El destructor Tipo 45 HMS Defender zarpando desde Portsmouth (Royal Navy)
El destructor Tipo 45 HMS Defender zarpando desde Portsmouth (Royal Navy)

La Armada del Reino Unido envió el lunes dos poderosos buques de guerra al Golfo Pérsico, para enfrentar la escalada de tensiones con el régimen de Irán por la captura de petroleros, y a la región de Asia Pacífico, agitada por la ola de manifestaciones contra el gobierno chino en Hong Kong, antigua colonia británica.

La fragata Tipo 23 HMS Kent partió del puerto de Portsmouth en dirección al Golfo Pérsico, según informó la Marina Real del Reino Unido, donde relevará al destructor tipo 45 HMS Duncan en sus funciones de escolta y protección a petroleros británicos en la zona.

"El buque trabajará junto a nuestros aliados estadounidenses como parte de una recientemente formada Fuerza Internacional de Seguridad Marítima [International Maritime Security Construct]", indicó la armada en un comunicado.

La fragata HMS Kent deja el puerto de Portsmouth (Royal Navy)
La fragata HMS Kent deja el puerto de Portsmouth (Royal Navy)

Entre las funciones de la nave en destino se encuentran la protección de las rutas comerciales, la lucha contra el terrorismo y contra el contrabando. Además, se unirá al HMS Montrose, presente en la zona, para proveer escolta a los petroleros que intenten cruzar el Estrecho de Ormuz.

"Nuestra intención  en el Golfo es desescalar la tensión actual. Pero estamos comprometidos a mantener la libertad de navegación y asegurar el comercio naval internacional", indicó el capitán Andy Brown antes de zarpar.

El Estrecho de Ormuz, conexión entre los Golfos Pérsico y de Omán, se ha convertido en el centro de las tensiones entre la comunidad internacional y el régimen de Irán, que vienen en alza desde la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015. Cruzar este cuerpo de agua requiere adentrarse temporalmente en aguas iraníes, lo cual está permitido por el derecho internacional siempre y cuando la operación se limite al tránsito.

En los últimos meses Teherán aprovechó esta situación para ordenar la captura de al menos tres buques petroleros mientras cruzaban en el Estrecho de Ormuz, uno de ellos británico, lo cual ha generado fuertes fricciones con Londres. El régimen acusa a los buques de hacer contrabando de combustible, algo que ha sido negado por sus operadores.

Por otro lado el destructor tipo 45 HMS Defender zarpó también desde Portsmouth en dirección al Asi Pacífico.

"El despliegue apunta a fortalecer los ya fuertes lazos en materia de Defensa y demostrar el compromiso del Reino Unido con la paz y prosperidad de la región", dice el comunicado.

El HMS Kent comienza su travesía (Royal Navy)
El HMS Kent comienza su travesía (Royal Navy)

Según el texto difundido por la Armada, el HMS Defender realizará patrullas de seguridad para "proteger rutas comerciales vitales" como parte de una fuerza marítima compuesta por 30 naciones. "El área de Asia Pacífico es cada vez más importante para la prosperidad del Reino Unido, con más de un tercio del comercio británico pasando por esta zona", agrega.

Como el Estrecho de Ormuz, que concentra un quinto del tráfico mundial de petróleo, la zona de Asia Pacífico, y especialmente el mar de China Meridional frente a Hong Kong, alberga algunas de las rutas más transitadas del planeta.

El despliegue llega en un contexto de fuertes tensiones en Hong Kong, luego de otro fin de semana de protestas pro democracia contra el gobierno chino, que llevaron al cierre el lunes del aeropuerto de esta ciudad.

Las manifestaciones comenzaron en marzo como rechazo a una polémica ley de extradición que permitiría un mayor control chino sobre la ciudad, pero luego mutaron en una protesta generalizada contra Beijing y en defensa de las libertades especiales de las que goza la ciudad.

La soberanía sobre Hong Kong, alguna vez gema de la corona británica, fue entregada por el Reino Unido a China en 1997. En las negociaciones entre Londres y Beijing, sin embargo, se acordó un sistema especial para la ciudad, que en gran medida es gobernada con leyes propias y mantiene su status de centro financiero internacional, aún estrechamente ligado a empresas e intereses británicos.

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