
Las calles de Londres, en el Reino Unido, mejoraron la calidad de su aire después de que se crearon las Zonas de Emisión Ultrabajas (más conocidas como ULEZ por su sigla en inglés) a partir de abril de 2019.
Un grupo de científicos probó que esa ciudad registró menos contaminación por óxidos de nitrógeno.
Las ULEZ consisten en zonas donde solo pueden circular vehículos que cumplen estándares estrictos de emisiones contaminantes, y los que no los cumplen deben pagar una tarifa diaria.
Incluso se detectaron descensos de la contaminación fuera de la zona original donde operaba la medida, según el estudio publicado en la revista de acceso abierto npj Clean Air.

“El análisis revela que estos beneficios no se confinan a la zona designada, sino que se extienden más allá de sus límites, lo que indica un efecto de propagación”, dijo Chengxu Tong, el primer autor del estudio de la Universidad de Birmingham.
Para hacer el trabajo, los investigadores contaron con el apoyo del programa WM-Air y el Consejo de Investigación del Ambiente Natural (NERC).
El desafío del aire espeso y tóxico

Durante años, Londres enfrentó días de aire espeso y tóxico como consecuencia del intenso tráfico y los autos viejos. Muchos habitantes sufrían problemas respiratorios y el gobierno local quería comprender qué impacto podría tener limitar la entrada de autos sucios.
Se estableció la medida de crear las ULEZ para restringir los coches con altos niveles de contaminación y cobrar una tarifa diaria a quienes siguieran circulando con ellos.

En 2019, la ciudad necesitaba comprobar si la nueva regla podía limpiar el aire y beneficiar también a barrios que no estaban dentro de la zona.
Por eso, los investigadores midieron con exactitud los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) y óxidos de nitrógeno (NOx), además de monitorear cuántos autos cumplían con los nuevos estándares.
También se preguntó cómo reaccionarían los ciudadanos. ¿Cambiarían rápidamente sus autos o pagarían la tarifa? ¿Continuaría la contaminación a pesar del cambio?
La ciencia detrás de la ULEZ y sus resultados

La Universidad de Birmingham armó una red con 124 puntos de control en distintos sectores de Londres. Cada punto midió el aire a cada hora y sirvió para comparar épocas antes y después de regular la circulación.
Para separar el efecto de la política del clima habitual usaron aprendizaje automático, que es un tipo de inteligencia artificial que analiza grandes volúmenes de datos. Así lograron calcular el efecto puro de las zonas ULEZ.
Los científicos detectaron que la cantidad de dióxido de nitrógeno, un gas contaminante que suele salir de los tubos de escape de los autos, se redujo casi una quinta parte en las zonas más expuestas al tráfico del centro de Londres en los tres meses después de comenzar la regulación en abril de 2019.

Además, la cantidad total de gases contaminantes con nitrógeno, producidos principalmente por vehículos y conocidos por afectar la salud de las personas, cayó casi una tercera parte en el mismo tiempo y lugar.
Estos descensos fueron notorios en las primeras semanas de la ULEZ y en los sectores próximos al centro. Según la organización Transporte para Londres, la proporción de vehículos no compatibles era de 39,1%, pero luego bajó a 27,5% tras tres meses de operación.
Cuando en 2023 se amplió la ULEZ, la cantidad de autos que no cumplían caía al 7,4%. Solo tres meses después, el número bajó aún más, a 4,2%.
El primer autor del estudio, Chengxu Tong, destacó: “La introducción de ULEZ en el centro de Londres en 2019 fue eficaz en la mejora de la calidad del aire. No solo los datos muestran cambios en el aire, también comprobamos que la gente se anticipó a la regulación y cambió su auto incluso antes de que se ampliara la zona”.
A pesar de los avances, la contaminación por material particulado PM2.5 -partículas diminutas que penetran en los pulmones y en la sangre- aún registraba niveles superiores a los que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los investigadores explicaron que las Zonas de emisiones ultrabajas no consiguen reducir por sí solas la cantidad de partículas PM2.5 y propusieron que más personas caminen, anden en bicicleta o usen transporte público para reducir la contaminación de esas partículas.
También sugirieron que se necesitan cambios en varios sectores, como la industria, las casas y el campo, ya que solo con un esfuerzo conjunto se podrá mejorar la calidad del aire y controlar los niveles peligrosos de PM2.5.
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