El gobierno de Trump prohibió los viajes en crucero a Cuba a principios de junio (Foto: Elizabeth Ruiz/ Cuartoscuro)
El gobierno de Trump prohibió los viajes en crucero a Cuba a principios de junio (Foto: Elizabeth Ruiz/ Cuartoscuro)

Tras la decisión del gobierno de Estados Unidos de prohibir a principios de junio los viajes en crucero a Cuba, la economía de la isla está en graves problemas, ya que era una de los principales fuentes de ingresos turísticos para el país, que ahora muestra sus puertos “vacíos” en la capital.

La decisión de la administración de Donald Trump fue sorpresiva. El impacto fue inmediato. Ya el 5 de junio los viajes de cruceros dejaron de pasar por La Habana, donde 12 de las 17 líneas de cruceros hacían escala, generando vacíos en sus puertos.

"Cuando entraban los cruceros a Cuba, el país tenía vida, había mucho turismo", declaró un trabajador capitalino de 44 años, Yoel Montano, a la agencia AFP. "Las plazas están vacías, es muy triste", añadió.

El puerto cubano de La Habana se ha notado “vacío” en las últimas semanas, de acuerdo con las agencia que reportan desde el sitio (Foto: EFE)
El puerto cubano de La Habana se ha notado “vacío” en las últimas semanas, de acuerdo con las agencia que reportan desde el sitio (Foto: EFE)

Los empleados coinciden en que Trump es el principal responsable de lo que ha pasado en las últimas semanas. "Trump acaba con nosotros, acabó con Cuba, es un loco", expresó Montano. "Ellos (los estadounidenses) son el mejor turismo, se portan bien, son amistosos", completó.

"La verdad es que ha acabado con nosotros el rubio malo", expresó sobre Trump al diario español El País un vendedor del puerto cubano, a quien también detalló que, si antes de la prohibición conseguía unos USD 100 diarios, ahora hacía USD 20 "como mucho".

Golpe fuerte a la economía cubana

De acuerdo con datos oficiales, en 2018 unos 4,7 millones de turistas viajaron a la isla: 800.000 de ellos llegaron a través de los cruceros que hoy tienen prohibido atracar en la isla.

Los más afectados, por encima del gobierno, fueron los trabajadores y comerciantes que necesitaban del flujo turístico (Foto: Archivo)
Los más afectados, por encima del gobierno, fueron los trabajadores y comerciantes que necesitaban del flujo turístico (Foto: Archivo)

Más de la mitad de los 257.000 estadounidenses que fueron a la isla durante los primeros cuatro meses de 2019 lo hicieron en cruceros, de acuerdo con cifras que la agencia EFE atribuye a La Habana. El aumento de los viajes por esa vía fue de 48%, indica la misma fuente, según la cual Estados Unidos fue superado solamente por Canadá, que envió 624,530 turistas.

Las ramificaciones de la prohibición son variadas. Por un lado, los dueños de automóviles clásicos pierden un público vital para realizar sus viajes en los antiguos y bien cuidados modelos. Los trabajadores de los clásicos "paladares", que son restaurantes privados, también resienten esa ausencia.

Además, el gobierno de Trump también anunció, junto a la  prohibición a los cruceros, que los ciudadanos estadounidenses tendrán prohibido hacer viajes culturales y educativos de contacto con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people" y que habían permitido a miles de personas visitar la isla desde el deshielo iniciado en 2014, con el antecesor de Trump, Barack Obama.

Doce de 17 líneas de cruceros hacían escala en La Habana hasta antes de la prohibición de Trump (Foto: Archivo)
Doce de 17 líneas de cruceros hacían escala en La Habana hasta antes de la prohibición de Trump (Foto: Archivo)

El gobierno estadounidense alega que las nuevas restricciones buscan hacer frente al "papel desestabilizador" de Cuba en Latinoamérica, especialmente por su apoyo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega.

Desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2017, Trump ha endurecido la política hacia Cuba con reducciones del personal diplomático, la activación de una ley que permite demandas en tribunales estadounidenses por bienes expropiados tras la Revolución y sanciones a los hoteles de la isla, aumentando el alcance del embargo económico y comercial.

Sin embargo, la aproximación del gobierno de Trump no es del todo certera: se calcula que la derrama para el gobierno cubano fue de apenas el 1% del total que el negocio deja a los privados.