Desde 1981 el tiempo de juego de los niños se redujo, y también el de los recreos en el kindergarden.
Desde 1981 el tiempo de juego de los niños se redujo, y también el de los recreos en el kindergarden.

La Academia Nacional de Pediatría (AAP) de los Estados Unidos aconsejó a los médicos que ayuden a los niños a "defenderse del estrés tóxico, construir relaciones con los padres y mejorar la función ejecutiva". Como una droga mágica, una actividad puede mejorar la creatividad, el pensamiento crítico y la resiliencia en los menores. Es una actividad conocida y accesible, que no requiere hardware ni conocimientos especiales.

Se trata de jugar.

Según el informe —que anticipa un documento que la AAP publicará en septiembre de 2018— "el juego de los niños no es algo frívolo". Al contrario: "El juego ayuda al desarrollo del cerebro, es una parte central del crecimiento de un niño saludable".

La Asociación Nacional de Pediatría de los Estados Unidos recomendará que se recete el juego.
La Asociación Nacional de Pediatría de los Estados Unidos recomendará que se recete el juego.

Michael Yogman, pediatra de la Facultad de Medicina de Harvard y autor principal del informe, sintetizó: "Recomendamos que los médicos escriban recetas de juego porque jugar con los padres y con los pareses fundamentalmente importante para desarrollar un conjunto de capacidades para el siglo XXI, incluidas las sociales, emocionales, del habla y de la comprensión, todas las cuales necesita la nueva generación en un mundo económicamente competitivo que requiere colaboración e innovación".

Se trate de juego físico brusco, juego en contacto con la naturaleza o juego social, "realmente no se pueden exagerar los beneficios del juego en lo que respecta a mitigar el estrés, mejorar las capacidades académicas y ayudar a construir las relaciones seguras, estables y enriquecedoras que protegen contra el estrés tóxico y construyen resiliencia emocional".

Los padres que se han pasado años comprometiendo su atención y sus recursos en la elección de juguetes, aplicaciones y escuelas para sus hijos se asombran del consejo. A ellos la AAP les recordó que el tiempo de juego de los niños ha sido afectado por los cambios sociales.

Antes de que sus hijos cumplan dos años, los padres recibirán la indicación del médico de que realicen juegos físicos y sociales, con ellos o con otros niños. (iStock)
Antes de que sus hijos cumplan dos años, los padres recibirán la indicación del médico de que realicen juegos físicos y sociales, con ellos o con otros niños. (iStock)

"Entre 1981 y 1997, el tiempo de juego de los niños se redujo un 25%, y el 30% de los niños en el jardín de infantes ya no tienen recreos, porque fueron reemplazados por lecciones". Una encuesta nacional realizada sobre 8.950 niños de preescolar y sus padres reveló que sólo el 51% de ellos salía a caminar o a jugar una vez por día con su madre o su padre. Otra medición citada por la AAP ofrece una explicación posible: el 94% de los niños tiene preocupaciones sobre la seguridad de sus hijos cuando se trata de jugar fuera de la casa.

Y aunque hace ya décadas que se desaconseja que los chicos pasen muchas horas frente al televisor, ya que esa actividad se asocia a una vida sedentaria y un riesgo mayor de obesidad, el niño promedio de hasta cinco años mira 4,5 horas de televisión cada día. Y a esas horas de pantalla se suman horas en otras pantallas, más pequeñas: 2 horas y 19 minutos entre los dos y los ocho años, y 42 minutos hasta los dos años.

La televisión y las aplicaciones para celulares y tabletas alejaron a los niños del juego. (Getty)
La televisión y las aplicaciones para celulares y tabletas alejaron a los niños del juego. (Getty)

"Los usos de medios como la televisión, los video games y las aplicaciones para teléfonos y tabletas distraen a los niños cada vez más de sus juegos", dijo el coautor del trabajo, el pediatra Jeffrey Hutchinson. "Es preocupante cuando la inmersión en los medios electrónicos les roba el tiempo de juego real, al aire libre o en la casa. Porque aunque el uso activa de medios apropiados para cada edad pueden ser buenos para los niños más grandes, en especial si miran o juegan junto a otros chicos o a los padres, el tiempo real de las interacciones sociales y el juego es muy superior a los medios digitales cuando se trata de aprender".

A partir de estas nuevas guías, los pediatras aconsejarán a los padres antes de que sus hijos cumplan dos años que el juego es un factor esencial para su desarrollo saludable.

El juego, además, permite que los niños lleguen a la vida adulta con hábitos de actividad. (Getty)
El juego, además, permite que los niños lleguen a la vida adulta con hábitos de actividad. (Getty)

La AAP también hará campañas para que se recupere el tiempo de juego en las escuelas. Se trata —describió el trabajo— de un estímulo a la candidez, la cooperación y las habilidades para resolver problemas, todos elementos importantes en la fuerza de trabajo del siglo XXI. Sirve para crear "las conexiones neuronales que permiten a las personas perseguir objetivos e ignorar las distracciones".

Según el texto, "la colaboración, la negociación, la solución de conflictos, la capacidad de abogar por sí mismos, la creatividad, el liderazgo y un aumento de la actividad física son sólo algunos de los beneficios que los niños ganan cuando juegan". Así, aunque las madres y los padres tengan vidas ocupadas, el tiempo de juego de los niños se deberá ver como una cuestión de cuidado de su salud, según la AAP.

Insistir con las tareas académicas no mejora el rendimiento de los niños; el juego, en cambio, sí.
Insistir con las tareas académicas no mejora el rendimiento de los niños; el juego, en cambio, sí.

"En lugar de concentrarse solamente en las habilidades académicas, como aprender el alfabeto, la lectura temprana, el uso de fichas pedagógicas, los juguetes computarizados y la enseñanza con miras a exámenes (que se ha enfatizado en exceso para promover mejores resultados), cultivar el goce de aprender mediante el juego es probablemente mejor para estimular el éxito académico en el largo plazo", escribieron Yogman y sus colegas.

Además, observaron, es bueno para los adultos: "El juego importa tanto a los niños como a los padres, ya que compartir momentos de alegría juntos mejora la relación. Es una de las mejores cosas de ser padre y una de las mejores que se puede hacer por los hijos".

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