
Fulya, una periodista turca, fue miembro por más de un década de un culto sexual religioso en Turquía, que es liderado por un hombre llamado Adnan Oktar. Durante los últimos cuatro años dentro de la secta, la mujer intentó por todos los medios escapar, hasta que finalmente lo logró.
Un día cualquiera, Fulya dijo que necesitada hacerse un chequeo médico y pidió una cita con un doctor, pero camino al hospital, los hombres de Oktar la interceptaron y la subieron a la fuerza a un vehículo. Después de ese episodio, fue encerrada en una habitación en un edificio en Estambul. Solo podía salir para realizar actividades del culto.
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El tiempo pasó y decidieron trasladarla a otro edificio que tenía menos seguridad y vigilancia. De allí logró lo fugarse en pijama cargando solo su documento de identidad, informó el diario israelí Haaretz.
Oktar, de 62 años, es una especie de predicador evangélico pero del islam, al cual le da su propia interpretación. Además, es el líder de un culto sexual cuyo principal objetivo es traer niños al mundo.
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El hombre comenzó a predicar su versión del islam durante los años 80 en Estambul. En poco tiempo comenzó a ganar popularidad y seguidores, a quienes llama sus "buenos amigos".

En el año 2011, fundó un canal de televisión en el que predica el islam, que es visto en distintos países del mundo y que lo ayudó a ganar más notoriedad y a ampliar su influencia y fortuna.
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En su interpretación del islam, cree que la mujeres, en vez de estar con su cuerpo cubierto, deben mostrarlo y lo único que deben tapar son sus pezones y la entrepierna.
"Las mujeres son la más maravillosa manifestación de Dios. Son los seres más hermosos del planeta. Son increíbles obras de arte creadas por Dios. Son seres gloriosos que deben ser respetados, admirados, amados y protegidos", dijo Oktar a Haaretz.
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Oktar tiene un grupo de mujeres voluptuosas a su disposición. Las llama "gatitas" y aparecen en sus sermones televisivos. En algunas ocasiones, durante el programa, el líder del culto le pide a las mujeres que bailen de forma sensual.
"Los gatos son animales muy lindos, pero los gatitos lo son aún más", dice el hombre.
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Sobre Oktar pesan demandas en las que denuncian que los miembros de su culto seducen a mujeres jóvenes y las convencen de participar en orgías, a las que graban en video para luego chantajearlas y manipularlas para que obedezcan a Oktar.
El novio de Fulya, Sedat, fue también parte del culto, y era uno de los hombres encargados de reclutar a mujeres jóvenes. Oktar le proporcionaba un auto y un departamento de lujo para que se pudiera presentar ante ellas como un exitoso hombre de negocios.
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"Yo tenía el cerebro lavado, este hombre me (decía que) tenía un cupo asegurado en el paraíso y que todos los que estaban por fuera irían al infierno. Me estaba salvando del demonio. De esa forma pensaba", cuenta Sedat.
Fulya fue reclutada cuando era estudiante universitaria por una de las mujeres de Oktar. "Se suponía que yo iba a ser su novia, pero me pelee con él la primera vez que nos vimos. Yo era bastante terca y rebelde cuando era joven", dice.
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Oktar, un experto manipulador, trató con inteligencia la rebeldía de Fulya. Por un tiempo la invitaba a su casa, donde charlaban por más de seis horas diarias. Le daba regalos, le presentaba a sus otras novias, le hacía pasar un momento agradable.
Cuando la conoció a fondo, encontró el punto débil para poder atraerla al culto, y ese era su familia disfuncional. "En mi familia, mi padre nunca estuvo muy presente. Él siempre estaba muy ocupado, era CEO de una compañía grande. También tenía muchos problemas con mi madre. Los dos fueron muy ausentes", cuenta.
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De esta forma, Fulya empezó a encontrar en el culto una familia, personas que estaban para ella, que la querían y que la hacían sentir parte de algo. A los 23 años se mudó definitivamente con ellos.

Los hombres que son parte del culto están divididos en dos grupos: los que pertenecen a las élites de Estambul y los que provienen de familias pobres, que como Sedat son reclutados por su talento.
Hasta el momento, aunque Oktar tuvo en el pasado problemas con la Justicia, no se ha podido demostrar que las mujeres miembros de su secta hayan sido explotadas de alguna forma. Se cree que parte de la razón por la que las investigaciones no prosperan es por su buena relación con el régimen de Erdogan.
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