En los cielos nocturnos de Europa, un depredador inesperado ha revelado un comportamiento sorprendente: el murciélago nóctulo mayor (Nyctalus lasiopterus), la especie más grande del continente, ha sido documentado por primera vez capturando y devorando aves en pleno vuelo.
Este hallazgo, resultado de una colaboración internacional entre científicos españoles y daneses, marca un hito en la comprensión de la depredación en vuelo y desafía las ideas previas sobre los límites de la dieta de los murciélagos, según un estudio publicado en Science y detalles brindados por la bióloga e investigadora posdoctoral Elena Tena, co-autora del estudio, en su cuenta de Instagram.
El descubrimiento y la confirmación de este comportamiento depredador han sido el fruto de décadas de investigación. Carlos Ibáñez, de la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superiori de Investigaciones Científicas de España (CSIC), y su equipo comenzaron a sospechar hace casi 25 años que el nóctulo mayor cazaba aves, tras encontrar plumas en los excrementos de estos murciélagos.
Sin embargo, la comunidad científica se mostró escéptica durante años, ya que muchas de las aves migratorias del tipo paseriformes —mayoritariamente cantoras— pesan hasta la mitad que un nóctulo adulto, lo que hacía dudar de la capacidad del murciélago para capturarlas y consumirlas en vuelo. “Sabíamos que el nóctulo mayor atrapa y come insectos en vuelo, por lo que asumimos que hacía lo mismo con las aves, pero necesitábamos demostrarlo”, explicó Ibáñez al sitio científico SINC. La confirmación llegó tras años de trabajo y la colaboración con la Universidad de Aarhus (Dinamarca), que permitió registrar por primera vez la depredación aérea de aves por parte de un mamífero europeo.
Mecanismo de caza y consumo en vuelo
El mecanismo de caza del nóctulo mayor es tan sofisticado como impactante. De acuerdo con el estudio publicado en Science, el murciélago asciende a grandes altitudes, donde acecha a las aves migratorias durante la noche. Utiliza la ecolocalización ultrasónica para ubicar a sus presas, un canal sensorial privado que las aves no detectan. Una vez identificada la víctima, el nóctulo inicia una persecución aérea que puede superar un kilómetro de distancia y culmina en un ataque en picado, triplicando su velocidad de aceleración. Durante el ataque, el murciélago emite una serie de llamadas ultrasónicas, mientras la presa intenta maniobras evasivas similares a las que emplea para escapar de halcones diurnos.
En uno de los casos documentados, el murciélago persiguió a su objetivo durante casi tres minutos antes de atraparlo cerca del suelo. Los investigadores registraron 21 llamadas de socorro del ave, seguidas de 23 minutos de sonidos de masticación, todo ello sin que el murciélago se posara en ningún momento. El análisis de restos hallados en el área de caza, como alas cercenadas, sugiere que el nóctulo corta las extremidades de sus presas para reducir el peso y la resistencia, facilitando así el consumo en pleno vuelo. “Es fascinante que los murciélagos no solo puedan atraparlos, sino también matarlos y comérselos mientras vuelan”, señaló Laura Stidsholt, coautora del estudio, en declaraciones a Popular Science.
Tecnología y metodología de investigación

La obtención de estos datos fue posible gracias al uso de tecnología de vanguardia. El equipo de investigación, liderado por Ibáñez y en colaboración con Laura Stidsholt e Ilias Foskolos de la Universidad de Aarhus, desarrolló dispositivos ultraligeros que combinan micrófono, acelerómetro y altímetro. Según detalló Elena Tena en Instagram, se marcaron 17 nóctulos en la Reserva Biológica de Doñana, en el sur de España, con estos equipos, lo que permitió registrar con precisión sus movimientos, altitud y, especialmente, los sonidos durante el vuelo.
Los dispositivos, descritos como “mochilas”, recopilaron datos sobre la aceleración, la altitud y las vocalizaciones, incluyendo las señales de ecolocalización y los sonidos asociados a la caza y el consumo de presas. El análisis acústico permitió identificar la especie de la víctima en uno de los ataques: un petirrojo europeo, confirmado al comparar el canto de estrés grabado con registros de anillamiento. Además, el análisis de ADN en restos de alas halladas en la zona reforzó la identificación de las especies depredadas.
Importancia ecológica y conservación

El hallazgo tiene profundas implicaciones ecológicas y de conservación. El nóctulo mayor, con una envergadura de hasta 45 centímetros, es el murciélago más grande de Europa y uno de los pocos conocidos que se alimenta de aves pequeñas, además de insectos. En su dieta se han identificado más de 30 especies de aves paseriformes migratorias, según Tena. Sin embargo, la especie está catalogada como “amenazada” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN, y su situación podría agravarse por la deforestación y la pérdida de hábitat. La confirmación de este comportamiento depredador no solo amplía el conocimiento sobre la biología del nóctulo, sino que también proporciona información clave para el desarrollo de estrategias de conservación y manejo de la vida silvestre.
La investigadora Elena Tena expresó en su cuenta de Instagram: “Como bióloga, es un honor poder describir este patrón etológico por primera vez”. Stidsholt, por su parte, destacó la dificultad y el asombro que genera observar a un murciélago capturar y consumir en vuelo a una presa que puede pesar la mitad que él mismo. Ibáñez recordó que, aunque no todos los intentos de caza tienen éxito, la capacidad de algunos nóctulos para lograrlo los convierte en depredadores excepcionales. “Sabemos que los pájaros cantores realizan maniobras evasivas salvajes, como bucles y espirales, para escapar de depredadores como los halcones durante el día, y parecen usar las mismas tácticas contra los murciélagos durante la noche”, explicó el investigador.

Para el equipo científico, registrar y analizar por primera vez la secuencia completa de caza y consumo en vuelo supuso la culminación de años de trabajo y abrió nuevas perspectivas para el estudio de la depredación aérea en mamíferos.
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