La discriminatoria explicación del coronavirus de un líder musulmán

El clérigo iraquí Muqtada al Sadr aseguró que la pandemia es un castigo divino


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El clérigo chií Muqtada al Sadr, una de las figuras más influyentes de la política iraquí, responsabilizó de la pandemia mundial del coronavirus a la progresiva legalización del matrimonio homosexual en las últimas décadas, y comparado la crisis con un castigo divino.

"Esto puede tratarse de un acto de penitencia por la culpa y, por lo tanto, exhorto a todos los gobiernos a que eliminen esta ley de inmediato y sin dudar", ha manifestado el clérigo en su cuenta de Twitter.

Al Sadr es una figura enormemente poderosa en el país, donde cuenta con cientos de miles de simpatizantes, a los que suele sacar a las calles para protestar contra el Gobierno de Bagdad.

La situación en Irak

Más de 3.000 personas han sido detenidas en Bagdad por violar el toque de queda impuesto por las autoridades hace diez días para obligar a los ciudadanos a permanecer en sus casas y prevenir así la propagación del coronavirus, del que se han registrado 458 contagios y 40 muertes.

La comandancia que engloba todas las fuerzas de seguridad de Bagdad anunció hoy que desde el 17 de marzo, cuando entró en vigor el toque de 24 horas en Bagdad (luego ampliado a todas la regiones de Irak), 3.040 personas han sido arrestadas y se han requisado 612 vehículos.

Asimismo, las autoridades han impuesto casi 23.000 multas en este periodo por no respetar la prohibición de moverse por la ciudad y hacia o desde otras provincias vecinas.

Las fuerzas de seguridad pidieron a los ciudadanos que respeten el toque de queda "por su seguridad" y que no representen "una carga" añadida para los agentes que tratan de hacer respetar las medidas preventivas frente a la epidemia del coronavirus.

Este viernes el Ejército iraquí envió refuerzos al populoso barrio de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, para implementar el toque de queda después de que sus residentes hicieran caso omiso a la prohibición de salir de casa e incluso acudieran a rezos colectivos y otras concentraciones. Además, unidades militares se desplegaron en dos provincias del sur del país, Basora y Nayaf, en las que se han registrado el mayor número de contagios y aún así la población no ha respetado las restricciones.

La misión de la ONU en Irak (UNAMI) ha pedido en los pasados días a los iraquíes evitar las aglomeraciones y los actos sociales o religiosos, y ha asegurado que "ningún esfuerzo de las autoridades puede tener éxito sin el compromiso de la población" y que "no es tiempo para la complacencia".

El Gobierno iraquí decretó el toque de queda en Bagdad el 17 de marzo y lo extendió posteriormente a todo el país, hasta el día 28, y lo volvió a ampliar hasta el 11 de abril ante el aumento de los contagios por COVID-19.

Irak fue uno de los primeros países árabes afectados por la enfermedad, debido a su cercanía y buenas relaciones con Irán, con el que mantiene las fronteras cerradas y prohibió las peregrinaciones de los fieles procedentes del país vecino a los santuarios chiíes de su territorio.

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