
El robo de un camión que provenía del Estado de México y que se dirigía a la Central de Abastos (Ceda) detonó una investigación federal que puso los focos sobre el cártel de La Unión Tepito.
Cuando hicieron la denuncia del atraco, los choferes que llevaban la mercancía dijeron que fueron acosados e intimidados por gente “extraña” y sospechosa afuera de sus viviendas. Detallaron ante el Ministerio Público que tras el robo, un grupo de sujetos les advirtieron que aquella mercancía era de la Unión Tepito, y que ahora, ellos debían pagar lo perdido: aproximadamente unos 6 millones de pesos.
Las víctimas revelaron que el atraco ocurrió el pasado 20 de julio en el municipio de Amecameca. Sin embargo, aseguraron que la mercancía era diversa y desconocieron de qué tipo era, pues ellos solo manejaban.
Detallaron que en el camino fueron abordados por sujetos armados. Los amagaron y se llevaron el vehículo. Luego de eso reportaron el robo a las autoridades locales y le notificaron a los propietarios de la bodega lo sucedido.

Sin embargo, lo siguiente, según el periódico El Universal, fue lo que recibieron en respuesta:
“No les creemos ni madres, ustedes se la robaron, esa mercancía nadie se la puede robar, es de La Unión y todos lo saben”, para luego amenazarlos de muerte a ellos y a sus familias y advertirles que tenían que pagar los 6 millones de pesos que valía el producto robado.
Por esa razón los dos choferes decidieron acudir a la Fiscalía General de Justicia capitalina y denunciar los hechos ante las autoridades.
Cómo inició la Unión Tepito

Con el discurso de proteger a comerciantes y vendedores de Tepito de robos y extorsiones, Francisco Javier Hernández Gómez, alias “Pancho Cayagua”, convocó a distintos cabecillas criminales para conformar “La Unión”, que nació en 2010.
Según el libro Narco CDMX, “La Barbie”, Édgar Villarreal Valdés, acudió a Tepito cuatro meses antes de ser detenido en el Estado de México y movilizó a decenas de hombres con gorras y aparentemente sin armas que custodiaron por cerca de seis horas una vivienda de la calle Hojalateros, donde el narcotraficante habría citado a las principales familias y grupos distribuidores de drogas en Tepito para unirlos. A cambio, él les proporcionaría sus contactos para tener protección de autoridades federales.
Entre 2009 y 2010 promovió reuniones entre líderes de bandas delictivas, entre los cuales se encontraban Ricardo López Castillo, alias “El Moco” y presunto traficante de armas; los hermanos Romero, dirigentes de culto a la Santa Muerte, y los hermanos Magaña, líderes de “Los Malandros”, quienes controlaban el corredor Insurgentes. “Pancho Cayagua” fungía como el principal líder de La Unión.
Desde entonces, autoridades capitalinas registraron extorsiones a comerciantes, secuestros cometidos por personas con uniformes como los de la policía federal y una serie de homicidios que el grupo de “La Unión” se atribuía.
El pacto criminal duró hasta 2013, debido a que “Pancho Cayagua” supuestamente ordenó el asesinato de Horacio Vite, sobrino de los Magaña, ocurrido afuera de un antro de La Condesa, zona de la que Cayagua deseaba apoderarse.

Luego del asesinato de otros presuntos “dealers” de Los Malandros, se desató una guerra intestina y como represalia, se habría ordenado el secuestro y posterior homicidio de 13 jóvenes (en su mayoría originarios de Tepito) en el “bar Heaven”.
Tras la ruptura, surgió La Unión Insurgentes, mientras Francisco Javier Hernández se mantuvo al frente de los de Tepito junto a sus hermanos Armando “El Ostión” y Víctor Hugo “El Sanguinario”.
En 2016, Pancho Cayagua fue detenido y en febrero de 2017 quedó en libertad, sin embargo, en octubre de ese mismo año un comando a bordo de motocicletas lo acribilló en la Gustavo A. Madero.
Se dice que uno de los participantes en el ataque fue David García “El Pistache”, quien siguió órdenes de Roberto Moyado “El Betito”, el cual se quedó al frente de “La Unión” tras la ejecución del fundador.
En 2018, fue detenido “El Betito”, por lo que se consideró como uno de sus posibles sucesores a David García “El Pistache”.
Ese mismo año La Unión ya enfrentaba otra fractura y la violencia se recrudeció con el enfrentamiento contra “La fuerza Anti Unión”, que le disputó la zona aledaña a Garibaldi.
Al paso de los años, las operaciones de La Unión se extendieron a centros nocturnos de la zona Rosa, Polanco, La Narvarte y el Centro histórico, donde se extorsionaba a comerciantes y dueños de centros nocturnos.
Informes de la Procuraduría General de Justicia capitalina y de la FGR muestran que el grupo criminal tiene presencia en alcaldías como Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Cuajimalpa, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, principalmente en las zonas del Centro Histórico, La Merced, Condesa, Polanco y Zona Rosa.
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