Las lecciones del rebrote del COVID-19 en España, el país con más contagios de Europa desde el fin de las cuarentenas

Aunque la situación está lejos de parecerse a la de marzo, sobre todo por el número de muertes, el alza en el número de contagios preocupa a los especialistas y las autoridades y se teme por la vuelta a los colegios y oficinas en septiembre

desde Madrid, España
Veraneantes en la playa de El Arenal en Palma de Mallorca, uno de los primeros lugares que se reabrió para el turismo en España (REUTERS/Enrique Calvo)
Veraneantes en la playa de El Arenal en Palma de Mallorca, uno de los primeros lugares que se reabrió para el turismo en España (REUTERS/Enrique Calvo)

España vuelve a ser el espejo donde se mira Europa para aprender de los errores en la gestión de la pandemia. Cuando cumple dos meses en la nueva normalidad se ha convertido por primera vez desde el fin del confinamiento en el país con más contagios de la región, el único que supera los 100 por cada 100.000 habitantes. Aunque las cifras de muertos todavía no son alarmantes, los expertos piden medidas de contención con urgencia para evitar una “tormenta perfecta” en septiembre con el regreso de la población a sus puestos de trabajo y la apertura de las escuelas.

“Las cosas no van bien”, ha reconocido este jueves el epidemiólogo Fernando Simón, la cara más visible del gobierno en la gestión del virus como director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, un órgano que depende del Ministerio de Sanidad.

El país fue uno de los más golpeados al principio de la pandemia y es el octavo con más muertes por Covid-19 en todo el mundo, aunque diversos estudios elevan los registros oficiales hasta los 45.000 fallecidos, lo que le situaría en el quinto lugar junto a Reino Unido. Las cifras de los últimos días recuerdan a los peores días del confinamiento. Este jueves se registraron 3.349 contagios en 24 horas y un alarmante aumento en los fallecidos, con 131 en los últimos siete días (11 veces más que los muertos en la misma semana de hace un mes).

Preocupa en especial Madrid, que suma un tercio de los nuevos diagnósticos en todo el país superando a regiones del norte donde aparecieron rebrotes preocupantes como Cataluña, País Vasco y Aragón. En la segunda semana de agosto la capital registró una positividad del 13,99%, una cifra de contagios muy superior al umbral del 5% que fija la Organización Mundial de la Salud (OMS) para tener controlada la pandemia.

La sensación es que el gobierno, tras aplicar uno de los confinamientos más severos de la región, se apresuró a levantar las restricciones para salvar la economía durante el verano en España (los meses de julio y agosto), un periodo clave para atraer las remesas del turismo, que aporta más del 12% del PIB.

Tres amigas caminan por el Barrio Gótico de Barcelona frente a un hotel cerrado
Tres amigas caminan por el Barrio Gótico de Barcelona frente a un hotel cerrado

No es el único país que sufre rebrotes en la región: Francia confirmaba esta misma semana que volvía a las peores cifras de contagios. Pero los expertos se preguntan por qué España padeció en abril la mayor tasa de mortalidad del virus en todo el planeta (28 fallecidos por cada 100.000 habitantes) y ahora se ha convertido en el país europeo donde el virus se reproduce más rápido. Los especialistas miran a Italia como un ejemplo de cómo superar la peor parte de la pandemia tras haber sido el epicentro mundial en marzo.

Si entonces los ojos del mundo estaban posados en Italia, ahora vuelven a detenerse en España para analizar qué lecciones se pueden aprender del regreso a la nueva normalidad sin poner en riesgo a la población. Estos son los factores que es necesario tener en cuenta según los expertos, quienes coinciden en que esta pandemia “no es un sprint, sino una maratón” pues podría alargarse hasta la segunda mitad de 2021 a falta de una vacuna con garantías.

Identificar los errores cometidos

“¿Cómo es posible que España se encuentre ahora en esta situación?”, se preguntan una veintena de especialistas en una carta publicada en la prestigiosa revista médica británica The Lancet donde solicitan una investigación independiente de la gestión de la pandemia para no repetir los errores cometidos en marzo y abril y así evitar una segunda ola del virus, una estrategia avalada por la OMS.

A la petición se han sumado numerosas organizaciones. “No se trata tanto de buscar errores o responsables políticos o técnicos, sino de trabajar para que el futuro del control pandémico sea mejor. Todas las emergencias deben acompañarse de un proceso de lecciones aprendidas y esta no debe ser la excepción”, advierten desde Médicos sin Fronteras.

Una pareja disfruta de una comida en la playa de la Barceloneta
Una pareja disfruta de una comida en la playa de la Barceloneta

Tanto el gobierno español, formado por una alianza entre los socialistas del PSOE y el partido de izquierdas Unidas Podemos, como la oposición, han rechazado esta propuesta que podría salpicar a todas las formaciones. Las responsabilidades en materia de sanidad no sólo dependen del Ministerio, sino también de las comunidades, algunas gobernadas por el conservador Partido Popular.

Poner en perspectiva las cifras

“Aunque la pandemia no está fuera de control a nivel nacional, sí lo está en algunos puntos concretos del país”, reconoce Fernando Simón, quien está de acuerdo en que es necesario “evaluar lo que ha pasado” para corregir los errores. Sin embargo, matiza que las cifras actuales, pese a su gravedad, no son comparables a las que obligaron al gobierno socialista de Pedro Sánchez a decretar el estado de alarma en marzo.

Si entonces, en el pico de la pandemia, la edad media de los casos confirmados por Covid19 era entre 62 y 63 años, ahora son mucho más jóvenes, entre 37 y 39. Las tasas de hospitalización han bajado al 4% respecto al 55% de los días más negros que amenazaron con un colapso del sistema sanitario y la letalidad del virus ha descendido hasta el 0,4% entre los casos positivos.

Antes de hacer saltar las alarmas, Simón insiste en que las cifras actuales responden a que ahora se hacen más seguimientos y hay un mayor conocimiento del virus. En marzo apenas se podían hacer PCR (las pruebas de detección del virus) y ahora se realizan cerca de 60.000 diarias, lo que ha permitido detectar el 70% de los casos, entre los que 7 de cada 10 son asintomáticos (un signo de que el rastreo funciona).

Mayor transparencia en los datos

Es una de las críticas más repetidas por los analistas: sigue sin haber datos fiables y actualizados, en especial se echa en falta una mayor coordinación entre las comunidades autónomas y dejar atrás las rivalidades entre formaciones políticas. “Cinco meses de pandemia y seguimos con el cacao constante en los datos. Es agotador”, lamenta Eva Belmonte de la organización independiente Civio, que investiga la transparencia en el sector público.

Aunque la situación ha mejorado desde las denuncias que hicieron los expertos en Infobae en abril, cuando la oposición acusó al gobierno de “mentir con las cifras”, sigue habiendo grandes lagunas debido a un equipo de profesionales muy reducido y con pocos recursos. La cifra de rastreadores es un ejemplo: hay más que antes pero sigue siendo mínima, apenas un tercio respecto a la situación ideal de Alemania, donde cuentan con uno por cada 4.000 habitantes.

Ante el rebrote de casos, se ha prohibido fumar en espacios públicos donde no se pueda mantener la distancia social
Ante el rebrote de casos, se ha prohibido fumar en espacios públicos donde no se pueda mantener la distancia social

El escenario idóneo es que pudieran hacerse test en menos de 24 horas y que el sistema fuera capaz de localizar, al menos, al 80% de los contactos de cada nuevo contagiado. Para ello las autoridades plantean introducir la aplicación Radar Covid, un sistema que ha tenido éxito en algunos países asiáticos, pero temen que la población española no la use por desconfianza y miedo a perder su intimidad.

Invertir en el sistema público de salud

Durante años España se enorgulleció de tener uno de los mejores sistemas de sanidad públicos del mundo (ocupa el puesto 15, según Global Health Security Index) pero la pandemia ha puesto en evidencia sus carencias: no estaba preparado para contener una emergencia masiva. Una decena de asociaciones médicas ha advertido este mes de agosto a las autoridades de que “el sistema de salud podría estar al borde del colapso una vez más” si no se toman precauciones antes del otoño.

Los expertos apuntan a los recortes que ha sufrido el país en salud desde 2009 por la crisis económica. Hoy más de la mitad de sus hospitales son de gestión privada y, aunque hay más profesionales, tienen unas condiciones más precarias que hace una década. El país apenas dedica un 9,1% del PIB al gasto sanitario, por debajo de la media europea del 10%. Madrid es el paradigma de estas carencias: es la segunda comunidad con menor gasto por habitante en salud. Allí se ha producido un enfrentamiento entre la comunidad (presidida por el PP) y el gobierno central por la gestión de las residencias, donde la mayoría de los ancianos fallecidos estaban en centros privados o concertados.

Los profesionales sanitarios han criticado durante la pandemia el olvido de las autoridades y han protagonizado protestas con el lema “No somos héroes, no queremos ser mártires”. España se convirtió en abril en el país con más contagios entre el personal médico del mundo con un 20% entre los que dieron positivo por el virus. Pese a todo, sigue sin reforzar sectores clave como la atención primaria en centros de salud, el dique para contener la pandemia y que el sistema no se desborde.

La playa de San Sebastián, otra de las que desbordó de turistas este verano.
La playa de San Sebastián, otra de las que desbordó de turistas este verano.

Responsabilidad ciudadana

Cuando decretaron el fin de la cuarentena a mediados de junio, las autoridades no supieron anticiparse a la respuesta de la población. Sin restricciones de movimiento y sin la obligación de usar mascarilla o reducir el número de contactos, la gente ha abarrotado los parques y las terrazas para celebrar la llegada del verano, ha viajado para ver a sus familias aprovechando las vacaciones, se ha reunido en celebraciones y los jóvenes han vuelto a divertirse.

Ese ha sido uno de los principales brotes, el de los jóvenes (muchos de ellos asintomáticos) que han salido de copas por la noche o han montado fiestas ilegales en la calle poniendo en riesgo a sus familiares. Las autoridades han tenido que aumentar las restricciones, tanto individuales (con la prohibición de fumar en el espacio público si no se puede mantener la distancia de seguridad) como colectivas (adelantando las horas de cierre de los locales de ocio nocturno o prohibiendo conciertos), e incluso han animado a los influencers en redes sociales para concienciar a la juventud del riesgo de sus acciones.

El pasado domingo cerca de 3.000 personas se reunieron en la céntrica plaza de Colón en Madrid, muchas de ellas sin mascarilla, para protestar contra un supuesto “ataque a la libertad individual”, pues consideran que el Covid19 es “un plan de dominación mundial” a través del 5G orquestado por George Soros y Bill Gates, una iniciativa apoyada por el cantante español Miguel Bosé bajo el lema de “Yo soy la Resistencia”.

Mientras tanto la localidad de Villamalea, un pueblo de apenas 4.000 habitantes en la provincia de Albacete en el interior de España, ha vuelto desde este miércoles al confinamiento total de la fase 0 por un brote de al menos 99 positivos. Un aviso para el resto del país de lo que podría suceder si se produce una segunda ola del virus. No sólo sería un desastre para el sistema de salud sino para la maltrecha economía y el ánimo de la población.

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