(Video: Youtube @oceanexplorergob)

A escasos kilómetros del noroeste africano, un archipiélago maravilla a submarinistas y científicos. La biodiversidad de la fauna marina que habita en las Islas Canarias, comunidad española, es inigualable y un reclamo para expertos, biólogos y amantes del buceo.

Aunque orcas, delfines, cachalotes, tortugas y rayas son comúnmente los animales que despiertan la curiosidad de los turistas que cada año visitan estas ocho islas habitadas, lo cierto es que el Atlántico, océano que baña sus orillas, es un espacio repleto de innumerables especies, peculiares y únicas.

Una de las que ha despertado más fascinación en las últimas décadas es el Harriot a Haeckeli. Este tipo de pez raro, apodado como "el pez fantasma" por su color y su curioso movimiento pausado, con el que pareciera levitar medio de la inmensa oscuridad, es todavía una gran incógnita para los científicos.

Ejemplar de Harriot a Haeckeli (Foto: Youtube @oceanexplorergov)
Ejemplar de Harriot a Haeckeli (Foto: Youtube @oceanexplorergov)

La existencia de este pez poco común ha persistido en las aguas del archipiélago gracias a que habita en zonas muy profundas, a más de 2.500 kilómetros bajo el nivel del mar. Esto ha permitido que no corra peligro la conservación de su especie, pero también provoca que sea difícil localizarlos, realizar seguimientos o emprender estudios que arrojen certezas sobre su comportamiento o forma de reproducción.

Además de en Canarias, el Harriot a Haeckeli únicamente se ha avistado en zonas de Groenlandia y Nueva Zelanda. Recientemente se detectó algún ejemplar aislado en Estados Unidos, un hecho que despertó la intriga y el desconcierto de los biólogos marinos.

(Foto: Youtube @oceanexplorergov)
(Foto: Youtube @oceanexplorergov)

Su llamativo hocico alargado es una característica común de los Rhinochimaeridae, familia a la que pertenecen. La nariz del pez fantasma puede ser cónica o presentar forma de paleta, y está cubierta de terminaciones nerviosas sensoriales que les permiten localizar a sus presas.

Para defenderse, sus aletas dorsales están revestidas de una espina venenosa, que los protege frente a posibles depredadores. Según las investigaciones científicas que abordan la especie, el ejemplar más grande encontrado medía 72 centímetros.

Acerca de su comportamiento reproductivo son pocos o inexistentes los datos que se tienen, a pesar de que el pez fantasma es considerado especie marina desde el año 1972.

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