Ana Julia Quezada (izquierda) participó en la búsqueda del niño Gabriel en febrero de 2018, pero días después, la Guardia Civil encontró el cadáver del menor en su coche (Foto: Archivo)
Ana Julia Quezada (izquierda) participó en la búsqueda del niño Gabriel en febrero de 2018, pero días después, la Guardia Civil encontró el cadáver del menor en su coche (Foto: Archivo)

El jurado popular que juzga a Ana Julia Quezada considera probado que la acusada mató al niño Gabriel de forma intencionada y súbita, lo que se ajusta al relato de la fiscal Elena María Fernández, que pide prisión permanente revisable para ella por un delito de asesinato con alevosía.

También la considera culpable de dos delitos de lesiones psíquicas a Ángel Cruz y Patricia Ramírez, padres del menor, por los que la Fiscalía solicita penas individuales de 5 años de cárcel. Las siete mujeres y los dos hombres que conforman el jurado rechazaron que la acusada actuara bajo los efectos de los ansiolíticos, como defendían sus abogados, que buscaban con esto lograr una circunstancia atenuante.

El niño, de ocho años, murió el 27 de febrero de 2018, en una finca de campo de la provincia de Almería.

Cuando ocurrieron los hechos, Ana Julia Quezada mantenía una relación con el padre del niño. La Guardia Civil puso al tanto a los padres de Gabriel Cruz de sus investigaciones, y les avanzó que sospechaban de Quezada (Foto: EFE)
Cuando ocurrieron los hechos, Ana Julia Quezada mantenía una relación con el padre del niño. La Guardia Civil puso al tanto a los padres de Gabriel Cruz de sus investigaciones, y les avanzó que sospechaban de Quezada (Foto: EFE)

Quezada, que mantenía una relación sentimental con el padre del menor cuando ocurrieron los hechos, fingió participar activamente en su búsqueda cuando se dio por desaparecido.

El cadáver fue encontrado en su automóvil tras doce días de búsqueda, lo que causó un gran despliegue mediático y una gran conmoción en toda España.

La acusada reconoció en el juicio que lo había matado, pero no de manera premeditada, por lo que su defensa pedía 15 años de prisión por delito de homicidio imprudente. Estas fueron sus declaraciones durante el juicio.

"Ningún problema" con la madre del pequeño

Quezada ha manifestado también -a la Fiscalía- que no ha tenido “ningún problema nunca” con Patricia Ramírez, la madre del menor, con quien ha asegurado que tenía una buena relación.

En su interrogatorio, la acusada por delitos de asesinato y lesiones psíquicas a los padres del menor, que manifestó que sólo respondería a las preguntas del ministerio fiscal y de su propio letrado, hizo el relato de la secuencia de cómo cometió el hecho.

Ha relatado cómo llegó a Las Negras, en Níjar (Almería), junto a una anterior pareja de Burgos, y que conoció a Ángel Cruz, el padre de Gabriel, en el bar que había montado con su ex pareja en la Nochevieja de 2016, e inició su convivencia en la casa del progenitor en Vícar (Almería) en septiembre del año siguiente.

Quezada ha indicado que los martes por la tarde recogía a Gabriel del colegio porque Ángel “tenía que ir a trabajar y a las ocho de la tarde lo llevaba el padre con su madre”, ya que el régimen de visitas establecido entre los progenitores establecía que éste tuviese al niño los fines de semana alternos, martes y jueves.

Los padres del niño en el funeral (Foto: Archivo)
Los padres del niño en el funeral (Foto: Archivo)

Ha añadido que pasaban tiempo de forma habitual en la casa de la abuela del menor en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar, porque al niño “le gustaba” el sitio.

Asegura que no conocía a Patricia Ramírez, aunque sí que había coincidido alguna vez con ella en su casa después de entablar la relación con Ángel, añadiendo que la relación entre los progenitores era “buena”.

Con Patricia asegura no haber discutido nunca ni responderle mal nunca, manteniendo que es “mentira” que se enfrentase con ella en la Comandancia de la Guardia Civil por su relación con los medios durante la búsqueda.

Ha afirmado que su propia relación con el niño era “buena” y que no tuvo problemas con él, que únicamente una vez le dijo: “Qué nariz más fea tienes, parece que tengas una hostia en la nariz, pero no se lo tuve en cuenta, me reí”.

“Deja el hacha”

Gabriel Cruz tenía 8 años (Foto: Archivo)
Gabriel Cruz (Foto: Archivo)

La autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz ha afirmado que vio al menor dirigirse a ella con un hacha en la mano y que le dijo que era “fea”, que no quería que estuviera con su padre y que se fuese a su país.

“Le dije, te vas a hacer daño, deja el hacha. Me dijo: Tú a mí no me mandas, que no eres mi madre, que tienes la nariz fea, que no quiero que estés con mi padre, que quiero que te vayas a tu país”, ha manifestado Quezada en su declaración.

“Simplemente le tapé la boca, no quería hacerle daño al niño, quería que se callara”. Dijo que le puso la “mano derecha en la boca y en la nariz, no recuerdo en la nuca o dónde”, afirmando que estaba “muy nerviosa”.

 En otro momento de la declaración, en respuesta a la fiscal Elena Fernández, Quezada ha explicado que se había encontrado al niño entre unos matorrales, “a la derecha” de la salida de la vivienda de su abuela en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar (Almería) y que le había dicho que lo llevaría con sus amigos en “10 o 20 minutos”.

“Le dije, qué haces ahí. Me dijo que estaba haciendo tiempo para que comiesen los primos. Le pregunté si quería venirse conmigo a Rodalquilar aunque no pintemos, ventilamos la casa y te traigo en 10 o 20 minutos con tus amigos, y se vino conmigo”, ha afirmado.

“El niño ya no respiraba”

Ana Julia Quezada ha explicado que cuando dejó al menor en el suelo, “el niño ya no respiraba”.

En su declaración, Quezada ha afirmado no recordar si ejerció una fuerza “desproporcionada” o si se echó encima de él: “Le tapé la boca y la nariz con la mano, de lo demás no me acuerdo, cuando lo dejé, ya no respiraba”.

“Utilicé las dos manos, la derecha seguro en su boca, la izquierda no lo sé, en la nuca, en la frente, fueron momentos muy rápidos, estaba muy nerviosa“, ha dicho la acusada por delitos de asesinato y lesiones psíquicas a los padres del menor.

Ha reiterado que se dio cuenta de que no respiraba cuando lo soltó porque le puso la mano en el pecho y que entonces se quedó “bloqueada”.

“Me quedé un rato y luego me fui a fumar como una loca, salía, entraba, salía, entraba y no sabía lo que hacía”. Entonces vio una “pala y decidió hacer un agujero”.

“Quería que me cogieran”

(Foto: Archivo)
(Foto: Archivo)

La autora confesa de la muerte del niño Gabriel ha relatado que colocó la camiseta del menor que ella misma simuló encontrar porque “quería que me cogieran, porque no era capaz de decirlo con mis propias palabras, yo quería que me atraparan”.

Aunque previamente había manifestado que lo hizo para dar “esperanzas al padre del niño, Ángel Cruz, este martes ha sostenido en respuesta a la fiscal Elena Fernández que quería que la “encontraran porque no podía aguantar más ese secreto”.

Ha relatado que había guardado la ropa de Gabriel en el cuarto en el que dormía con Ángel y que el 3 de marzo del año pasado le dijo: “Vamos (…) al barranco de Las Negras, por las Agüillas, por esa zona”.

“Le dije, vamos a dar un paseo. Cogí la camiseta del armario. La metí en la mochila, cogí mi coche. Vamos Ángel y yo a ese sitio. Yo fui a colocar la camiseta allí”.

Aprovechó que el padre estaba “hablando por teléfono con un médium o un periodista” y que subió a ver un cortijo para dejar la camiseta en un cañaveral y entonces simuló encontrarla.