La lucha contra el machismo en tierra de "machos"

Durante años el machismo ha sido celebrado y tolerado en todos los aspectos sociales. En la Ciudad de México, una organización se dedica a "reeducar" a los hombres en el trato con los mujeres

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Rubén estuvo casado durante 21 años. Siempre consideró que era un buen esposo porque nunca había agredido a su pareja físicamente, pero sí ejercía una conducta machista que mantenía a su esposa en un estado constante de miedo.

Creció con un patrón cultural arraigado por generaciones en México en el que la mujer está obligada a obedecer al hombre y debe hacer todo lo que esté a su alcance para mantenerlo feliz. Siempre pensó que el ejercer violencia psicológica o verbal no era una actitud machista, hasta que su matrimonio terminó.

"Fue muy difícil para mí darme cuenta de los impactos que generaba mi violencia. Es triste que la persona que quieres te tenga miedo", dice. Rubén pertenece a un grupo de hombres en la Ciudad de México que a través de sesiones de concientización intenta dejar atrás todas esas enseñanzas que los educan para asumirse como alguien superior que tiene derecho a violentar a la mujer en todos los aspectos. Trata de asumir que el no comportarse como macho no lo hace menos hombre.

Gendes es un grupo de investigación y activismo en capital mexicana que busca difundir entre los hombres una actitud que los ayude a dejar atrás esas enseñanzas y entender que ellos no son dueños de las mujeres.

"No son terapias, es un proceso reeducativo en el que se usan algunas herramientas para hacerles entender que el ejercicio de la violencia les genera problemas. Desgraciadamente muchos hombres se dan cuenta de los problemas que les generan estas actitudes hasta que están en una situación de crisis", explica Ricardo Ayón, coordinador de Gendes.

El espacio de Gendes, donde
El espacio de Gendes, donde se reúne de “reeducación” ´para hombres en la Ciudad de México.

"El machismo es nuestra cultura, nos va marcando con la idea de que por ser hombres es tradicional que las mujeres están a nuestro servicio y que podemos invadir sus espacios, sus cuerpos con actitudes que van desde miradas lascivas hasta maltrato psicológico y golpes", agrega.

La organización busca un cambio de actitud de los hombres hacia la mujer a través de sencillas reuniones en las que los hombres comparten sus experiencias en reuniones de grupo una vez a la semana en las que sólo se les escucha, se les deja que expresen sus emociones. En cada sesión se revisa paso a paso una situación de violencia que alguno ejerció a lo largo de la semana, se revisa el código cultural y qué lo llevó a reaccionar así.

¿Cómo es una sesión?

En una sesión un participante presentó el típico caso en el que su pareja salió con sus amigos. Cuando le habla por teléfono escucha voces de hombres e inmediatamente cuelga sin escuchar explicación alguna y sin contestar los intentos de su esposa por comunicarse.

En un caso así se invita a la persona a que identifique las razones que le llevaron a colgar el móvil y a ejercer sobre su pareja violencia psicológica al no contestarle. Pero, también, se les pide que identifiquen la sensación que sintieron en ese momento en el cuerpo.

A los asistentes a las reuniones se les orienta para que identifiquen todas las sensaciones que presenta su cuerpo antes de una reacción agresiva para que entienda cómo no solamente están dañando sus relaciones de pareja sino también su salud.

Ricardo Ayón asegura que esta reacción no sólo se manifiesta antes de un episodio de violencia sino incluso cuando ve que se acerca una mujer a la que va agredir con una mirada lasciva o un tocamiento.

El identificar esas sensaciones en el cuerpo, explica, es importante para que se den cuenta cómo esas actitudes les pueden traer problemas de salud y cómo también son la señal para detenerse.

La organización enseña a los participantes un método de tres pasos para evitar incurrir en actitudes machistas. El primero es que cuando está en una situación de conflicto pida una especie de "retirada" para que se aleje del lugar o la persona, haga ejercicios de respiración para disminuir la tensión y posteriormente lo que le llaman "60 minutos fuera", que consisten en mantenerse por una hora lejos del sitio donde se presentó el problema.

Cumplir con los tres pasos es más difícil de lo que parece, reconoce Rubén. "En el momento de la retirada sientes cómo cambia tu rostro, es muy difícil porque te hace sentir vulnerable y desnudo ante tu pareja o cualquier persona porque expresas ante otros que algo te pasa, que estás atravesando por una situación de debilidad".

Algunos de los materiales que
Algunos de los materiales que distribuye Gendes en sus reuniones

Algunos se sienten cómodos hablando ante otros hombres, pero hay algunos que aún después de escuchar episodios de violencia en los que las mujeres resultan lastimadas, consideran que lo que se dialoga ahí es "machismo light".

Tratar de deshacerse de conductas machistas tampoco está socialmente aceptado como narra un facilitador que primero pasó por una crisis. En la medida que fue pasando por todas las etapas del proceso, que dura 26 semanas, dejó en el camino a muchas personas como compañeros de escuela. Al evitar participar de sus bromas y comentarios machistas empezó a ser excluido.

"Yo ya no puedo ser participe de esos comentarios o bromas discriminatorias aunque te empiecen a ver mal si no te coludes con esa parte, pero tampoco te vas a poner a 'evangelizar' a esas personas y lo que pasa es que te empiezas a alejar o se empiezan a alejar", dice.

Pero en otras ocasiones son las mujeres quienes no están acostumbradas a ver en un hombre actitudes no machistas.

Después de su divorcio Rubén intentó una nueva relación en la que "ya tenía otra mentalidad y como me di cuenta que muchas cosas no eran correctas las estaba intentado cambiar. Me porté lo mejor que pude. Hice a un lado todo lo que ya sabía que le hacía daño a mi pareja y la relación terminó porque ella no se sentía cómoda. Aún así me siento bien donde estoy y pienso que todo lo que he pasado ha valido la pena y estoy tratando de aprender más".

¿Y después?

El 80% de los hombres que asisten a Gendes llegan en una situación de crisis en la que sus esposas están en refugios para mujeres maltratadas, los acaban de abandonar o están a punto de dejarlos. Sólo el 20% lo hace por voluntad propia, lo que muestra el fuerte arraigo del machismo, apunta el coordinador de la organización.

Otro de los materiales que
Otro de los materiales que se distribuyen en Gendes

Las sesiones son gratuitas y afirma que al terminarlas la probabilidad de que los participantes incurran en una actitud machista disminuye de 10 a cuatro, pero aún así hay personas a las que se recomienda acudir a un terapeuta.

También se les da seguimiento para que en caso de que sientan que están a punto de cometer algún tipo de agresión, llamen a su facilitador, quien le dirá si está disponible o no.

El hecho de que el facilitador no este disponible las 24 horas, tiene el objetivo de enviar el mensaje de que todas las personas son dueñas de su tiempo y espacio y que no están a tu disposición en el momento que quieras.