
La transición global hacia fuentes de energía renovable plantea un reto tecnológico clave, como almacenar grandes cantidades de electricidad durante largos periodos sin pérdidas significativas. Energías alternativas como la solar y la eólica, sufren de intermitencias que obligan a buscar soluciones eficientes de respaldo para cubrir la demanda cuando las condiciones climáticas son adversas.
Por el momento, las baterías de ion-litio fueron la respuesta predominante, pero sus limitaciones para el almacenamiento estacional abren oportunidades para tecnologías innovadoras. El MIT Technology Review informó que en este contexto, la empresa estadounidense Quidnet marcó un nuevo hito.
Con sede en Texas, Quidnet logró almacenar 35 megavatios-hora de electricidad bajo tierra durante seis meses sin mermas apreciables, descargando toda la energía almacenada desde formaciones rocosas subterráneas.
El experimento, seguido de cerca por la industria, consolida a la startup como uno de los actores más relevantes en la incipiente carrera por el almacenamiento de larga duración que pueda competir tanto en eficiencia como en costos frente a baterías y plantas de gas.

Cómo funciona el almacenamiento geomecánico
El método de Quidnet se basa en un enfoque geomecánico. A diferencia del tradicional bombeo hidroeléctrico, en el que el agua sube a depósitos elevados y, al caer, acciona turbinas para generar electricidad, este innovador sistema bombea agua a presión hasta formaciones rocosas impermeables bajo la superficie.
Gracias a la elasticidad natural de la roca, el agua permanece aprisionada y bajo presión, en espera de ser liberada al aumentar la demanda eléctrica. Así, asciende, atraviesa una turbina y regresa en forma de electricidad. "Es como el bombeo hidroeléctrico, pero al revés“, explicó Joe Zhou, director ejecutivo de la startup.
Esta tecnología —llamada oficialmente Almacenamiento de Energía Geomecánica (GES)— emplea equipos comerciales disponibles y puede instalarse tanto en antiguos pozos de petróleo y gas como en lugares diseñados desde cero. Esta modularidad, junto con la reutilización de infraestructuras, supone una reducción en los costos y una mayor rapidez en el despliegue.

Resultados de la prueba y ventajas frente a las baterías
La prueba clave se inició a finales de 2024. A mediados de 2025, seis meses después, la empresa descargó la totalidad de la energía almacenada, sin prácticamente pérdidas, según su dueño. Este resultado marca una diferencia clara respecto a las baterías convencionales, que registran cierta autodescarga al permanecer inactivas mucho tiempo.
Asimismo, la capacidad de conservar electricidad durante meses sin mermas permite que el sistema de Quidnet se proponga como opción para almacenamiento estacional o de respaldo, fundamental en las redes eléctricas modernas, cada vez más abastecidas por fuentes renovables.
Aunque los sistemas de ion-litio redujeron su costo notablemente y ocupan ya un lugar central en el almacenamiento de energía, están optimizados para ciclos de carga y descarga de pocas horas, en lugar de días o semanas. Además, sufren pérdidas en largos periodos de inactividad.
En cuanto a eficiencia, la prometedora tecnología geomecánica ronda un 50%, frente al más del 80% habitual en ion-litio, pero el investigador Paul Denholm del Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL) subrayó que, para el almacenamiento de larga duración, la competitividad del costo es aún más relevante que el rendimiento energético.
Escalabilidad y próximos pasos
El éxito de la prueba impulsa a Quidnet a escalar su tecnología. La empresa avanza en la construcción de una instalación en colaboración con CPS Energy, la mayor compañía municipal de energía en Texas, y espera que entre en funcionamiento a inicios de 2026. El proyecto cuenta con el apoyo de Hunt Energy Network y recibió financiación del Departamento de Energía de Estados Unidos.
A partir de 2026, los incentivos fiscales federales para almacenamiento de energía exigirán un mínimo del 55% de componentes nacionales. Zhou aseguró que la empresa cumple con este requisito y podrá beneficiarse de dichos estímulos.
Además, su solución, basada en equipos fácilmente disponibles en el mercado estadounidense, evita restricciones y cuellos de botella en la cadena de suministro global que afectan a otras tecnologías energéticas.

Expectativas y próximos desarrollos
El avance de Quidnet genera expectativas en el sector. El empresario Joe Zhou confía en la escalabilidad de la tecnología y en su potencial para transformar el almacenamiento a gran escala. Mientras que el departamento energético estadounidense considera el almacenamiento de larga duración como uno de los pilares para integrar mayores volúmenes de renovables y reducir el uso de combustibles fósiles.
Tanto Quidnet como sus socios estratégicos prevén que la nueva planta de almacenamiento geomecánico esté operativa en 2026. Es así que esta empresa se posiciona como una de las apuestas más sólidas en la carrera por diversificar y nacionalizar la cadena de suministro para el almacenamiento energético.
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