Los enfrentamientos continuaron este lunes por tercer día consecutivo en un campamento palestino en Líbano entre miembros del grupo Fatah del presidente palestino Mahmoud Abbas y facciones islamistas del lugar.
En esta jornada murieron otras dos personas, según informaron los médicos a la AFP, elevando a ocho el número de víctimas mortales desde que estallaron los combates el fin de semana. Algunos informes ya hablaban de cifras más altas, mientrs que dos soldados estacionados fuera del campamento resultaron heridos leves, según el coronel Fadi Abou Eid.

A pesar de los intentos de las partes libanesas y algunas de las facciones palestinas por lograr un alto el fuego, “los disparos y los bombardeos no han cesado en el campo hasta este momento”, declaró Adnan Rifai, miembro del comité popular que actúa como órgano de gobierno en el campo.

El ejército libanés mantiene un puesto de control en el exterior y normalmente no entra en el campo, que está bajo el control de las facciones palestinas.
Los enfrentamientos estallaron el domingo después de que militantes islámicos dispararan y mataran a un general militar palestino del grupo Fatah, Abu Ashraf al Armoushi, y a tres escoltas cuando caminaban por un aparcamiento, según otro palestino. El funcionario habló bajo condición de anonimato, ya que no estaba autorizado a hablar con los medios de comunicación.

El sábado, un pistolero desconocido había intentado matar al militante Mahmoud Khalil, pero en su lugar disparó mortalmente a su acompañante.
Más tarde, el domingo, las facciones palestinas afirmaron en un comunicado conjunto que habían acordado un alto el fuego durante una reunión de mediación organizada por el movimiento chií libanés Amal y el grupo Hezbollah en la ciudad de Sidón. Pero el alto el fuego no se mantuvo.
Algunos residentes de los barrios de Sidón cercanos al campo huyeron de sus casas cuando las balas perdidas alcanzaron los edificios y destrozaron ventanas y escaparates. El Hospital General público de Sidón evacuó a su personal y a sus pacientes.

Un comunicado de Fatah condenó el asesinato de su responsable de seguridad, afirmando que el ataque formaba parte de un “sangriento plan que atenta contra la seguridad y la estabilidad de nuestros campamentos”. Prometió responsabilizar a los “autores”.
El primer ministro provisional libanés, Najib Mikati, y Abbas emitieron sendas declaraciones el domingo en las que condenaban la violencia.
El legislador libanés Osama Saad, que representa a la zona de Sidón donde se encuentra el campamento, dijo a The Associated Press que las autoridades están “haciendo esfuerzos extraordinarios para encontrar soluciones serias, eficaces, duraderas y estables a la situación dentro del campamento.”
Saad dijo que él y otros funcionarios libaneses y las fuerzas de seguridad se reunirían con las facciones palestinas el lunes para presionar por un alto el fuego.
(Con información de AP)
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