
El número dos del Gabinete de Guerra israelí, Benny Gantz, dio este sábado un ultimátum al primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el que le exige la aprobación de un plan de posguerra para Gaza antes del 8 de junio o, de lo contrario, presentará su renuncia. La propuesta que el Ministro espera deberá contemplar “seis objetivos estratégicos de importancia nacional” que incluyan cuestiones como la derrota de Hamas, la desmilitarización de la Franja, el regreso de los rehenes y el control de la seguridad israelí en el territorio.
Asimismo, se plantea el establecimiento de “una administración estadounidense, europea, árabe y palestina que gestione los asuntos civiles (allí) y siente las bases para una futura alternativa que no sea ni Hamas ni Mahmoud Abbas”, el presidente de la Autoridad Palestina. En tanto, aboga por la normalización de los lazos con Arabia Saudita, en el marco de “un movimiento general que creará una alianza entre el mundo libre y el mundo árabe con Irán y sus afiliados”.
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La advertencia de Gantz se dio a raíz de que considera que “hay algo profundamente roto en la forma en que los líderes de Israel están llevando la guerra”. En octubre “había una dirección coherente y se evitaron errores (pero) recientemente algo salió mal” y es necesario tomarse un momento para reevaluar el escenario, explicó.

“No se han tomado decisiones cruciales, las acciones necesarias para garantizar la victoria no se han tomado (...) Una pequeña minoría ha tomado el mando del barco israelí y está navegando hacia un muro de rocas”, continuó y apuntó, por ello, la necesidad de que el país cambie de rumbo “aquí y ahora”.
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Al nombrar estas fallas se refirió a los soldados que están en el campo de batalla “demostrando una valentía increíble”, mientras que “algunos de los que los enviaron allí actúan con cobardía y sin responsabilidad”. También mencionó a los rehenes, quienes están sometidos a “la agonía del infierno en los oscuros túneles de Gaza”, cuando “algunos políticos piensan en sí mismos”.
Es por ello que apeló al propio Netanyahu y le pidió que escuche su demanda y contemple este cambio, que busca poner “el interés nacional sobre el personal” y declinar “el camino de los fanáticos que lleva a todo el Estado al abismo”.
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Pocos momentos después de la alocución llegó la respuesta del Primer Ministro, que consideró las exigencias como “eufemismos” que esconden la búsqueda de la derrota de Israel. “El significado es claro: el fin de la guerra, la derrota de Israel y el abandono de la mayoría de los rehenes, dejando a Hamas intacto y estableciendo un Estado palestino”, apuntó. A la par repudió que no diera el ultimátum al grupo terrorista, el único enemigo en este enfrentamiento.

“¿Quiere que la operación en Rafah concluya? ¿Por qué da un ultimátum al Gobierno en medio de esta operación?”, cuestionó y sumó: “¿Apoyaría un Estado palestino como parte del proceso de normalización con Arabia Saudita (...) que inevitablemente sería un estado terrorista?”.
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A él se sumó el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, quien también apuntó contra el líder de UN y lo acusó de volver a la carga con sus intentos de disolver el Gobierno, ahora por medio de la presión para conseguir la adopción de una “política determinada, poderosa y decisiva”.
El cruce se produce en medio de las maniobras que Israel está lanzando en Rafah, donde operan algunos batallones de Hamas y donde se encontraron ya los restos de cuatro rehenes.
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(Con información de AFP, EFE y Europa Press)
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