Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos) llegaron a un acuerdo para formar gobierno luego de las segundas elecciones de 2019 en España (EFE)
Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos) llegaron a un acuerdo para formar gobierno luego de las segundas elecciones de 2019 en España (EFE)

“No dormiría tranquilo por las noches”, decía en septiembre el presidente en funciones español Pedro Sánchez en referencia al fallido pacto de gobierno con Podemos. Dos meses después, el socialista rubricaba un acuerdo con el partido de extrema izquierda con una abrazo ante la prensa junto a su líder Pablo Iglesias. El rechazo por parte de los grandes empresarios de un gabinete que ya es tildado de “radical” incluso antes de su formación ha sido casi unánime. ¿A qué tiene miedo el poder económico?

Desde la CEOE, la organización que representa a las empresas españolas, explican a Infobae que su postura es la misma que antes de las elecciones del pasado 10 de noviembre, cuando advertían la necesidad de formar “un gobierno estable y moderado”. Aunque no usen las siglas de ningún partido es un secreto a voces que su opción favorita era una legislatura del PSOE como fuerza más votada con el apoyo -o al menos la abstención- de las formaciones de derecha PP y Ciudadanos.

Salvo sorpresa de última hora España tendrá un gobierno de coalición “rotundamente progresista”, según la definición de Sánchez. “Lo que era una oportunidad histórica en abril, ahora es una necesidad histórica”, dice Iglesias. En su programa defiende una subida de impuestos para las rentas altas, el control de los precios de la vivienda y elevar la tributación de las grandes empresas -especialmente de la banca y las petroleras-, además de incorporar las tasas Tobin y Google sobre transacciones financieras y servicios digitales.

Pablo Iglesias aparece retratado en una caricatura publicada por el diario Expansión, el más influyente de la información económica en España, como un caballo de Troya con los rasgos faciales de Vladimir Lenin, el ideólogo del comunismo soviético. En el arco de la derecha mediática la cabecera ‘Libre Mercado’ habla de una “argentinización” de la economía española, trazando una analogía con la estrategia que siguió Juan Domingo Perón a mediados del siglo pasado de incrementar la intervención estatal.

Tanto la CEOE como Cepyme -que aglutina a la mediana y pequeña empresa- manifiestan que en el actual clima de desaceleración económica, que se ve afectado además de por la parálisis de la actividad en Europa por la guerra comercial entre China y Estados Unidos, es necesaria la “responsabilidad” de las fuerzas políticas, que deben “anteponer el respeto y el cumplimiento del marco constitucional a los intereses particulares”. Insisten en que el nuevo gobierno debe “garantizar la estabilidad y la moderación”.

Es un llamado inequívoco a seguir una política ortodoxa en lo económico que controle el endeudamiento público, la principal vulnerabilidad de la economía española según los empresarios consultados. Una estrategia que choca con la intención de la dupla PSOE-Podemos de aumentar el gasto para garantizar las pensiones, subir el sueldo mínimo e invertir en educación y sanidad.

Tras las crisis de 2008, el desempleo llegó a su pico de 26% en 2013 en España. Luego bajó y se estabilizó en el 14% actual, uno de los más altos de la Unión Europea.
Tras las crisis de 2008, el desempleo llegó a su pico de 26% en 2013 en España. Luego bajó y se estabilizó en el 14% actual, uno de los más altos de la Unión Europea.

Pablo Iglesias llamó la atención durante la campaña electoral acusando al IBEX 35 de una “persecución” contra su partido y se enfrentó a uno de los grandes empresa

rios españoles, el fundador del gigante textil Inditex Amancio Ortega, al que acusó en el programa de máxima audiencia de la televisión ‘El Hormiguero’ de pagar menos impuestos de los que “éticamente” sería aconsejable a través de “mecanismos de ingeniería fiscal”.

Los empresarios tienen derecho a estar preocupados, el mensaje de Podemos es muy beligerante contra ellos, y en ocasiones maniqueo. No pueden hacer creer a los votantes que todo lo malo que pasa en España es culpa de las grandes empresas. Sin embargo, ese discurso rancio no es compatible con el ejercicio del poder, si logran formar gobierno se darán cuenta de que hay muchas cosas de su programa que no son posibles”, dice a Infobae el economista José Carlos Díez.

Para este experto no hay motivos para el alarmismo. "El PSOE no genera miedo real porque cuando ha gobernado nunca ha hecho un cambio radical en la política económica. Otra cosa es Podemos, pero la realidad es que no va a tener competencias para cambiar el sistema porque tendrá una fuerza minoritaria dentro de un gobierno sin mayorías".

Para llegar al poder ambos partidos necesitan el aval de otras fuerzas, posiblemente de partidos nacionalistas como los vascos de orientación conservadora PNV y los catalanes independentistas de izquierda ERC. En el Congreso no tienen mayorías para sacar adelante por su cuenta ninguna reforma importante.

