
La galaxia Messier 87 tiene un agujero negro en su centro del que emana un chorro de material con estructura de doble hélice y los científicos han observado que está canalizado por un campo magnético que mantiene esa forma a una distancia de 3.300 años luz, lo que no se había observado hasta el momento.
Un estudio que publica The Astrophysical Journal Letters encabezado por científicos mexicanos y con la participación de españoles da cuenta de este descubrimiento en M87, la galaxia que se hizo famosa porque el agujero negro supermasivo que hay en su núcleo fue el primero en ser fotografiado.
MS87, ubicada a 55 millones de años luz, es mucho más masiva que la Vía Láctea y de sus regiones centrales emerge un chorro de material que se desplaza casi a la velocidad de la luz y que se extiende mucho más allá que la propia galaxia.
Ese chorro es canalizado por la presencia de un campo magnético y adquiere una estructura de doble hélice, según vio el equipo, para lo que usó el radiointerferómetro Karl G. Jansky Very Large Array (VLA) del Observatorio Nacional de Radioastronomía de Estados Unidos.
Las imágenes revelaron que el campo magnético mantiene la forma helicoidal hasta una distancia de unos 3.300 años luz del agujero negro supermasivo, una distancia que no se había observado hasta ahora en otras galaxias donde también se habían detectado este tipo de configuraciones del campo magnético.
La líder del estudio Alice Pasetto, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destacó que el material de este chorro “traza una doble hélice, una estructura muy similar a la molécula de ADN”.

Otro de los investigadores José Luis Gómez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) señaló que esperaban que el campo magnético adoptara una configuración helicoidal muy cerca del agujero negro y que es la que permite que el material salga canalizado en un chorro muy estrecho.
Lo que no esperaban, agregó, es que esa “configuración helicoidal se mantenga a tanta distancia del centro de la galaxia”, pues el campo magnético debería debilitarse con la distancia y perderse la estructura helicoidal inicial.
El equipo sugiere que inestabilidades presentes en el chorro pueden reordenar el campo magnético y mantener la estructura hasta distancias muy lejanas.
”Si esto ocurre en M87, es posible que ocurra también en otros chorros similares impulsados por otras galaxias”, considera Carlos Carrasco González, radioastrónomo de la UNAM.
MS87 es una galaxia relativamente cercana a la Tierra y su chorro es muy potente, lo que lo convierte -agrega- en un objeto ideal para un estudio detallado, que ayudará a entender el fenómeno de los chorros relativistas, que está presente en multitud de objetos astronómicos en el universo, no solo las galaxias activas.
(con información de EFE)
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