Dos chitas saltaron en su jeep, estuvieron diez minutos rodeándolo y sólo huyeron cuando vieron una gacela que finalmente comieron

El hecho ocurrió en uno de los mayores parques nacionales del mundo. Qué debieron hacer para evitar la amenaza

Una escena de terror vivió un grupo de norteamericanos de Seattle que participaba de un safari por el Parque Nacional Serengueti, en Tanzania. Durante la travesía, en la que estaban tomando fotografías de la fauna del lugar, súbitamente dos chitas saltaron a su jeep sin que pudieran cerrar las ventanas para impedirlo.

Las fieras irrumpieron en el vehículo mientras sus ocupantes cumplieron con la orden impuesta por el guía, conocedor del comportamiento de este tipo de animales feroces. El ranger que lideraba la excursión le ordenó que no hiciera contacto visual con los chitas, ya que estos lo toman como una amenaza y pueden precipitar un ataque indeseado.

Según relató la periodista Elisa Jaffe, su hijo Britton Hayes iba en el interior de la furgoneta tomando fotografías cuando ocurrió el asalto de los chitas sin que nadie estuviera preparado para semejante hecho.

El grupo estaba observando cómo los chitas cazaban en Gol Kopjes, cuando súbitamente ocurrió lo inesperado. "Notamos que los chitas estaban cada vez más curiosos respecto a nuestro vehículo. Pero fue demasiado tarde para huir rápido o hacer cualquier otra cosa, porque no queríamos alarmar a los animales, porque allí es cuando las cosas salen mal. Esto no es muy común", dijo Hayes en declaraciones a Komo News.

Los miembros del vehículo estaban mirando a uno de los chitas que saltó sobre el capó del jeep, cuando no vieron que otro estaba por hacer lo mismo pero en el interior de la furgoneta, completamente abierta para poder observar a la flora y fauna del lugar. Fue allí cuando se abalanzó sobre la parte trasera interior del automóvil.

"Mientras estábamos todos observando al chita al frente, uno de sus hermanos flanqueó el vehículo y saltó en la parte de atrás del jeep y comenzó a olernos y a asegurarse de que no éramos una amenaza", narró el joven. Hayes explicó que su guía "Alex mantuvo la calma y se aseguró de que no hiciéramos contacto visual, permitiéndole saber al animal que no éramos una amenaza". "Estuve muerto de miedo, pero jamás me sentí más vivo", concluyó el joven.

Los animales, tras diez minutos dentro, se distrajeron. Vieron una gacela que corría cerca del jeep y decidieron ir en su búsqueda. La rodearon y la capturaron. Finalmente la comieron, de acuerdo al relato de los testigos. Nunca antes festejaron tanto una cacería, mientras sus palpitaciones se normalizaban.

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