"La colpa è degli immigrati". Este mensaje, corto, sencillo y devastador, se martilló en las redes sociales italianas en los últimos meses de cara a las elecciones del próximo domingo. La culpa es de los inmigrantes.

El discurso xenófobo fue una de las herramientas que tuvo el Kremlin para involucrarse en los comicios de la península. El ejército de trolls con que cuenta el régimen de Vladimir Putin (que ya interfirió con noticias falsas en las últimas elecciones de los Estados Unidos) operaba en las sombras y desde diferentes lugares para influir en parte de la opinión pública italiana.

Lo que hacía este ejército cibernético era reproducir supuestas noticias publicadas en italiano por Sputnik, uno de los órganos propagandísticos con el que cuenta el gobierno ruso. Los trolls se dedicaban a publicar en sus mensajes enlaces sobre supuestos hechos que avivaban la llama contra los inmigrantes, según el estudio hecho por Alto Data Analytics, una compañía dedicada a la comprensión del big data.

"En 2065 la cuota de inmigrantes podría superar el 40 por ciento de la población total". "El caos de los inmigrantes es el inicio de una guerra social". Estos eran algunos de los títulos que eran "linkeados" por los soldados digitales y que reprodujo el diario El País en su edición de hoy.

Twitter fue el centro del estudio que indicó que los rusos interfirieron en las elecciones italianas con mensajes xenófobos
Twitter fue el centro del estudio que indicó que los rusos interfirieron en las elecciones italianas con mensajes xenófobos

Gracias a esas maniobras en las redes sociales, Sputnik se convirtió en el medio extranjero más influyente en Italia, seguido por la versión italiana del Huffington Post.

Las comunidades pro y anti inmigración fueron detalladas quirúrgicamente por la empresa de análisis. Pero mientras que la que está a favor de la apertura de las fronteras casi duplica en usuarios a la más extremista (42.500 usuarios contra 25.300), los mensajes de este último grupo son abrumadores y superan al primer grupo por más del doble (562.200 vs. 219.200), lo que permite una mayor penetración en el debate (que se creía) público y (que también se creía) transparente en las redes sociales.

PREOCUPACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA

En tanto, ante la creciente preocupación que genera en la vida democrática la injerencia de otras potencias, la Unión Europea (UE) tomó cartas en el asunto en las últimas horas y dio un ultimátum a Facebook, Google, YouTube y Twitter por sus contenidos.

Esas empresas -que reprodujeron contenido falso durante los últimos años a millones de personas- tienen tres meses para demostrar que están eliminando el contenido extremista de manera más rápida o serán sujetas a la legislación europea y se los forzará a hacerlo de inmediato.

Desde hace meses Facebook, Google, YouTube y Twitter son presionadas por la UE para que tengan mayor control sobre sus contenidos y mensajes. Sobre todo aquellos relacionados con extremismo, fascismo, discurso racial, terrorismo islámico, entre otros.

Caso contrario, si no muestran celeridad en la eliminación de ese contenido, los países que componen el bloque elevarán nuevas leyes contra las compañías tecnológicas.

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