En Cataluña PSOE y Podemos ya gobiernan juntos en varias localidades, en algunos casos con el apoyo de los nacionalistas. Ambas formaciones llevan explorado en los últimos años hasta dónde puede llegar su relación con alianzas en otras comunidades como Baleares, Aragón y la Comunidad Valenciana.

Los analistas consultados coinciden en que el Podemos que llega a esta recta final para intentar formar gobierno con los socialistas no es el mismo de 2015, cuando aspiraba a "asaltar los cielos".

“Han tenido que rebajar sus expectativas, es una cuestión de pragmatismo y realidad: no puedes imponer tus ideas cuando sólo tienes un tercio de los votos del PSOE”, dice a Infobae el sociólogo Jorge Galindo.

“Es importante darles el beneficio de la duda, al menos durante los 100 primeros días de gobierno. En términos económicos Podemos ha cosechado éxitos recientes. La ex alcaldesa de Madrid Manuela Carmena, que era independiente pero ganó gracias a su apoyo, logró convertir a la ciudad en la que más empleo ha creado en la Eurozona en los últimos cuatro años”, añade Díez.

La respuesta de las asociaciones de empresarios es, cuanto menos, cautelosa. Una de las voces más críticas con el acuerdo para formar un gobierno de izquierdas es la del presidente del Círculo de Empresarios, John de Zulueta, quien llegó a decir que prefería unas nuevas elecciones antes del “efecto devastador” para la economía que tendría la entrada de Podemos en el Gobierno.

Las organizaciones de empresarios consultadas aseguran que la única línea roja que trazan es el respeto por la ley y la Constitución y que sólo se enfrentarán con este hipotético gobierno de izquierdas si detectan medidas que vayan "contra los intereses del país", según ha dicho Antonio Garamendi, presidente de la CEOE.

Ese miedo del mundo empresarial, que en su gran mayoría siempre prefiere opciones políticas conservadoras, es muy habitual cuando viene un nuevo gobierno de izquierda. Sucedió en Brasil con Lula da Silva y pasó en España en 1982 cuando llegó el socialista Felipe González, y luego resultó que el país atravesó por una de sus mejores épocas en materia económica”, dice José Carlos Díez.

Pablo Iglesias acusó durante la campaña a Amancio Ortega, el zar textil de Inditex (que posee la marca Zara), de pagar menos impuestos de los que debería a través de ingeniería fiscal
Pablo Iglesias acusó durante la campaña a Amancio Ortega, el zar textil de Inditex (que posee la marca Zara), de pagar menos impuestos de los que debería a través de ingeniería fiscal

Pedro Sánchez ha lanzado en los últimos días varios gestos de tranquilidad para rebajar las alarmas. Su actual ministra de Economía, Nadia Calviño, se ha reunido con los patronos a los que ha asegurado que cumplirán con los objetivos fiscales pactados con Bruselas.

"España no va a convertirse de un día para otro en un régimen comunista. Es una democracia parlamentaria consolidada y no hay ejemplos contemporáneos en los que eso haya sucedido. En Grecia ganó el partido de extrema izquierda Syriza en una situación mucho más crítica y ya sabemos cómo acabó eso, con un proceso de moderación y la expulsión de los elementos que no estaban de acuerdo como Yanis Varoufakis", dice Galindo.

Todas las fuentes consultadas coinciden en que la mayor preocupación del poder económico no es tanto la orientación política del nuevo gobierno en España como la incertidumbre que el país arrastra desde 2015.

“Esa inestabilidad genera dudas y desconfianza en los inversores extranjeros y en las propias empresas asentadas en el país. Si no hay una normas claras ni un mandato estable al menos de cuatro años, los empresarios se verán incapaces de ajustar sus estrategias. Un gobierno en minoría corre el riesgo de terminar la legislatura de forma anticipada”, argumenta Galindo.

Otra preocupación es la crisis política en Cataluña y su incidencia en las políticas monetarias del gobierno español. El calendario está marcado por las elecciones autonómicas en esa región y el País Vasco en 2020, lo que influirá en los pactos y las posiciones de partidos como ERC, PNV y Junts per Catalunya, algunos de cuyos líderes están en la cárcel y fugados en Bruselas.

“Desde un punto de vista económico lo más preocupante es tener un socio de gobierno como ERC que no está interesado en negociar sobre asuntos de interés nacional, su estrategia se basa en el independentismo. En lugar de hablar sobre educación, salud o trabajo para España, dan prioridad al referéndum secesionista y a la cuestión de los presos nacionalistas. Eso genera una tremenda incertidumbre”, concluye Díez.

La incógnita ahora mismo es si Pedro Sánchez logrará finalmente formar gobierno y cuándo, si antes de Navidades como él y Podemos desean, o ya para 2020. En caso de no alcanzar los acuerdos necesarios sería la tercera investidura fallida del líder socialista, un escenario que ahogaría al país un poco más en el clima de inestabilidad política que trae consecuencias negativas para la economía.

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