Shinzo Abe junto a Mauricio Macri durante la conferencia de prensa en la cumbre del G20 realizada en Buenos Aires el diciembre pasado
Shinzo Abe junto a Mauricio Macri durante la conferencia de prensa en la cumbre del G20 realizada en Buenos Aires el diciembre pasado

TOKIO (Enviado especial).– Cuando el año pasado el presidente Mauricio Macri cerró la cumbre del G20 en Buenos Aires le deseó "la mejor de las suertes" al primer ministro Shinzo Abe y ofreció algunos consejos para lograr que la reunión de jefes de Estado del 2019 en Osaka sea un éxito. Todos confiaron en que Japón lograría una cumbre de similares resultados o mejores que en Argentina. Pero nadie pensó que en Japón iba a ser riesgozo sacar un documento consensuado, o que la guerra comercial entre China y Estados Unidos iba a ponerse tan complicada, que la economía mundial iba a estar frenada o que las banderas del proteccionismo seguirían muy firmes.

Japón tendrá a fines de junio próximo la cumbre de presidentes del G20 y, en estos días, todo el gobierno de Abe trabaja a destajo para enfrentar el desafío mayúsculo de la diplomacia: lograr que hay un documento acordado, que se avance un paso más de lo que sucedió en Buenos Aires y que ninguno de los líderes mundiales se vaya de Osaka pateando el tablero de la geopolítica internacional.

Diversos funcionarios de la Cancillería de Japón, diplomáticos, referentes del Departamento de Economía y líderes de think thanks coincidieron en diálogo con Infobae que Shinzo Abe no las tendrá fácil en la cumbre del G20 y que deberá hacer un equilibrio supremo para alcanzar un acuerdo.

No sólo esto. El gobierno de Japón en pleno se puso una vara alta para alcanzar el documento final del G20 en dos temas centrales que generan mucha rispidez: el seguimiento del acuerdo de cambio climático y el respeto por el multilateralismo en todas las facetas del comercio.

"La situación es muy seria y nos enfrentamos a una cumbre del G20 con una guerra comercial sin precedentes desatada entre Estados Unidos y China que podría complicar todo el desarrollo de la cumbre", se sinceró un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores en Tokio.

Si bien los diplomáticos de Abe aducen que se viene trabajando en varios niveles con Estados Unidos y China para lograr "consensos básicos" en la cumbre de los 20 países más grandes del planeta, lo cierto es que hay temas como el empleo del futuro, el comercio electrónico o los nuevos parámetros de cumplimiento por el cambio climático que hacen más difícil la posibilidad de lograr un acuerdo aunque sea lavado y sin demasiadas pretensiones como el que se logró en Argentina el año pasado.

Un funcionario de la sección Económica de la Cancillería de Japón advirtió que Abe dejará planteado abiertamente su posición favorable al multilateralismo, un tema del que Estados Unidos hoy se mantiene en una posición enfrentada. Pero el primer ministro japonés confía en que la visita de Donald Trump que se inició ayer a Tokio logre distender el clima.

Hiroki Haruta, director del Departamento de Cooperación Internacional para el desarrollo sustentable de la Cancillería japonesa, explicó a Infobae que en la cumbre del G20 Abe aspira a imponer también temas centrales que hacen al desarrollo de las economías como la infraestructura, el empoderamiento de la mujer, la educación y la salud.

"Hay un total de 17 objetivos o goles que queremos imponer en la cumbre del G20 para el desarrollo sustentable", dijo Haruta, entre los que enumeró la educación de calidad, la mejora de la calidad del agua, el consumo responsable y el hambre cero, entre otras variables.

Quizás estos no sean temas de alto nivel de complejidad para alcanzar un acuerdo en el G20 como sí lo será el espinoso tema del cambio climático. Un paper del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón al que tuvo acceso Infobae revela las negociaciones en proceso para la cumbre del G2O en cuanto al cumplimiento del Acuerdo de París.

En este sentido, la diplomacia japonesa aspira a establecer en el documento final de los presidentes algunos parámetros más exigentes en cuanto a cuidado del medio ambiente. "Sabemos que no será una negociación fácil pero confiamos en tener más avances que en Argentina", reveló un funcionario de la Cancillería de Japón.

Es decir, que Shinzo Abe no quiere que haya un párrafo de compromiso de los países en este sentido como se hizo en Buenos Aires sino que busca dar con mayores detalles y exigencias de parte de los países miembros.

Así, se prevén parámetros concretos para la reducción de emisiones tóxicas, establecer parámetros de descarbonización para el 2050, el desarrollo y uso de materiales libres de combustibles fósiles, profundización de la energía renovable en las economías y la limitación en el aumento de temperatura a 1,5 grados.

Son ejes de exigencia demasiado altos que se impuso Japón para la reunión de presidentes que se hará en Osaka a fin de mes. El desafío está a la vuelta de la esquina y el peligro de que no haya acuerdo ni documento final es el riesgo latente de esta cumbre.

La visita de Trump

Abe junto a Trump, durante su última visita a los Estados Unidos
Abe junto a Trump, durante su última visita a los Estados Unidos

Para llevar adelante estos objetivos de fondo y evitar que la guerra comercial desatada entre China y Estados Unidos no empantane la cumbre del G20 Shinzo Abe confía en el acercamiento que tendrá en estos días de visita oficial del presidente norteamericano. Trump llegó ayer a Tokio acompañado por su esposa Melania en una visita de Estado de tres días que será crucial para la diplomacia japonesa.

"Es probable que Estados Unidos priorice las buenas relaciones que mantiene con Japón antes que hacer naufragar la cumbre", explicó a Infobae Kenichiro Sasae, que fue embajador de Japón en Washington hasta el año pasado y ahora preside el Insituto Japonés de Relaciones Internacionales.

Para Sasae no resultará sencillo el abordaje de temas tan complicados como el multilateralismo, el cambio climático o el uso de nuevas tecnologías en la cumbre del G20 pero confía en que se llegará a buen puerto.

Ayer, Trump comenzó una visita de tres días en Tokio donde inaugurará la nueva era Reiwa ya que mantendrá una audiencia con el nuevo emperador, Naruhito, quien se alzó al trono de Crisantemo el 1 de mayo, después de la abdicación de su padre Akihito.

El presidente norteamericano también tendrá una reunión a solas con Abe y limarán asperezas. Es que el gobierno norteamericano amenazó hace un mes atrás con elevar un 25% los aranceles sobre componentes de automoviles importados de Japón, pero esa directiva finalmente se postergó por seis meses. Esto fue interpretado en Tokio como un gesto de buena predisposición de Washington de cara a la cumbre del G20.

Japón se respalda en este gesto y una relación de buena amistad que mantiene con Estados Unidos desde hace varios años.

No obstante, la sombra del debate por el libre comercio, el aperturismo, el multilateralismo y el cambio climático mezclado con la profundización de la guerra comercial desatada entre Estados Unidos y China puede llegar a convertir la cumbre del G20 en un verdadero cócktel explosivo. Este será el mayor desafío de Japón: evitar que alguien se vaya dando un portazo como ocurrió con el G20 de Alemania, superar un documento lavado como el que salió de Argentina y lograr que cada presidente se vaya feliz a su casa.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: