El vuelo de Ryanair FR8164  del 1 de enero llegaba a Málaga desde Londres con retraso. Los pasajeros estaban ya de mal humor y, como corolario, se había formado una interminable —e incómoda— fila en el avión para salir. En ese momento, cuando todos querían sacar sus maletas —y mochilas, bolsas, sombreros, etc…— el angosto pasillo se hizo más pequeño aún.

Él, un pasajero polaco de 57 años, decidió que ya no quería esperar más y fue apartando uno a uno a todos los que tenía delante. Con mucha destreza, logró llegar a la puerta de emergencia, la abrió e intentó descender por el ala de la nave. "¡Puto crack! ¡Que se va! ¡Que se va!", se escucha en el video que Fernando del Valle, un malagueño que venía a bordo de ese avión, grababa la escena con su teléfono móvil. Y el video no tardó en viralizarse.

"Se le calentó la cabeza, yo que sé, y fue lo primero que se le ocurrió", cuenta al diario local Sur Fernando del Valle, que lo vio pasear sobre el ala y corrió a inmortalizarlo. Lo identificarían como un ciudadano polaco de 57 años (cuando le preguntaron por su domicilio, dio la dirección de un albergue de Málaga), aunque eso fue después de que lo parara el personal de pista para evitar que saltara desde el ala, como era su intención. "Y allí se quedó sentado un rato, hasta que lo metió la tripulación para adentro", añade el joven malagueño que presenció, como el resto, la increíble escena.

Tras ser interrogado por el capitán y su tripulación, el pasajero acabó a disposición de la Guardia Civil. Los agentes lo denunciaron por quebrantar la Ley de Seguridad Aérea 21/2003 por "interferir con el equipamiento de la nave".

Y no, no estaba borracho… "Estaba apurado", se justificó.

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