
El Ejército de Israel lanzó este viernes una nueva oleada de ataques contra Hezbollah, que acabó con cuatro cuarteles terroristas en el sur del Líbano destruidos. En un comunicado, la cartera militar informó que aviones de combate habían bombardeado una posición en Maroun El Ras, “donde operaban terroristas de Hezbollah”, así como tres complejos enemigos en las ciudades de Yohmor y Naqoura.
Asimismo, las fuerzas israelíes atacaron con artillería y morteros otros puntos en el sur del país vecino y, la noche de este jueves, ya habían alcanzado “infraestructura” varia en Meiss el Jabal.
La ofensiva surgió como respuesta a ataques de la milicia chií libanesa más temprano, que desataron las alarmas de emergencia en varios puntos del norte de Israel.
“Durante la última hora se identificaron varios lanzamientos hacia la zona de Manara, Har Dov (Granjas de Sheba) y Malkia, en el norte de Israel. No se reportaron heridos y las Fuerzas de Defensa están respondiendo con fuego hacia el origen de los lanzamientos”, informaron desde el Ejército.

Por su parte, Hezbollah reivindicó durante toda la jornada ocho ataques con misiles y “armas apropiadas” contra el Estado judío, al igual que lo hizo la víspera, cuando concluyó con una oleada de más de 30 cohetes sobre el territorio. Ésta maniobra le siguió a un ataque de las FDI contra dos agentes del grupo -uno de ellos un alto comandante- en la ciudad de Nabatieh que se produjo como respuesta a un lanzamiento enemigo contra una base israelí, durante la tarde, que dejó tres soldados heridos.
En ese episodio, los propios terroristas confirmaron que uno de los suyos resultó “gravemente herido”.
En medio de este recrudecimiento de los ataques de ambas partes, el jefe del Comando Norte del Ejército de Benjamin Netanyahu, mayor general Ori Gordin, mantuvo un encuentro este viernes con alcaldes y líderes de las comunidades y municipios de la región que fueron evacuados por el riesgo de esta ola de violencia y les prometió trabajar para “cambiar la situación de seguridad” allí.
“Estamos decididos a cambiar la realidad de seguridad que ya está cambiando estos días y continuar preparándonos para una expansión de la guerra y pasar a la ofensiva: esa es nuestra misión”, se comprometió Gordin con los más de 80.000 desplazados.

No obstante, mientras Israel se mostraba confiado de poder controlar esta situación en el corto plazo, desde Irán, las autoridades persas ratificaron su apoyo a Hezbollah.
El canciller Hossein Amirabdollahian se reunió con representantes de la milicia libanesa, la palestina Hamas y la Yihad Islámica y les aseguró que mantendrá “su fuerte apoyo a la resistencia en Líbano ya que consideramos que la seguridad de Líbano es la seguridad de Irán y la región”.
También destacó que “Hezbollah y la resistencia en el Líbano han cumplido valiente y sabiamente su papel disuasivo y efectivo” y reclamó a Estados Unidos que presione a Israel para que detenga su ofensiva en Gaza. Días antes, los dirigentes terroristas libaneses habían dicho que cesarían sus ofensivas sobre Israel siempre que éste abandone su lucha en el enclave palestino.
(Con información de AP y EFE)
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