
La capital china, de más de 20 millones de habitantes, ha aumentado las precauciones y algunos recintos comenzaron a cerrar preventivamente o a limitar sus aforos debido a un rebrote de COVID que dejó en la víspera 19 nuevos contagiados sintomáticos y uno asintomático.
La Comisión de Sanidad de Beijing pidió que los habitantes de la ciudad “no salgan de ella si no es necesario” y anunció el cese de la operación de viajes turísticos organizados en la capital procedentes de otras provincias.
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Además, la celebración de foros, encuentros y otros eventos no indispensables queda restringida, señalaron las autoridades sanitarias, que avisaron que la persona que apruebe la organización de este tipo de reuniones “será responsable” en caso de que surjan problemas más adelante.
Los museos, parques, las salas de cine y otros lugares públicos habrán de limitar sus aforos al 75%.
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Asimismo, las personas que estén en ciudades en las que se haya registrado un caso de COVID-19 en los 14 días previos no podrán viajar a Beijing, para lo cual aeropuertos, estaciones y otros centros de transporte en el país tendrán que establecer controles para garantizar que los pasajeros cuentan con un código verde en la aplicación de salud de la capital antes de embarcar.
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El parque temático Universal de Beijing declaró este miércoles su cierre provisional ante el rebrote, que las autoridades describieron hoy como “básicamente controlado”.
Los habitantes de Beijing se enfrentan desde hace meses a algunas de las restricciones por la pandemia más estrictas del mundo: es obligatorio presentar una prueba PCR negativa realizada en las 72 horas previas para acceder a cualquier lugar público.
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Además, numerosas empresas, tanto públicas como privadas, limitan los movimientos de sus empleados, que en muchas ocasiones tienen prohibido salir de Beijing, en algunos casos desde hace ya más de dos años.
China permanece aferrada a la política de “cero COVID”, que consiste en el aislamiento de todos los infectados y sus contactos cercanos, un control estricto en las fronteras y campañas masivas de pruebas PCR, limitaciones a la movilidad y confinamientos selectivos o totales allá donde se detecta algún caso.
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Recientemente y pese a las muestras de agotamiento por parte de la población china que han desembocado en protestas en algunos casos, las autoridades sanitarias del gigante asiático reiteraron que la estrategia de “cero COVID” es “la más económica y científica” para el país porque “detecta rápidamente nuevos contagios y contiene la propagación al menor costo y lo antes posible”.
Durante la reciente celebración del XX Congreso del Partido Comunista Chino, que exigió cuarentenas de dos a cinco días a los reporteros que lo cubrieron, no hubo señales de que el partido gobernante tenga previsto ajustar la política en un futuro cercano.
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Según las cuentas de las instituciones sanitarias del país, desde el inicio de la pandemia, se infectaron 258.167 personas en el país y 5.226 fallecieron, aunque la cifra total de infectados excluye a los asintomáticos.
(Con información de EFE)
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