El estudio fue realizado por equipos de la Universidad de Notre Dame, del Museo Field de Chicago y de diversas instituciones de Australia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea (Getty Images)
El estudio fue realizado por equipos de la Universidad de Notre Dame, del Museo Field de Chicago y de diversas instituciones de Australia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea (Getty Images)

La primera persona víctima de un tsunami podría haber muerto hace 6.000 años en Papúa Nueva Guinea, según los fragmentos de una calavera encontrada en unos sedimentos geológicos que tiene los rasgos distintivos de la actividad de una antigua ola gigante, según un estudio que publica Plos.

El fragmento de cráneo fue realmente descubierto en 1929 por el geólogo australiano Paul Hossfeld que dio con él en un manglar a las afueras de la ciudad costera de Aitape en Papúa Nueva Guinea.

Originalmente se pensó que pertenecía a un Homo erectus, pero con el radiocarbono se fechó con una antigüedad de entre 5.000 y 6.000 años

Nuevas investigaciones sugieren que el fragmento de hueso pertenece a la que sería la víctima conocida más antigua de un tsunami, lo que hace de ella un pieza importante para saber cómo las poblaciones modernas pueden adaptarse al aumento del nivel del mar, señala un comunicado.

El conservador del Museo Field John Terrell consideró que ese resto quizás pueda ayudar a los científicos a "convencer a los escépticos de que todos los que estamos en la Tierra debemos tomar en serio en cambio climático y el aumento del nivel del mar como las amenazas que realmente son".

En 2014 un equipo, entre ellos Mark Golitko de la Universidad de Notree Dame y Terrel del Field Museo regresaron al lugar exacto donde hace casi un siglo se había encontrado el fragmento de cráneo para intentar localizar nuevas pistas que les llevara a descubrir el motivo de la muerte del individuo.

El equipo es "ahora capaz de confirmar" lo que había "sospechado desde hacía tiempo", indicó en la nota James Goff de la Universidad de Nuevo Gales del Sur en Australia.

“Las similitudes geológicas entre los sedimentos del lugar donde se encontró el cráneo y los sedimentos depositados durante el tsunami de 1998 que azotó esa misma costa nos han hecho darnos cuenta -dijo- de que las poblaciones humanas de esa zona se han visto afectadas por esas inundaciones masivas durante miles de años”

Para Goff, teniendo en cuenta las evidencias que tienen entre las manos, ahora están "más convencidos que antes de que esa persona murió de forma violenta por un tsunami o su tumba fue abierta por uno de esos fenómenos, lo que hizo que la cabeza, pero no el resto del cuerpo, volviera a ser enterrado de manera natural, para permanecer en el suelo sin ser decubierto durante uno 6.000 años".

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