazaba con ensombrecer la sexta jornada de los Juegos a la vez que reavivará el debate sobre la inclusión de competidoras en otros deportes en los Juegos Olímpicos y más allá que hayan sido sometidas a pruebas de elegibilidad similares.

Khelif y la taiwanesa Lin Yu-ting, que pelea el viernes en 57 kg, fueron descalificadas de los campeonatos del mundo de 2023 en Nueva Delhi, organizados por la Asociación Internacional de Boxeo, pero consideradas elegibles para boxear en la competición femenina de París.
Ambas boxeadoras también compitieron en los Juegos Olímpicos de Tokio hace tres años.
La IBA, en un comunicado el miércoles, dijo que Lin y Khelif fueron descalificadas de los campeonatos del mundo como “resultado de su incumplimiento de los criterios de elegibilidad para participar en la competición femenina”.
“Las atletas no se sometieron a un examen de testosterona, sino a una prueba separada y reconocida, cuyos detalles son confidenciales”, añadió.
El Comité Olímpico Internacional organiza el boxeo en la capital francesa debido a problemas de gobernanza, financieros y éticos de la IBA.
Mark Adams, portavoz del COI, declaró a la prensa esta semana: “Todas las que compiten en la categoría femenina... cumplen las normas de elegibilidad para la competición. Son mujeres en sus pasaportes y allí consta que son mujeres”.

Pero la italiana Meloni dijo “no estar de acuerdo con el COI”, durante una reunión con atletas italianas en París.
“Creo que las atletas que tienen características genéticas masculinas no deberían ser admitidas en las competiciones femeninas”, añadió.
El presidente argentino Javier Milei, de vinculo cercano con Meloni, también mostró su indignación ante un el controvertido episodio.
Reem Alsalem, relatora especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, escribió en X que Carini “y otras atletas femeninas no deberían haber estado expuestas a esta violencia física y psicológica basada en su sexo”.
“No tengo miedo”

Khelif recibió una gran ovación cuando entró en el Arena Norte de París, donde había numerosos aficionados argelinos con la bandera del país.
Antes y durante el brevísimo combate corearon su nombre, pero la acción en sí terminó en un santiamén.
Khelif se detuvo brevemente para hablar con los periodistas: “Siempre es satisfactorio ganar en una competición tan importante, pero sigo centrada en mi objetivo de conseguir una medalla”.
Argelia y Taiwán salieron en defensa de sus boxeadores.
El Presidente de Taiwán, Lai Ching-te, respaldó públicamente a Lin, de 28 años.
“Ahora que vuelve a la escena internacional, debemos permanecer unidos y animarla”, escribió en Facebook.
El Comité Olímpico Argelino (COA) condenó lo que calificó de “ataques malintencionados y poco éticos dirigidos contra nuestra distinguida atleta, Imane Khelif, por parte de ciertos medios de comunicación extranjeros”.
El COA denunció “mentiras” “totalmente injustas”.
Khelif se enfrentará a Anna Luca Hamori el sábado en cuartos de final, y la húngara declaró que estaba tratando de ignorar el furor.
“Sé por qué he venido aquí, quiero conseguir una medalla, así que no me importa nada”, dijo. “No tengo miedo”.
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