
El oligarca ruso Roman Abramovich ha estado rogando a sus amigos poderosos de Hollywood y Estados Unidos que le presten un millón de dólares cada uno para mantenerlo a flote mientras sus activos están congelados por las autoridades internacionales.
De acuerdo con Page Six el propietario del Chelsea Football Club está pidiendo desesperadamente préstamos a sus prominentes y poderosos amigos para mantener su nómina de staff de 750.000 dólares a la semana, la cual incluye los trabajadores que mantienen a flote sus múltiples superyates de lujo.
Abramovich, cuyas cuentas bancarias están congeladas en los EE.UU. y el Reino Unido, se ha visto corto de dinero desde que Vladimir Putin invadiera Ucrania, y ha tratado de servir como mediador en más de una ocasión para terminar con ese conflicto con la esperanza de que así se levantes también las sanciones en su contra.
Pero aunque Abramovich, que ha organizado una serie de fiestas de celebridades en sus barcos y en su extensa propiedad de St Barth, tiene muchos amigos cercanos en Hollywood, Wall Street y el mundo de la tecnología, el medio Page Six afirma que sus socios desconfían de prestarle dinero, incluso con su reciente estatus de mediador que le ha valido la protección del gobierno de Turquía.
Una fuente le dijo a Page Six: “Roman está pidiendo a algunos de sus amigos poderosos más cercanos que le presten 1 millón de dólares. Él dice que nunca ha dejado de pagar la nómina de su personal, que es de 750.000 dólares a la semana, y con sus activos congelados no puede pagarle a su gente”.
“Se ha acercado al productor y director de Hollywood Brett Ratner y a la familia Rothschild, entre muchos otros, en busca de dinero, pero, aunque son buenos amigos de Roman, no han accedido a darle dinero, porque o bien no tienen eso en efectivo líquido, o además no está claro cuáles son las repercusiones bajo el derecho internacional”, agrega la fuente.
Ratner se negó a comentar y los Rothschild no pudieron ser contactados. Pero la fuente sostiene que tampoco le han dado dinero a Abramovich.
Según Bloomberg, el patrimonio neto de Abramovich es de 14.300 millones de dólares, pero desde principios de marzo el Reino Unido, Estados Unidos y gran parte de la Unión Europe, sancionaron al oligarca y lo dejaron sin liquidez.

Luego, los fondos de cobertura estadounidenses congelaron los activos de Abramovich. Las sanciones también impidieron que Abramovich se beneficiara de la venta del Chelsea Football Club por 3.000 millones de dólares.
Mientras tanto, Abramovich sigue haciendo lo que puede para mantener sus activos a flote, incluyéndose en las conversaciones de paz para poner fin a la invasión de Putin en Ucrania. Fue invitado a las conversaciones de paz por Ucrania, que cree que tiene una línea directa con Putin, lo que él niega.
Abramovich, de 55 años, supuestamente hizo su fortuna en la carrera de privatizaciones después del fin de la Unión Soviética y era propietario de Millhouse Capital, una firma de inversión con participaciones en la minería del níquel y la siderurgia.
En 2018, Abramovich transfirió propiedades del Upper East Side por valor de 92,3 millones de dólares a su exesposa Dasha Zhukova, según los registros de propiedad de la ciudad.

Recientemente sobrevivió a un supuesto intento de envenenamiento durante las conversaciones de paz que, según los informes, lo dejó con dolor en los ojos y descamación de la piel. También se dijo que dos negociadores de paz ucranianos se vieron afectados y que el presunto envenenamiento fue planeado por la línea dura rusa que quería sabotear las conversaciones.
Abravmovich posee al menos cuatro yates, por un total de casi $1,400,000 dólares. Además de una propiedad de 700 millones de dólares en St Barth en la playa Gouvenour más hermosa de la isla.
Y sus múltiples superyates de lujo siguen a flote. Hace apenas unos días el gobierno de Antigua confirmó que dos yates en sus aguas estaban vinculados al magnate.

Se informa que tiene en Antigua el superyate Halo y el buque de apoyo Garcon, que están valorados en aproximadamente 40 millones y 20 millones de dólares respectivamente, según el Financial Times.
Abramovich también es dueño del buque Eclipse de 700 millones de dólares, uno de los yates más grandes del mundo, con 550 pies de largo y 24 cabinas, con una tripulación de 70 personas, con vidrio a prueba de balas y un sistema de defensa antimisiles.
Su yate Solaris de 600 millones de dólares es un poco más pequeño pero más moderno en su diseño. Tanto Solaris como Eclipse están amarrados en Turquía, donde las autoridades no imponen sanciones a Rusia, pero se rumorea que son un refugio para los oligarcas y su dinero.
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